El uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT para resolver dudas sobre salud y elegir medicamentos empieza a llegar a las oficinas de farmacia. Aunque su incidencia no es todavía homogénea, los farmacéuticos advierten de los riesgos de utilizar estos chatbots como fuente de consejo farmacológico sin contar con el criterio de un profesional sanitario. Entre los posibles problemas señalan las recomendaciones inadecuadas, las interacciones entre medicamentos, las reacciones adversas y los retrasos en el diagnóstico de determinadas enfermedades.
Así lo trasladan a Redacción Médica Carlos Sanz, titular farmacéutico en Valladolid, y Paco Hernández, que regenta una farmacia en Madrid, al valorar el impacto de estas herramientas en la atención a los pacientes. Sus experiencias muestran diferencias en cuanto a la influencia directa de la IA en las consultas del mostrador, pero coinciden en que la información que proporciona un chatbot no debe sustituir el asesoramiento sanitario.
En el caso de Sanz, sí se ha producido un aumento de las consultas relacionadas con recomendaciones encontradas en internet, aunque reconoce que no siempre resulta sencillo distinguir si proceden específicamente de una IA o de un buscador que ya incorpora estas tecnologías. Además, señala que este comportamiento no se limita a los pacientes jóvenes, sino que también está extendido entre personas de mediana edad.
"Normalmente, te preguntan directamente por un producto en concreto o por una patología que les ha "diagnosticado" la app y se comparan productos", explica. A esta tendencia se suman, según apunta, las recomendaciones difundidas en redes sociales como TikTok e Instagram, donde también circulan consejos sobre productos y terapias sin suficiente conocimiento.
Hernández, por su parte, no ha detectado todavía una influencia directa de ChatGPT en los productos que solicitan sus clientes ni en las dosis que plantean utilizar. "En nuestro caso no hemos notado una influencia directa, ni en los productos solicitados ni en las dosis, siguen apelando a nuestro criterio", señala.
Riesgos de las recomendaciones de IA
Más allá de la frecuencia con la que los pacientes recurren a estas herramientas, ambos farmacéuticos ponen el foco en los riesgos de interpretar sus respuestas como recomendaciones clínicas fiables. Sanz considera especialmente relevante distinguir entre aplicaciones específicamente sanitarias y chatbots de propósito general, que elaboran sus respuestas a partir de información procedente de internet y que no siempre tiene suficiente rigor.
"Puede ser simplemente la que más interacciones haya tenido", advierte sobre la información que priorizan estas herramientas. También apunta a que la forma de plantear las preguntas puede condicionar las respuestas y llevar al usuario a dar por válidos contenidos procedentes de fuentes dudosas o no contrastadas.
Las consecuencias pueden ir más allá de recibir una recomendación poco acertada. El farmacéutico vallisoletano alerta de posibles efectos adversos, alergias e interacciones por utilizar medicamentos inadecuados, especialmente cuando se toman productos recomendados por otras personas. También advierte de que estas consultas pueden retrasar un diagnóstico correcto, con el peligro que ello supone dependiendo de la enfermedad.
Hernández resume que el problema en la capacidad del usuario para interpretar la información "no es tener acceso a la información, es tener el criterio suficiente para procesarla".
El farmacéutico, frente al consejo del chatbot
Ante pacientes que llegan al mostrador con recomendaciones obtenidas mediante IA, Sanz recuerda que el farmacéutico debe indagar en el problema y actuar conforme a su responsabilidad profesional y a la normativa vigente. Esto implica no dispensar medicamentos sujetos a prescripción cuando no existe la correspondiente receta y derivar al médico cuando sea necesario. Para problemas leves, en cambio, puede ofrecer alternativas de venta libre o pautas de cuidado adecuadas.
El titular reconoce que ya ha tenido que corregir recomendaciones de pacientes que habían recurrido a estas herramientas. Por ello, aconseja que, si se utilizan, se soliciten las fuentes de información y se prioricen las procedentes de sociedades científicas y organismos oficiales.
Hernández comparte esta cautela y considera que cualquier información obtenida mediante IA debe quedar subordinada a la valoración profesional. "El volcado de información desde la IA no puede ni debe sustituir el criterio de los profesionales sanitarios, en aras de evitar errores fatales", concluye.
