El Consorcio Estatal en Red para el Desarrollo de Medicamentos de Terapia Avanzada (Certera) actuará bajo un marco ético que garantice los derechos animales y, en la medida de lo posible, su protección. En este sentido, desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el ‘motor’ principal del proyecto, celebran el reciente impulso de una unidad “especializada en el desarrollo, la aplicación, la difusión y la formación en métodos alternativos” a la experimentación con animales. Estos serán alojados y cuidados en el animalario del Campus de Majadahonda, que según estas mismas fuentes constituirá una “infraestructura transversal” que prestará servicio a las diferentes unidades y laboratorios del ISCIII.
Apenas han pasado dos semanas desde la oficialización, a través del BOE, de esta red para el desarrollo de medicamentos de terapia avanzada que se espera que alumbre dos tratamientos para el Sistema Nacional de Salud (SNS) en su primer año de existencia. La iniciativa, encabezada por el ISCIII y el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), englobará más de 40 entidades, fundaciones, hospitales y universidades de diferentes comunidades autónomas. La sede principal administrativa estará en el Campus del ISCIII de Majadahonda; y la dirección científica, en Barcelona.
La resolución publicada en el BOE ya recoge los principios de Certera en materia de protección animal. Establece, en este sentido, que uno de sus objetivos será el de “garantizar el cumplimiento de las normas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos”. A su vez, se informa de que el centro albergará un servicio de animalario para la investigación preclínica.
Desde el Instituto de Salud Carlos III detallan a Redacción Médica que este animalario estará ubicado en su campus de Majadahonda, que constituye “una infraestructura transversal, gestionada en el marco de las Unidades Centrales de Apoyo Científico-Técnico (UCCTs), que presta servicio a las distintas unidades y laboratorios para el desarrollo de sus proyectos de investigación”.
Respecto al código ético que imperará en la red, estas mismas fuentes enfatizan que los laboratorios que realizan procedimientos con roedores, mamíferos o primates no humanos “están sujetos a los correspondientes mecanismos de evaluación y supervisión” a través de los comités competentes en materia de experimentación y bienestar animal.
“Estamos comprometidos con el principio de las 3Rs (reemplazo, reducción y refinamiento), garantizando que se utilice el menor número de animales posible, que se evalúe la existencia de métodos alternativos científicamente válidos y que el uso de animales se justifique cuando no existan alternativas adecuadas y resulte necesario para alcanzar los objetivos científicos del proyecto”, aseveran.
Unidad 3R del ISCIII
De hecho, el ISCIII impulsó recientemente una nueva ‘Unidad 3R’ especializada en el desarrollo, la aplicación, la difusión y la formación en métodos alternativos a la experimentación animal.
Entre otros objetivos, esta unidad tratará de evitar el uso de vertebrados “por cualquier otro método que emplee material no sensitivo”, lo que abarca desde modelos computacionales hasta los ensayos in vitro con modelos celulares; y minimizar la “severidad del daño” producido a los especímenes en la medida de lo posible.
