Los Mossos d’Esquadra han detectado un nuevo pico de actividad criminal relacionada con el tráfico de animales. Las organizaciones se hacen con los ejemplares (en su mayoría perros pequeños) en países de Europa del este y los introducen en España a través de la autopista AP-7. Advierte la Policía del peligro de salud pública que conlleva la compra de estos especímenes, que en muchas ocasiones llegan al país “sin ningún control” sanitario. Un punto en el que incide Mari Àngels Calvo, presidenta de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña, quien denuncia que la trata de estos seres vivos conlleva un riesgo significativo tanto para las familias que los adquieren como para los propios animales.
“Cuando se trasladan de un lugar a otro sin que las condiciones sean correctas, se produce un ataque contra el bienestar animal que puede ir más allá del estrés y la ansiedad”, explica a Redacción Médica esta especialista en microbiología y parasitología y catedrática emérita de la Universidad de Barcelona (UAB), entre otros cargos, quien no descarta que el trayecto pueda llegar a provocar la muerte de los animales más vulnerables.
La trata de animales se ha convertido en un negocio lucrativo para las organizaciones criminales.
Puede ocurrir también que los especímenes hayan sido vacunados pero con fármacos que aportan una protección insuficiente o que han sido administrados en un periodo de tiempo incorrecto. Al respecto, Calvo recuerda el caso de un cachorro que fue vendido cuando todavía estaba siendo amamantado. “Lo dieron recién vacunado y desparasitado, pero ese animal había sufrido una bajada de defensas impresionante -apunta-. No murió en el viaje, pero tuvieron que ingresarlo durante mucho tiempo”.
Problema aparte es el de la transmisión de enfermedades entre animales y humanos, la llamada zoonosis. La rabia, la tiña, problemas dermatológicos o respiratorios... son solo algunos ejemplos de virus y patologías que se pueden propagar, subraya Calvo, debido al contacto directo de los animales (en especial, precisamente, los perros) y sus dueños.
“Cualquier animal que no esté en condiciones correctas y que no haya pasado por los debidos controles puede transmitir enfermedades a las personas -sentencia-. Hay muchos virus que son zoonóticos y que pueden causar un verdadero problema de salud pública”.
"Siempre hay alguna baja, pero el negocio está ahí"
Tal y como informaron los Mossos d’ Esquadra a través de la Agència Catalana de Notícies (ACN), la AP-7 se ha convertido en un ‘punto crítico’ de entrada de animales víctimas de tráfico ilegal, principalmente perros. Se trata de un negocio especialmente lucrativo dado que las bandas criminales pueden llegar a multiplicar por 20 su beneficio con la venta.
Aunque no todos llegan a España. “Siempre hay alguna baja”, destaca Toni Martín, jefe de la Unidad Regional de Medio Ambiente (URMA) de Girona, quien subraya que, a pesar de ello, “el negocio está ahí”.
