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Dos días después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), la herida sigue abierta. Hasta el momento se contabilizan 74 personas muertas y más de un centenar con daños. Una colisión entre dos trenes que aún estremece, como se puede observar en los trabajos sobre las vías, y un impacto emocional para las víctimas que han sobrevivido, los familiares de quienes viajaban y también de los cuerpos de emergencia que han atendido el suceso. Los profesionales sanitarios y psicólogos realizan la asistencia inmediata, pero con el paso de las horas ellos también se resienten de una experiencia tan trágica.

Los sanitarios que atienden un suceso con múltiples víctimas reciben apoyo psicológico por los servicios de emergencias médicas, según ha explicado la psicóloga referente del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) en Lleida y Alt Pirineu, Alexa Aguilà, a Redacción Médica. También el resto de personal implicado, como policías o bomberos.

La intervención psicológica a heridos y familiares es diferente a la que reciben los profesionales que participan en estos incidentes. "Con los primeros realizamos una intervención psicológica avanzada, que consiste en una asistencia sanitaria inmediata y especializada en salud mental ante situaciones críticas, accidentes de gran magnitud, muertes súbitas o catástrofes, para ofrecer apoyo, acompañamiento emocional, estabilizar y prevenir secuelas psicoemocionales", ha asegurado. En el caso de sanitarios o resto de personal, "es otro tipo de intervención enfocada en la actuación profesional y el estado emocional después del incidente de la persona que ha intervenido".

Atención durante 72 horas

Los principales síntomas que expresan los profesionales implicados en una situación así es alteración, ya que en el momento de actuar la adrenalina "puede proteger" para desempeñar la función encargada, pero después "cuesta rebajarla". A medida que pasan los días va disminuyendo.

El apoyo psicológico se suele prolongar durante 72 horas. En ese lapso también se aprovecha para analizar la actuación de los cuerpos de emergencia, qué ha salido bien y "es inherente que salga la parte emocional", ha señalado Aguilà. "Lo importante es que todos los participantes tengan una visión compartida del suceso, una estructura de cómo ha ido todo porque ayuda a tener una idea general, de dónde has ido a intervenir y cómo ha ido", ha agregado. En el caso que el malestar se alargue y perjudique a las necesidades básicas y esferas vitales de la persona, se recomienda acudir a la red ordinaria del sistema sanitario para abordar el problema.

Factores protectores

Además, Aguilà destaca que tanto los psicólogos como el resto de los profesionales de emergencias y demás sanitarios cuentan con factores protectores que "ayudan a intervenir en estos sucesos con múltiples víctimas". A pesar de la formación especializada o la experiencia de los especialistas en Psicología, "un suceso con múltiples víctimas no nos deja inalterables". "Somos personas vulnerables todos los que participamos en los equipos de emergencia y expuestos al dolor, por lo que es importante activar los factores protectores", ha agregado.

Uno de ellos es la "motivación y vocación por el trabajo, de intentar ayudar en el peor momento de la vida de una persona". Por ello, tras atender un suceso trágico Aguilà ejemplifica que el día siguiente dedica tiempo a una de sus aficiones para canalizar sus expresiones, en su caso pintar.

Asimismo, hay dos técnicas psicológicas de intervención en crisis que destacan por encima de otras dirigidas a profesionales sanitarios, bomberos y policías tras haber vivido un incidente crítico o traumático. Uno de ellos es el defusing, una práctica breve e informal que se realiza "después del servicio o guardia que consiste en una desactivación psicológica y emocional antes de volver a casa", según ha detallado la psicóloga referente del SEM. La otra es el debriefing, una intervención grupal mucho más estructurada para procesar en profundidad lo ocurrido, integrar la experiencia, fomentar la comprensión compartida y detectar signos de alarma. Además, hace poco que el SEM ha impulsado para los psicólogos una práctica entre iguales (peer suport) para que dos profesionales conversen, porque "nadie te entenderá mejor que alguien que hace el mismo trabajo que tú".

Aguilà también hace mención a mantener unas rutinas y costumbres al iniciar y cerrar las guardias, mentalizarse y prepararse durante el trayecto hacia un suceso, hacerse una idea de lo que se puede encontrar y pensar los motivos por los que escogió este trabajo, que principalmente es que le gusta ayudar. Finalmente, el informe también es un factor protector, ya que "es como un escudo emocional; me lo pongo y no soy Alexa, madre o hija, soy psicóloga de emergencias".