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La OMSA insta a sus Miembros a reforzar la vigilancia, la alerta temprana y la preparación frente a las enfermedades transmitidas por vectores. Una enfermedad transmitida por vectores puede propagarse de un animal o una persona a otro a través de un organismo vivo denominado vector. Los vectores suelen ser insectos o garrapatas, como los mosquitos, las pulgas o los flebótomos, capaces de transportar y transmitir agentes patógenos. El análisis de los informes oficiales enviados al Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS) muestra, desde 2023, un marcado aumento de los eventos excepcionales notificados relacionados con varias de estas enfermedades, concentrado en un número reducido de enfermedades y países.

La distribución mundial de las enfermedades transmitidas por vectores está experimentando cambios importantes. El cambio climático constituye un factor estructural destacado, junto con los factores derivados de la actividad humana, la ecología de los vectores, las alteraciones ecológicas, los movimientos de animales y productos de origen animal y los desplazamientos humanos.

El análisis de la información oficial notificada a través de WAHIS indica un marcado aumento de los eventos epidemiológicos excepcionales notificados relacionados con varias enfermedades transmitidas por vectores, con importantes repercusiones para la sanidad animal, la conservación de la biodiversidad, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la resiliencia de los Servicios Veterinarios en todo el mundo.

Un marcado aumento desde 2023

Los datos notificados a través de WAHIS revelan un marcado aumento de los eventos epidemiológicos excepcionales relacionados con enfermedades transmitidas por vectores desde 2023, concentrado en un número reducido de enfermedades y países. La lengua azul representa la mayor parte de este aumento, con una media de 38 eventos epidemiológicos excepcionales al año registrados en 2023–2025, frente a una media de 9,1 al año entre 2015 y 2022. Este incremento se debe principalmente a la introducción del serotipo BTV-3 en el noroeste de Europa a partir del otoño de 2023.

Los eventos relacionados con la fiebre del Nilo Occidental, una zoonosis que puede causar encefalitis en las personas, aumentaron considerablemente, pasando de una media de 8 a 55 al año. La anemia infecciosa equina registró un aumento más moderado, debido principalmente a un incremento de las notificaciones de casos en países de las Américas. En cambio, otras enfermedades transmitidas por vectores incluidas en la Lista de la OMSA, como la dermatosis nodular contagiosa, se han mantenido, en general, cerca de sus niveles históricos en cuanto al número de eventos epidemiológicos excepcionales. Sin embargo, su distribución geográfica se ha ampliado considerablemente, desde África hacia Oriente Medio, Europa y Asia.

Desde 2005, la lengua azul ha representado por sí sola la mayoría de los brotes de enfermedades transmitidas por vectores notificados a la OMSA, seguida de la dermatosis nodular contagiosa.

Las tendencias varían considerablemente entre regiones. Desde 2022, Europa ha notificado la inmensa mayoría de los brotes de lengua azul, mientras que África ha seguido siendo la principal región afectada por la fiebre del Valle del Rift. Por su parte, las Américas han registrado la mayoría de los casos de anemia infecciosa equina y encefalomielitis equina occidental.

Estos datos deben interpretarse como tendencias de los eventos notificados, y no como una medida directa de los cambios en la incidencia de las enfermedades. Los cambios en la intensidad de la vigilancia, la capacidad de diagnóstico y las prácticas de notificación pueden influir en los datos, al igual que los cambios reales en la aparición y distribución de las enfermedades.

El cambio climático como factor estructural

Las tendencias observadas son coherentes con la relación demostrada entre el cambio climático y la ecología de los vectores, destacada en el informe de la OMSA de 2025 sobre el Estado de la sanidad animal en el mundo. El aumento de las temperaturas, los cambios en los regímenes de precipitaciones y las modificaciones del uso del suelo están alterando la densidad de los vectores, sus periodos de actividad, su supervivencia y su distribución geográfica.

En algunas zonas, las condiciones pueden permitir que los vectores se reproduzcan durante todo el año, lo que prolonga considerablemente su periodo de actividad y aumenta las oportunidades de transmisión de agentes patógenos. Estos cambios pueden crear condiciones favorables para el establecimiento o la transmisión de enfermedades transmitidas por vectores en regiones anteriormente no afectadas, a menudo de clima templado. Las notificaciones recibidas por la OMSA han permitido documentar cambios en la distribución geográfica de varias de estas enfermedades, incluido un aumento de la latitud máxima en la que se han notificado brotes.

Otros factores, como los cambios ecológicos, los movimientos de animales y el comercio no regulados, así como los cambios en las interacciones entre la fauna silvestre, los animales de cría y las personas, también pueden influir en la aparición y propagación de estas enfermedades. Muchos de los vectores implicados transmiten agentes patógenos que afectan tanto a los animales como a las personas, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia y una respuesta que abarquen la interfaz entre los animales, las personas y el medio ambiente.

Algunas enfermedades transmitidas por vectores implican interacciones complejas entre los animales, las personas, los vectores y el medio ambiente. Una prevención y un control eficaces requieren un enfoque integrado de «Una sola salud» que involucre a los Servicios Veterinarios, las autoridades de salud pública, los organismos medioambientales, las instituciones de investigación y otras partes interesadas pertinentes. Las opciones de control pueden ser limitadas, y la vacunación constituye una medida eficaz cuando está disponible. Otras medidas preventivas incluyen la reducción de los lugares de reproducción de los vectores, el uso de medios de protección mecánica y, cuando proceda, de repelentes. El uso de insecticidas en el medio ambiente debe evaluarse cuidadosamente debido a sus posibles efectos sobre los organismos no objetivo y los ecosistemas. También es necesario seguir investigando para desarrollar y evaluar métodos de control biológico.

Las normas internacionales de la OMSA, incluidas las recomendaciones del Código Terrestre sobre la vigilancia de los vectores artrópodos, proporcionan a los Miembros la base científica necesaria para evaluar la presencia, la distribución y la abundancia de los vectores, y diseñar estrategias de vigilancia proporcionales al riesgo.

La OMSA también apoya a sus Miembros mediante enfoques innovadores de alerta temprana. Desde 2022, el proyecto PROVNA colabora con los Servicios Veterinarios del norte de África para combinar datos de observación de la Tierra y datos climáticos con los datos sobre la aparición de enfermedades notificados a través de WAHIS.

El proyecto está desarrollando modelos capaces de identificar zonas con características ambientales y climáticas propicias para la presencia y transmisión de enfermedades transmitidas por vectores. Estos enfoques demuestran cómo la colaboración transdisciplinar entre epidemiólogos, entomólogos, científicos de datos y Servicios Veterinarios puede transformar la respuesta a las enfermedades, pasando de la reacción a la anticipación.

La OMSA insta a sus Miembros a:

  • Reforzar la vigilancia integrada y la alerta temprana, combinando datos sobre vectores, enfermedades y medio ambiente para detectar con antelación cambios en la distribución, la abundancia y el riesgo de transmisión, antes de que la situación se agrave;
  • Notificar con prontitud y transparencia los eventos relacionados con enfermedades transmitidas por vectores a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS), incluyendo información pertinente sobre los serotipos y las cepas cuando esté disponible;
  • Invertir en capacidades entomológicas, de laboratorio y de diagnóstico, también dentro de los Servicios Veterinarios nacionales y en colaboración con los Centros de Referencia de la OMSA, para mantener el seguimiento de los vectores y la vigilancia de las enfermedades a largo plazo;
  • Adoptar medidas de control basadas en el riesgo y en la evidencia científica, como la vacunación oportuna con vacunas de calidad garantizada y adecuadas a la situación epidemiológica, el control de vectores y la gestión de los movimientos de animales, adaptadas a la ecología local y a la situación epidemiológica;
  • Reforzar la colaboración intersectorial y transfronteriza, también a través de redes e iniciativas regionales como PROVNA, GF-TADs, VectorNet y MediLabSecure, entre otras, y de las actividades de la Alianza Cuatripartita en materia de «Una sola salud», para anticipar y responder a las amenazas de unos vectores que no conocen fronteras nacionales;
  • Facilitar un comercio seguro mediante medidas basadas en la ciencia, garantizando que las medidas de gestión del riesgo en las importaciones sean proporcionales al riesgo identificado y coherentes con las normas internacionales de la OMSA.

Mientras varios de los factores mencionados siguen modificando la ecología de los vectores de enfermedades, la inversión en vigilancia, capacidad de laboratorio y Servicios Veterinarios resulta esencial para la sanidad animal, pero también para la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia, la protección de la biodiversidad y la seguridad sanitaria mundial.

La OMSA mantiene su compromiso de apoyar a sus Miembros mediante sus normas internacionales, sus redes de expertos, sus sistemas de datos y la colaboración científica para anticipar, prevenir y responder a la amenaza cambiante de las enfermedades transmitidas por vectores.