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El virus Shamonda es una zoonosis. Las autoridades francesas han comunicado la transmisión a un paciente francés que falleció este mismo octubre, aunque no está claro si su muerte está directamente relacionada con este patógeno que hasta ahora solo había sido detectado en animales. La información que se tiene sobre el SHAV no es abundante, pero se pueden extraer ya algunas conclusiones de su impacto en el ámbito ganadero.

De un reciente informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se constata que la vía principal de transmisión de este patógeno se produce mediante la picadura de dípteros vectores; o sea, mosquitos. El periodo de incubación en los animales oscila entre los dos y cinco días, momento en el que se manifiestan los primeros síntomas.

Los síntomas del Shamonda

El único caso registrado hasta la fecha corresponde a un paciente que recibía tratamiento por una enfermedad grave que le hacía más susceptible a la infección y a las complicaciones que la población general”.

El cuadro en el ganado bovino es muy similar con los descritos previamente en los otros países europeos afectados. Sufren episodios de fiebre elevada, diarrea persistente y una notable caída del rendimiento productivo. Las explotaciones de vacuno lechero han cifrado descensos en la producción de leche de entre un 10 y 20 por ciento durante un periodo de algo más de una semana.

Aunque el virus ha exhibido una gran capacidad de contagio, con granjas registrando que todos sus animales se han visto infectados, la gran mayoría de los bovinos adultos se recuperan de manera favorable.

Sin embargo, sí tiene un efecto negativo también en la reproducción. Las hembras gestantes pueden sufrir graves síntomas, puesto que el patógeno puede atravesar la barrera placentaria e infectar al feto. Esto podría llegar a provocar abortos o malformaciones severas.

No afecta a ovejas o cabras

Otros ganados, como el ovino o el caprino, también son susceptibles de contraer la infección, aunque no es frecuente que manifiesten síntomas. Los équidos sí pueden sufrir efectos a nivel neurológico, aunque la relación entre estos cuadros y el virus todavía no ha sido confirmada completamente por veterinarios.

Actualmente no existe ninguna vacuna comercial autorizada para la prevención del Shamonda. Las estrategias de control y contención deben apoyarse en la lucha contra los mosquitos transmisores. Las recomendaciones del Ministerio y de las organizaciones agrarias pasan por intensificar la aplicación de medidas de bioseguridad, el uso de repelentes y desinfectantes autorizados frente a los culicoides. En el caso de que los animales ya se hayan contagiado, el abordaje se basa en tratamientos veterinarios de soporte y carácter sintomático para mitigar la fiebre y el cuadro digestivo.