La Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha alumbrado una primera guía estandarizada y “dinámica” de consentimiento informado que permitirá a estos profesionales disponer de un ‘colchón’ legal ante posibles contratiempos en su ejercicio clínico. Yasmina Domínguez, consejera de la OCV y coordinadora en las labores de elaboración de este documento, advierte de que tradicionalmente los veterinarios han estado ‘desprotegidos’ a nivel judicial por no contar con el permiso previo y escrito de los dueños de los animales. “Ahora hemos dado un paso importantísimo”, recalca en declaraciones a Redacción Médica.
En su guía, la OCV subraya que el consentimiento informado constituye una herramienta ética y jurídica clave para la práctica clínica dado que sirve no solo para explicar a los dueños de los animales de manera comprensible qué intervención se les va a realizar, sino también para asegurar que estos entienden los riesgos que conlleva una operación o un tratamiento.
“El consentimiento informado protege los derechos del titular del animal y la responsabilidad profesional del veterinario, garantizando la toma de decisiones informada y constituyendo una garantía documental que favorece la transparencia, la confianza y la seguridad jurídica en la relación veterinario-titular o responsable legal del animal”, reza el escrito.
Entre los contenidos incluidos, el documento recoge modelos orientativos de consentimiento informado para algunos de los procedimientos más frecuentes con ejemplos relacionados con anestesia y analgesia, actos quirúrgicos, hospitalización, alta voluntaria y negativa informada, así como eutanasia y gestión del cuerpo. Además, figura un modelo de presupuesto económico veterinario.
El afán de 'no preocupar' a las familias
Esta guía responde a una necesidad de unos profesionales que, según Domínguez, a menudo acuden a juicios sin haber documentado sus actuaciones y sin tener el consentimiento de los titulares de los animales. Algo que achaca, paradójicamente, al afán de estos trabajadores de no querer “preocupar” a las familias advirtiéndoles de riesgos estadísticamente escasos. “Si no hay un impreso firmado el caso se puede dar por perdido”, recalca.
La también responsable del Colegio de Veterinarios de Almería enfatiza además el carácter “dinámico” de unos documentos que se pueden editar para que cada clínica o particular los personalice y adapte a cada animal y circunstancia específica. Esto es necesario, continúa, porque el ejercicio clínico varía significativamente en función de la especie y la intervención.
“No es lo mismo un consentimiento para una cirugía de ojo que cuando tienes que acceder al abdomen o haces algo en un dedo del pie de un perro, un gato o un caballo”, destaca Domínguez, que de hecho, apunta que las Comisiones de Équidos y de Animales de Producción de la OCV trabajan actualmente en la elaboración y finalización de documentos similares adaptados a sus respectivos ámbitos de actuación.
Concluye la dirigente del Consejo de Veterinarios que, aunque ella ha actuado como coordinadora de la guía, los documentos son fruto de una comisión de trabajo integrada por veterinarios de diversas especialidades y asociaciones abanderados por el perito veterinario Alfredo Fernández. “La información que nos ha proporcionado nos ha dado el empujón necesario”.
