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Han pasado 30 años desde que se iniciaran los estudios de Veterinaria en la Universidad CEU Cardenal Herrera (UCH), que se convirtió en la primera ‘escuela’ de salud animal de gestión privada de la Comunidad Valenciana y la segunda de toda España después de la madrileña Alfonso X el Sabio (UAX). Celebra su decano, Joaquín Sopena, la “gran relevancia” que supuso este acontecimiento “tanto para la ciudad” de Valencia “como para el conjunto del sector veterinario”, que, durante estas tres décadas “ha experimentado una evolución muy profunda” y una creciente especialización. El futuro, asevera, estará marcado por el desarrollo “real y efectivo” del enfoque ‘One Health’ y por el refuerzo de la gestión de las enfermedades zoonóticas, sin olvidar la necesidad de atender “el bienestar mental y laboral” de los profesionales. En especial, los del medio rural.

El primer curso académico de Veterinaria en la CEU UCH fue, en efecto, el de 1995-96, aunque al principio esta titulación no se impartía en un edificio independiente sino en el de Ciencias Experimentales y de la Salud. El éxito de estos estudios llevó finalmente a levantar en la calle Alfara del Patriarca su propia facultad, donde el grado se imparte en español, inglés y francés. De hecho, en 2018 se convirtió en la única facultad privada aprobada y acreditada por la European Association of Establishments for Veterinary Education (EAVE), la máxima autoridad educativa comunitaria.

La CEU UCH impartió su primer curso de Veterinaria en el 1995-96. CEU UCH

“La facultad nació con una vocación claramente innovadora”, detalla a Redacción Médica Joaquín Sopena, quien apunta que la incorporación de profesorado procedente de distintas facultades españolas “permitió construir un proyecto basado en la pluralidad de enfoques, la riqueza de experiencias y la puesta en común de metodologías diversas pero complementarias”. Ese intercambio, añade, “favoreció una formación más abierta, flexible y conectada con la realidad profesional del momento”. Al margen de ello, la apertura del centro en Valencia “generó actividad, dinamización y proyección para el entorno, al tiempo que reforzó el vínculo entre la institución académica y el tejido profesional local y regional”.

La elección de Valencia también tenía un fuerte valor histórico y simbólico “por su tradición veterinaria previa y por el papel pionero de la ciudad en este ámbito”, continúa el decano, quien celebra que, con el paso del tiempo, la facultad “no solo se ha consolidado sino que además ha crecido hasta convertirse en la titulación con mayor número de estudiantes de la CEU UCH, con una notable presencia internacional, lo que constituye tanto una oportunidad como un enriquecimiento cultural para la comunidad universitaria y su entorno”.

Adaptación de planes de estudio y competencias veterinarias

Incide Joaquín Sopena en que en estos treinta años, el sector veterinario ha experimentado una evolución muy profunda “que puede resumirse en un proceso de especialización creciente”. “La figura del veterinario generalista ha ido dando paso a un perfil profesional cada vez más diferenciado, con áreas de dedicación más concretas y con una formación más ajustada a distintos ámbitos de ejercicio -destaca-. Paralelamente, también ha cambiado el peso relativo de los sectores en los que se desarrolla la profesión: de un protagonismo tradicionalmente ligado a la ganadería se ha pasado a una mayor orientación hacia la clínica, la sanidad y, especialmente, la atención a los animales de compañía”.

Se trata de un cambio no solo sectorial sino también conceptual. “La profesión veterinaria ha reforzado progresivamente su papel dentro de una visión más amplia de la salud, en la que el animal, el ser humano y el medio ambiente forman parte de un mismo equilibrio”, sostiene el también catedrático del departamento de Medicina y Cirugía Animal de la UCH CEU. De esta forma, el enfoque ‘One Health’ “ha pasado de ser una idea de referencia a convertirse en un verdadero marco de actuación profesional”, pues “ha adquirido una centralidad aún mayor porque permite entender la complejidad de los problemas sanitarios desde una perspectiva integrada y colaborativa”.

Exteriores de la facultad de Veterinaria de la CEU UCH. CEU UCH

Desde el punto de vista formativo, esta evolución “ha exigido una adaptación constante de los planes de estudio, de las competencias a adquirir y de la manera de enseñar”. “Ya no basta con formar buenos técnicos; hoy se requiere preparar profesionales capaces de integrar conocimientos clínicos, sanitarios, productivos, medioambientales y de salud pública -afirma-. La formación veterinaria ha tenido que responder, por tanto, a una realidad mucho más diversa y exigente, en la que la especialización convive con la necesidad de mantener una visión global de la profesión”.

Precisamente, Sopena destaca entre los grandes hitos de estos años esa transición “hacia un veterinario más experto, más versátil y consciente de su papel dentro de la salud global”. “El sector ha ganado en complejidad, en responsabilidad y en proyección social, y ha ampliado de forma notable su campo de acción. Hoy el veterinario no solo interviene en la salud y el bienestar de los animales, sino también en la seguridad alimentaria, la prevención de zoonosis, la producción de alimentos de origen animal y la protección del medio ambiente, sin olvidar que es una profesión muy expuesta al estrés y que se preocupa cada vez más por la salud mental y bienestar de sus integrantes”, sentencia.

Los retos del sector Veterinario

En lo que respecta al futuro de la Veterinaria, el decano de la facultad de la CEU UCH asevera que este pasa necesariamente por el desarrollo del concepto ‘One Health’. “Uno de los grandes retos será la gestión de las enfermedades zoonóticas y el control de los riesgos sanitarios derivados de la interacción entre animales, personas y entorno -sostiene-. A ello se suma la lucha frente al incremento de las resistencias antimicrobianas, uno de los desafíos más importantes de la sanidad actual, que exige una utilización responsable de los tratamientos y una estrategia preventiva cada vez más eficaz”.

Al margen de ello, existen otros retos de carácter profesional y formativo “que no deben subestimarse”, desde la incorporación de nuevas tecnologías y la especialización estructurada de la profesión al blindaje del bienestar mental y laboral de los profesionales.

25_CEU_UCH__HOSP_CLINICO_VETERINARIO_ESTUD_0098.jpg CEU UCH

“Por último, conviene no perder de vista un problema de gran trascendencia social: la falta de profesionales en el medio rural”, advierte Sopena, que incide en que esta carencia “afecta a la vertebración territorial, al desarrollo del sector ganadero y a la sostenibilidad de una parte esencial de nuestra economía”.

“El futuro de la Veterinaria no dependerá solo de la excelencia académica o técnica, sino también de su capacidad para responder a necesidades sociales amplias, mantener su compromiso con el territorio y seguir siendo una profesión clave para la salud y el bienestar de la sociedad”.