Los veterinarios aguantan el pulso con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su ambición de suavizar los efectos del decreto 666/2023, mediante el que se regula la distribución, prescripción y uso de medicamentos para animales. Entienden los sindicatos que la normativa es excesivamente rígida y merma la autonomía de estos profesionales, por ejemplo, a la hora de dispensar fármacos (incluso en situaciones de urgencia) y de utilizar genéricos de uso humano. Su incumplimiento no es baladí, pues existe la amenaza de fuertes sanciones económicas. “Se nos usa como meros agentes ejecutores para la comercialización de medicamentos”, denuncia Alfonso Martínez, presidente de VetWarriors e integrante de un Comité de Crisis Veterinario que ha programado ya nuevas manifestaciones de protesta para este septiembre.
Las marchas tendrán lugar el próximo sábado 19 de septiembre en Madrid y Barcelona y están destinadas a exteriorizar el rechazo del colectivo hacia el citado RD 666/2023. El Comité de Crisis, que aúna a un importante número de asociaciones profesionales y científicas, así como a facultades y colegios, entiende que la interpretación restrictiva de la normativa afecta directamente al ejercicio clínico de los veterinarios, por ejemplo, limitando el uso de fármacos de uso humano como última opción (la llamada prescripción en cascada), o poniendo trabas a la administración de antibióticos. Critican también la “imposición” del Presvet, el sistema informático estatal de control de prescripciones veterinarias de antibióticos, al que achacan un aumento significativo de las labores burocráticas (critican que genera duplicidades administrativas).
“Se nos usa como agentes ejecutores de medicamentos”
“La reivindicación que llevamos por bandera desde el 2025 es la derogación del Real Decreto 666 -explica Alfonso Martínez-. Pedimos que se respete el criterio clínico de los profesionales de Veterinaria, que no se nos use como a meros agentes ejecutores de la comercialización de medicamentos”. En declaraciones a Redacción Médica, el máximo responsable de VetWarriors incide en que España está “utilizando de manera muy estricta y encorsetada” el reglamento UE de 2019 sobre este tipo de fármacos, lo que merma la capacidad de actuación de la profesión.
Alfons Martínez, presidente de VetWarriors.
Entre otros factores, Martínez pone el foco sobre la ‘cascada de prescripción’, que les lleva a utilizar medicamentos de marca cuyo prospecto “muchas veces no está actualizado”. “Eso hace que no tengamos libertad ni siquiera para decidir si un animal se tiene que tratar con un genérico de uso humano en situación de urgencia, que es algo que se podía hacer tradicionalmente”, sostiene. El veterinario alude también a las restricciones para entregar el fármaco directamente al dueño del animal desde la clínica.
Martínez cuestiona también la apelación del Gobierno a batallar contra la resistencia microbiana, pues, según indica, “el uso de antibióticos en animales de compañía es menos del 1 por ciento del total de España”. “Se sabe que el mayor número de resistencias a antibióticos por parte de las bacterias se produce en el ámbito hospitalario humano”.
Contactos “difíciles” con el Ministerio
En lo que respecta a los contactos con el Ministerio de Agricultura, Martínez reconoce que no son fluidos. Tampoco “fáciles”. “Se han mostrado bastante inamovibles, aunque en principio se había presentado una modificación para flexibilizar esta situación que tampoco terminó de cuadrar al sector veterinario”, indica. Las posibilidades de acuerdo, asume, son cada vez menores.
