Castilla-La Mancha ha sido la última autonomía española en hacer forzosa la vacuna contra la enfermedad de Newcastle, una medida que en el pasado ya adoptaron Castilla y León y la Comunidad Valenciana. En cualquier caso, en muchas granjas de pollos y gallinas del país se está procediendo a la inmunización de las aves sin tener la obligatoriedad de hacerlo, apunta Alberto Villa, técnico especialista en Avicultura de Ceva Salud Animal España, quien incide en que esta “es la única herramienta efectiva” frente a un virus cuyo índice de mortalidad puede alcanzar el 100 por ciento.
Cabe recordar que la de Newcastle, según el Ministerio de Agricultura, es una “infección altamente contagiosa” causada por un virus de la familia Paramyxoviridae “que puede afectar a todas las aves”. Generalmente se presenta a modo de infección respiratoria, “pudiendo observarse también depresión, manifestaciones nerviosas o diarrea”.
Un único serotipo
En declaraciones a Redacción Médica, Alberto Villa destaca que, a día de hoy, tres comunidades autónomas tienen la obligatoriedad de vacunar (Comunidad Valenciana y Castilla y León sufrieron brotes durante este año y Castilla La Mancha empezó el 1 de octubre por cercanía geográfica). No obstante, “en muchas otras partes de España los productores de pollos de engorde están incorporando las vacunas de Newcastle a su plan vacunal sin tener obligatoriedad de hacerlo”. “En el caso de aves de larga vida como ponedoras o reproductoras se están reforzando los planes actuales con nuevas aplicaciones. Hay vacunas registradas en el mercado para poder hacerlo”, celebra.
Detalla Villa que en el caso de la enfermedad de Newcastle, a pesar de la variabilidad genética del virus y la presencia de múltiples genotipos, “existe un único serotipo”. “Esto implica que los anticuerpos neutralizantes generados por las aves frente al desafío de un genotipo pueden proteger también frente a los distintos genotipos circulantes”, explica.
Esta es la razón por la que las vacunas actuales proporcionan protección a los animales, “aunque cada una presenta sus propias particularidades y características”. En este sentido, considera “importante tener en cuenta que las registradas en la Unión Europea, para obtener dicho registro, en la mayoría de los casos son desafiadas con una cepa de un genotipo diferente al de su composición, demostrando protección frente al virus de desafío”.
“Las vacunas no impiden el desafío con el virus ni son esterilizantes, pero sí pueden generar protección a las aves y disminuir la excreción viral, reduciendo así la probabilidad de difusión hacia otras explotaciones -añade-. Por ello, centrándonos únicamente en el proceso de vacunación, lo más importante es implementar un plan vacunal adecuado según el desafío presente (considerando el tipo de vacunas, la edad de vacunación, las dosis a aplicar, entre otros factores), junto con una correcta aplicación de las vacunas, tanto en las salas de incubación como en las granjas”.
Otros pilares para el control de la enfermedad de Newcastle
Este técnico especialista en Avicultura de Ceva Salud Animal España subraya no obstante, que aunque la vacunación “es un pilar más para el control de la enfermedad”, no el único a tener en cuenta. Por ejemplo, las medidas de bioseguridad “son fundamentales para evitar que el virus entre en nuestras explotaciones y circule dentro de ellas y entre explotaciones”. “Por otro lado, la vigilancia y actuación rápida ante una sospecha de brote es capital para poner en funcionamiento todas las medidas lo antes posible -apunta-. Aquí se ponen en marcha una serie de protocolos reglamentados de sacrificio de las aves infectadas, restricciones de movimientos, vigilancia de naves próximas… con el objetivo de limitar la dispersión de la enfermedad a otras explotaciones”.
Y otro punto importante también sería “el seguimiento del correcto proceso de vacunación de los lotes, para asegurar que las aves se inmunizan adecuadamente”.
Tecnologías para mejorar las herramientas existentes
Concluye el técnico veterinario que en la actualidad “se invierte una gran cantidad de recursos para poder lanzar productos al mercado con nuevas tecnologías que permitan mejorar” lo existente. Parte de estos recursos también van al diseño de automatismos y máquinas de vacunación “que permitan mejorar la calidad de aplicación de las vacunas y así obtener el mayor número de animales vacunados correctamente”.
“Al final, hablamos de vacunas que hay que aplicar a miles de aves a la vez y con la mayor fiabilidad posible. Tan importante es la vacuna, como que llegue a todas las aves y en la dosis adecuada -afirma-.
Dicho esto, hoy en día, y frente a esta enfermedad, ya tenemos medios para poder controlar la enfermedad mediante la vacunación y otras medidas clave como son las medidas de bioseguridad, detección temprana de la enfermedad y sacrificio de las aves infectadas. Ya tenemos ejemplos de cómo este enfoque ha controlado brotes que hemos sufrido en Europa, como los de Alemania de Bavaria y Brandeburgo, o los brotes de principio de año en Valencia, sin ir más lejos”.
