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Un jabalí sin control a la carrera en pleno centro de Zaragoza. Ocurrió la madrugada del 18 de octubre, con las calles aún animadas dado que era la última noche de las Fiestas del Pilar, lo que provocó situaciones de peligro. Desde el ámbito de la Veterinaria advierten de que los riesgos van más allá de las arremetidas del animal, pues se trata de una especie portadora de virus zoonóticos. Es decir, que se pueden transmitir a humanos.

Evidentemente, que un animal de estas dimensiones y fortaleza se desboque por las calles de una ciudad conlleva el riesgo de que se produzca un choque frontal con transeúntes. Pero, más allá de ello, desde el ámbito de la Veterinaria advierten de que los jabalís “son portadores y transmisores de varias enfermedades”.

En declaraciones a Redacción Médica, Antonio Carbajo, veterinario extremeño, apunta en primer lugar a la tuberculosis. De hecho, el jabalí “es uno de los principales reservorios y transmisores” de esta enfermedad, causada por microbacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis (CMT).

Según el Ministerio de Agricultura, la exposición a CMT por aerosol se considera la vía más frecuente de infección en los animales. Tras el contagio “pueden aparecer granulomas nodulares no vasculares denominados tubérculos -detalla en su web oficial-. Las lesiones características tienen lugar con mayor frecuencia en los pulmones y en los ganglios linfáticos retrofaríngeos, bronquiales y mediastínicos. También pueden hallarse lesiones en los ganglios linfáticos mesentéricos, el hígado, el bazo, las superficies de las serosas y otros órganos”.

Leptospirosis a través de la orina

En palabras del propio Carbajo, los jabalís pueden ser también portadores y difusores de leptospirosis, que tiene una alta incidencia en estos mamíferos artiodáctilos y que puede alcanzar cotas de gravedad en humanos.

Se trata de una enfermedad bacteriana zoonótica causada por bacterias del género Leptospira. Afecta tanto a personas como a una amplia variedad de animales y es de distribución mundial, aunque es mucho más común en zonas tropicales y templadas. En los humanos puede presentarse con una amplia variedad de síntomas, aunque puede darse el caso de que no se manifieste ninguno. Entre ellos se encuentran el dolor de cabeza, escalofríos, vómitos… y, en casos más severos, ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos), insuficiencia renal, daño hepático o meningitis.

El problema es que este virus puede transmitirse a través del contacto con la orina. Por ejemplo, la que pueda quedar estancada en charcos. Esta es la razón por la que zonas como parques infantiles se conviertan en puntos críticos ante el riesgo de que niños pequeños puedan llegar a estar en contacto con el virus.

“La transmisión sería por contacto con orina de animales infectados o con agua y barro contaminados -incide Carbajo-. Las bacterias entran por heridas o mucosas de ojos, nariz y boca. Es muy peligroso que los jabalíes entren y orinen en parques infantiles”.

Amnistía Animal denuncia un “asesinato”

De forma paralela, las autoridades continúan la investigación sobre las personas que dieron muerte al jabalí. Su cuerpo fue hallado en el interior de un local de la calle Temple, en el Casco Viejo. La asociación Amnistía Animal ha anunciado una batería de denuncias contra el bar y ha convocado una concentración pública por lo ocurrido.