Ceuta lleva casi un mes sumida en una situación poco común para la población, en la que es frecuente que tanto los vecinos del enclave como los propios migrantes que cruzaron la frontera a nado entre el 30 y el 31 de julio necesiten apoyo psicológico. En medio de un clima de incertidumbre y sobreinformación, los psicólogos ceutíes se han convertido en un pilar de apoyo fundamental, aunque ellos mismos también viven con sintomatología similar a la de los pacientes que atienden en consulta. “El psicólogo, aparte de ser psicólogo, es persona, entonces a veces es complicado, porque creo que tenemos un papel muy importante, pero también conozco psicólogos que lo están viviendo también con mucha ansiedad”, explica a Redacción Médica Jenifer Gálvez, psicóloga sanitaria en Ceuta.
Ante este doble rasero, siendo el colectivo el que presta ayuda a la ciudadanía y también quien la precisa, Gálvez comenta que intentan manejar la sintomatología con aquello que conocen: “Las pautas que le damos a la población, a nosotros mismos también nos ayudan mucho”, sostiene. Entre las mismas se encuentra mantener una rutina de sueño, no consumir sustancias que puedan alterar a la persona, tener espacios propios y no ver noticias negativas todo el tiempo: “Lo ideal sería dedicar un momento al día en el que sí, veamos qué está ocurriendo, pero que no estemos todo el día enganchados, y sobre todo que también que las noticias sean de fuentes fiables, porque hay muchos bulos”, advierte.
“Las pautas que le damos a la población, a nosotros mismos también nos ayudan mucho”
Aunque se mantengan estos protocolos, la especialista admite que hay sobrecarga en su día a día: “Fuera del trabajo estoy continuamente escuchando noticias negativas, veo la situación que hay en las calles y luego llego a la consulta y tratamos eso mismo”. Esto se suma a que observa que incluso hay un empeoramiento de sus pacientes, sobre todo en aquellos que padecen de ansiedad. “Creo que ahora tenemos un papel muy importante, pero tenemos que cuidarnos mucho porque nos podemos llegar a sobrecargar”, estima.
La relevancia de la psicología en esta situación
Gálvez define el contexto ceutí actual como “una situación de incertidumbre”, algo que afecta directamente a la población, que no sabe qué es lo que va a pasar. Una crisis así puede contribuir, según la especialista, a alterar la sensación de seguridad de las personas, incluso a afectar a sus rutinas del día a día: “Tengo pacientes que han paralizado su vida, ni siquiera quieren salir de casa”, confiesa. Por este motivo, se inclina hacia la necesidad real de intervención por parte de los psicólogos, siempre acompañando lo que siente el paciente, sin invalidar sus emociones: “Creo que no se trata tanto de eliminar el miedo y la emoción, ni muchísimo menos, porque tiene una función, sino de ayudar a que esas personas puedan atravesar la situación y recuperar poco a poco la vida que muchos sienten que de momento están perdiendo”, analiza.
“Tengo pacientes que han paralizado su vida, ni siquiera quieren salir de casa”
En lo que respecta a las herramientas que tienen los psicólogos sanitarios para trabajar en un entorno de “crisis”, Gálvez piensa que, debido a que la población ceutí muestra mayoritariamente un cuadro ansioso derivado de esta situación, sí están capacitados para atenderlos, pero no se muestra tan segura de contar con todas las garantías para atender a los migrantes que deambulan por la ciudad de la misma forma, al ser situaciones diferentes. “No dejan de ser personas que están abandonando su hogar, su familia y se van a un país diferente con la incertidumbre de qué pasará. Situaciones también muy complicadas en las que la psicología también tiene mucha importancia”, concluye.
