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La propuesta de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) de abordar las apuestas desde una perspectiva propia de este ámbito y prevención de daños cuenta con el respaldo del Consejo General de Psicología (COP). En este contexto, Fernando Chacón, vocal de su junta directiva y responsable de relaciones parlamentarias, asegura en Redacción Médica que la respuesta al juego problemático no puede centrarse únicamente en tratar a las personas que ya han desarrollado una adicción, sino que debe incorporar medidas sociales y regulatorias que reduzcan la disponibilidad y accesibilidad de las apuestas. En la misma línea, Néstor Szerman, presidente de la Fundación Patología Dual, defiende que las políticas de prevención deben prestar especial atención a la población de riesgo, entre ella los menores y las personas con otros trastornos mentales.

Y es que Sespas ha presentado alegaciones a la modificación de la Ley 13/2011, de regulación del juego, para reforzar la prevención de los daños asociados a las apuestas. Entre sus propuestas plantea estudiar la elevación de la edad mínima para apostar de los 18 a los 21 años, reforzar la identificación y verificación de edad, mejorar el bloqueo de las personas inscritas en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego y actuar sobre publicidad, promociones, medios de pago y la relación entre deporte y apuestas.

Según los datos de Edades y Estudes de 2024 recogidos por la entidad, el 1,4 por ciento de la población de 15 a 64 años presenta un posible juego problemático, porcentaje que asciende al 4,9 por ciento entre estudiantes de 14 a 18 años.

Una cuestión de Salud Pública

Para Chacón, considerar las apuestas desde la perspectiva de la Salud Pública implica asumir que las condiciones del entorno también influyen en la aparición de los problemas de juego. "No basta con medidas meramente individuales de tratamiento de las personas que sufren el problema, sino que también hacen falta medidas sociales", sostiene.

El vocal de COP compara esta cuestión con otras conductas adictivas y señala que la disponibilidad y facilidad de acceso pueden influir en el número de personas afectadas. En este sentido, apunta al aumento de los establecimientos de apuestas experimentado durante los últimos años como un factor que, en su opinión, debe tenerse en cuenta. "Ahora la legislación es mucho más permisiva y además la Administración pública se beneficia, porque cobra impuestos por los premios y por los juegos", afirma.

El Consejo considera además que la adicción al juego es una adicción conductual o sin sustancia reconocida como problema de salud, con consecuencias que pueden extenderse al entorno familiar y social de la persona afectada.

¿Cuáles son los perfiles de riesgo?

Desde la Fundación Patología Dual, Szerman introduce además un matiz sobre el perfil de las personas a las que debería dirigirse prioritariamente la prevención. A su juicio, las medidas deben centrarse en la población de riesgo. En ella se encuentran los menores de edad, "cuyo cerebro todavía no ha evolucionado suficientemente" para que los mecanismos de control puedan proteger a este tipo de población.

"Por otra parte, creemos que las medidas de prevención deben basarse justamente en personas vulnerables que tienen otros trastornos mentales, de acuerdo a todos los estudios epidemiológicos", añade, enumerando otros factores a tener en cuenta como foco en la prevención de las adicciones, por ejemplo la impulsividad, las conductas disruptivas y determinadas alteraciones cognitivas y emocionales.

El peligro de Internet

Respecto a la propuesta de Sespas de elevar de 18 a 21 años la edad mínima para participar en juegos de apuestas, Chacón considera que es una medida que merece ser estudiada" y que podría ser "adecuada". Sin embargo, advierte de una dificultad fundamental: el acceso a las apuestas ya no depende únicamente de los establecimientos físicos.

"Ahora se pueden hacer por Internet", señala. Por ello, considera que cualquier eventual incremento de la edad mínima debería ir acompañado de mecanismos efectivos para impedir que los menores accedan a plataformas de juego online. De lo contrario, advierte, una restricción aplicada únicamente al entorno físico perdería parte de su eficacia.

Publicidad, promociones y normalización

Chacón también respalda las medidas planteadas por Sespas sobre bonos, apuestas gratuitas, promociones y programas de fidelización. En su opinión, este tipo de incentivos puede favorecer el acceso y la exposición al juego, por lo que limitarlo constituye una buena medida, aunque por sí sola no resuelva las adicciones.

También reclama revisar la relación entre publicidad, deporte y apuestas. En este sentido, apunta a la presencia de las casas de apuestas en actividades deportivas y al papel de los influencers y las redes sociales en la promoción de estas conductas entre los jóvenes.

Aunque para el vocal de COP el debate debe ir más allá del comportamiento individual del jugador. Frente al concepto de "juego responsable" considera necesario repartir la responsabilidad entre los distintos agentes que intervienen: las personas, las empresas y, sobre todo, insiste, la Administración.

Más recursos para tratar las adicciones

Aparte, Chacón reclama reforzar la atención de las personas con problemas de juego. Así, aunque ya existen Unidades hospitalarias centradas en este objetivo, defiende que "aumentaría de forma muy notable las plazas disponibles" y "las ayudas".

Pero prevención debería complementarse, además, con campañas específicas de sensibilización. Chacón reclama campañas sobre juego patológico similares a las que se realizan desde hace años sobre tabaco y alcohol. "Se hacen campañas de sensibilización del tabaco y del alcohol, pero pocas sobre el juego patológico", apunta.

A estas medidas añade una última prioridad. "También establecería controles en las apuestas por Internet", una cuestión que considera especialmente relevante ante la facilidad de acceso a las plataformas digitales.