Las comunidades autónomas alejan, al menos en el corto y medio plazo, la posibilidad de reintegrar a los profesionales de Veterinaria en los grupos de ‘sanidad local’, ahora conocidos como Equipos de Atención Primaria (EAP), que sí cuentan con médicos, enfermeros y farmacéuticos. Si bien reconocen el “papel fundamental” que representa el colectivo en un escenario impregnado del llamado enfoque de ‘One Health’ o ‘Una sola salud’, fuentes de diferentes gobiernos regionales reconocen que en estos momentos “no hay intención” de avanzar por esta vía. Con una excepción: la de Extremadura, que fue pionera en esta decisión de incluir a los veterinarios como personal estatutario dentro del primer nivel asistencial.
Hace tiempo que el sector de la salud animal viene reivindicando su ‘regreso’ a los equipos sanitarios locales, algo que sí sucedía cuando la cartera de la sanidad dependía de la Administración central. “Aquello se desmanteló con las transferencias a las comunidades autónomas y los veterinarios quedaron diluidos”, explica Manuel Martínez Domínguez, presidente de la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet). En la actualidad, a estos entes se les conoce como Equipos de Atención Primaria (EAP) y solo en la comunidad extremeña están integrados los veterinarios.
Esta inclusión se oficializó en 2006, concretamente a través de la orden de 19 de julio “por la que se crea la categoría estatutaria de Veterinario de Equipo de Atención Primaria”. Al ser estatutarios, estos profesionales pasaron a depender directamente de las Gerencias de Área del sistema autonómico de Salud (SES). Según indica Martínez, solo Andalucía se ‘aproxima’ a la filosofía extremeña, pues sus veterinarios están dentro del SAS y vinculados a los distritos de Primaria, pero a nivel laboral son funcionarios de carrera alejados de las condiciones de los demás sanitarios.
Las CCAA enfatizan el papel fundamental de la Veterinaria
Destacan que la labor veterinaria "es clave para prevenir riesgos para la salud pública, garantizar la seguridad de la cadena alimentaria y contribuir a la vigilancia y el control de enfermedades"
“En el resto de las comunidades no es que no existan los veterinarios, pero lo están desbaratadamente”, incide el máximo responsable de Fesvet. Ello supone que estos trabajadores, dependiendo de la región, pertenezcan al área de Sanidad, a la Agricultura o incluso a otros entes con condiciones, sueldos y funciones distintas.
El colectivo ofrece su diagnóstico: con el paso de los años, los centros de salud se han centrado de forma casi exclusiva en la clínica asistencial humana desplazando a quienes trabajan en las labores de prevención comunitaria. Esta desconexión orgánica, entiende el sector, provoca que ante una alerta por listeriosis, un brote de salmonela o la aparición de una enfermedad transmitida por vectores, la comunicación entre el médico que diagnostica al paciente y el veterinario que debe buscar el origen del foco se complique.
Personal veterinario de Salud Pública
Por el momento, eso sí, nada hace indicar que la situación vaya a cambiar. Diferentes comunidades autónomas, desde Cataluña hasta Navarra, han trasladado a este periódico sus dudas acerca de incluir en sus EAP a los veterinarios, aunque matizan que los servicios de salud vienen trabajando con ellos en el marco de la estrategia ‘One Health’, que promueve una visión integral de la sanidad humana y animal y el medioambiente.
“Lo que está claro es que sí consideramos fundamental su papel y colaboración en todas aquellas iniciativas y estrategias vinculadas a la filosofía ‘One Health’”, inciden desde La Rioja. En la misma línea, fuentes de la Consejería de Salud gallega apuntan que el territorio “cuenta con personal veterinario de Salud Pública que desempeña un papel fundamental en la protección de la salud de la población, especialmente en ámbitos como la seguridad alimentaria, el control oficial de los alimentos, la prevención de zoonosis y otras actuaciones relacionadas con este enfoque integral de la sanidad.
“Su labor es clave para prevenir riesgos para la salud pública, garantizar la seguridad de la cadena alimentaria y contribuir a la vigilancia y el control de enfermedades con impacto en la población”, sentencian estas fuentes.
