Las enfermedades vectoriales constituirán el hilo conductor del XII Congreso de Veterinarios de Castilla y León que se celebrará del 7 al 9 de mayo en Soria y que ya se ha puesto en marcha formalmente con la constitución de la Comisión Organizadora. Al frente se encuentra la secretaria general del sindicato autonómico y vicepresidenta del Colegio de la Profesión Veterinaria de Soria, Alicia Fernández Martínez, quien confía en que el evento pueda nutrir el debate sobre cuestiones de gran “preocupación” para el colectivo, desde su pleno reconocimiento como profesión sanitaria hasta el entramado de la legislación sobre medicamentos para animales.
¿Qué se va a abordar en este Congreso?
Tomando como eje temático principal las enfermedades vectoriales, cuya relevancia sanitaria y epidemiológica es cada vez mayor, el programa científico se estructurará en tres paneles temáticos dedicados a la contribución de la profesión veterinaria a la Salud Pública, tomando como marco de referencia el enfoque 'One Health', un concepto cada vez más consolidado. Desde esta perspectiva, se abordarán ámbitos de especial relevancia como la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la biodiversidad, así como la salud y bienestar animal.
El objetivo que buscamos con la celebración de este tipo de encuentros es favorecer el intercambio de conocimientos y experiencias entre los profesionales veterinarios, impulsando la formación continua y la actualización científica y técnica; y teniendo como objetivo prioritario fomentar el debate y el intercambio de experiencias entre los asistentes, fortaleciendo así la colaboración interdisciplinar e interinstitucional.
¿Qué particularidades presenta el sector veterinario en Castilla y León?
Entre las cuestiones que suscitan una mayor preocupación en el sector destaca la necesidad de reforzar el reconocimiento efectivo de la veterinaria como profesión sanitaria, en consonancia con su papel esencial en la protección de la Salud Pública y el desarrollo del enfoque One Health. Al hilo de esto, profesionalmente se está reivindicando la puesta en marcha, de manera efectiva, del acceso de la profesión a la Formación Sanitaria Especializada, ya que somos la única profesión sanitaria que no dispone de acceso hasta ahora a ninguna de las especialidades sanitarias reguladas en el sistema de formación sanitaria especializada.
Existe una preocupación creciente en el sector por la desaparición de la figura obligatoria del veterinario de explotación como elemento vertebrador de la cobertura sanitaria veterinaria en el medio rural. Su labor se considera esencial para garantizar la vigilancia sanitaria, la detección precoz de enfermedades, la bioseguridad, el bienestar animal y la protección de la salud pública, especialmente en el contexto de las enfermedades emergentes y del enfoque One Health.
Reivindicaciones del sector veterinario
"Estamos muy preocupados por la norma del medicamento veterinario y nuestro reconocimiento de sanitarios"
El sector está muy preocupado con la actual legislación del medicamento veterinario. En este momento, la implicación de la profesión veterinaria es esencial el debate surgido sobre la normativa actual del medicamento veterinario y su impacto en el ejercicio profesional y en la atención a los animales. El objetivo compartido es contribuir a una regulación del medicamento veterinario que tenga en cuenta la realidad de la práctica clínica, proteja la salud animal y la salud pública, y garantice la viabilidad del ejercicio profesional veterinario.
En el ámbito de la Administración, una de las principales preocupaciones del sector es la dificultad para garantizar la cobertura de las plazas, lo que hace necesario promover procesos selectivos ágiles y eficaces que permitan asegurar el relevo generacional y el normal desarrollo de las funciones de inspección, vigilancia, control sanitario y respuesta ante situaciones de riesgo, con especial relevancia en un contexto de creciente complejidad y aparición de nuevas amenazas sanitarias.
El XII Congreso de Veterinarios de Castilla y León dirigirá especialmente el foco hacia las enfermedades vectoriales. En un escenario en el que los ecosistemas están cambiando a una velocidad tan alta, ¿qué papel debe jugar la Veterinaria y cuáles son los principales obstáculos que abordar?
El papel del veterinario es fundamental como primera línea de defensa en la detección precoz, vigilancia y control de enfermedades transmitidas por vectores. Los veterinarios son la pieza clave del enfoque interdisciplinario One Health, si tenemos en cuenta que el 70-75 por ciento de las enfermedades emergentes humanas proceden de los animales.
El cambio climático, junto con el incremento del comercio internacional y de los movimientos de personas, así como la aparición y expansión de resistencias de los vectores frente a los métodos tradicionales de control químico, constituyen algunos de los principales retos a los que debemos hacer frente en la prevención y control de las enfermedades transmitidas por vectores.
¿Teme el arraigo en España de enfermedades causadas por vectores debido a los cambios en su ecosistema? Hay vectores que antaño se consideraban ‘casi exóticos’ y que a día de hoy pueden encontrar su hábitat en nuestro país.
Sí. Las enfermedades transmitidas por vectores representan una amenaza creciente para la salud pública y requieren una respuesta integrada y coordinada. En España, factores como la llegada del mosquito tigre, capaz de transmitir dengue y chikungunya, han incrementado la preocupación por estas enfermedades. También se ha detectado un aumento en la incidencia de enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental, transmitida por mosquitos del género Culex.
Nuevamente una situación que confirma la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica y de prevención desde un enfoque verdaderamente interdisciplinar.
Desde el ámbito científico e investigador reclaman más peso asesor de los veterinarios en la toma de decisiones de las administraciones para hacer frente a los riesgos de la zoonosis. ¿Es España lo suficientemente ambiciosa en cuanto a la inclusión de la Veterinaria en las políticas y estrategias de Salud Pública?
No. La falta de reconocimiento real de la profesión Veterinaria como profesión sanitaria ha llevado parejo un vacío profesional en la toma de decisiones institucionales, especialmente en el ámbito del Ministerio de Sanidad, desde que se transfirieron a las comunidades autónomas. Desde entonces existe un arraigo troncal de la Veterinaria institucional y normativa en el Ministerio de Agricultura.
Es importante restituir el valor de las opiniones veterinarias en el diseño y aplicación de medidas frente a las crisis sanitarias, garantizando la presencia veterinaria en todas las estructuras de vigilancia epidemiológica, protección de la salud ambiental, control de enfermedades emergentes y equilibrio de los ecosistemas con impacto de la salud pública.
Estamos en un contexto de cierta agitación normativa por el impulso de medidas como el Real Decreto 666/2023, criticado por el sector por, supuestamente, limitar la autonomía del Veterinario y aumentar su presión en la toma de decisiones. ¿Supone un paso atrás para los intereses de los veterinarios?
Para el sector veterinario, el Real Decreto 666/2023 supone un importante paso atrás en la práctica clínica diaria. Aunque su fin es trasponer normativa europea y controlar los antibióticos, su aplicación estricta ha generado gran descontento en la profesión. Es necesario que se produzcan cambios con el fin de obtener una regulación del medicamento veterinario adecuada y alineada con la realidad del ejercicio profesional y que permita a los profesionales ejercer con seguridad jurídica y rigor científico, en condiciones equiparables a las de otros países de nuestro entorno.
¿Qué participación se espera en el Congreso?
No se plantea como objetivo superar las cifras de participación alcanzadas en el congreso anterior. Esta previsión responde, principalmente, a las dificultades de comunicación (derivadas de la insuficiencia/inexistencia de vías rápidas y conexiones ferroviarias) con el resto de Castilla y León y con otras provincias; así como a la capacidad hotelera disponible para acoger a los asistentes, factores que condicionan el volumen máximo de participación. En ese contexto, se prevé una asistencia de unos 200 participantes, una cifra realista y plenamente satisfactoria, acorde con la capacidad organizativa. Este volumen de asistentes permitirá garantizar el adecuado desarrollo del congreso, favoreciendo además un entorno propicio para el intercambio científico y profesional de calidad.
