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El Reino Unido avanza hacia la capacitación del farmacéutico en materia de indicación. Para ello, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) cuenta con el programa ‘Pharmacy First’, que permite que los profesionales de Farmacia Comunitaria dispensen fármacos sin necesidad de receta médica para el tratamiento de determinadas patologías, como el acné, las migrañas, la sarna, las infecciones de oído, la rinitis, la sinusitis, el herpes zóster o las picaduras de insecto infectadas. Esta posibilidad también existe en España, respecto a analgésicos y antiinflamatorios -en pequeñas dosis-, antiácidos, laxantes para el estreñimiento ocasional, antihistamínicos, mucolíticos y antisépticos tópicos. Su capacidad es menor, por lo que la profesión considera que su refuerzo sería importante. No obstante, primero hay que generar modelos para estandarizar criterios y registrar el proceso de forma íntegra.

"En un futuro próximo, la consolidación y expansión de programas como ‘Pharmacy First’, y otros que representan un avance en las competencias del farmacéutico, sin duda serán claves para la sostenibilidad de los sistemas de bienestar social en sociedades envejecidas y estructuras sanitarias altamente tensionadas, como ocurre en nuestro país”, ha indicado la responsable del Área Asistencial del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof), Tamara Peiró, a Redacción Médica.

En el caso de un fortalecimiento competencial para este perfil sanitario, los efectos podrían ser todavía mayores en el caso de España que en el del Reino Unido. El principal motivo es la expansión de la red de Farmacia Comunitaria del país, compuesta por más de 22.000 establecimientos. "Esta es una de las más accesibles y capilares del mundo y por lo tanto podemos asegurar que acerca la salud de una manera más próxima y eficiente a los ciudadanos, respecto a lo que ocurre en otros lugares", ha explicado la representante de la entidad colegial. No hay que olvidar que el 90 por ciento de las consultas sobre síntomas menores se resuelven en las boticas, según Peiró.

A su vez, una estrategia similar no solo facilitaría la indicación de determinados tratamientos farmacológicos. También mejoraría otras labores del boticario, como la derivación a Atención Primaria o a otros servicios cuando el paciente presente un empeoramiento de su patología por el mal uso de un medicamento.

Estandarización del proceso

Sin embargo, Peiró ha puntualizado que este avance en la dispensación de medicamentos no puede producirse de manera improvisada. Para ello, se requiere trabajar en un procedimiento estandarizado que sostenga la indicación por parte del farmacéutico. En este sentido, se deben establecer unas guías farmacológicas y criterios de derivación unificados para toda la profesión y la obligatoriedad del registro de todo el proceso. Sin los citados pasos, la implantación de un modelo como el británico se intuye complicada.

Además, no hay que olvidar que la separación competencial es clara en la legislación española: el profesional que prescribe no dispensa y viceversa. En Reino Unido, la normativa no es tan severa, por lo que los farmacéuticos tienen más posibilidades de indicar medicamentos -siempre que no estén sujetos a receta médica-. Es más, tras realizar una formación, adquieren la posibilidad de ejercer dicha función.

Medidas adicionales

Pese a la posible utilidad de la medida procedente del Reino Unido, Peiró apuesta por otro tipo de soluciones para robustecer la figura del profesional comunitario en España. "Para mejorar la dispensación de medicamentos, es mucho más urgente la posibilitación del cambio de forma farmacéutica en pacientes que así lo requieran por desabastecimiento o por características personales”, ha explicado. "También sería importante que se permitiese la dispensación de un tratamiento cuando ha caducado la prescripción, a fin de mantener la adherencia durante el mes en cuestión hasta que la persona pueda renovar la misma en la consulta del médico", ha agregado.

Además, la integrante del Cgcof aboga por reforzar los canales de comunicación bidireccional entre Medicina y Farmacia para optimizar el uso de los fármacos, fomentar la educación sanitaria de la población general o la fijación de más parámetros clínicos para una identificación precoz de la patología en las oficinas de Farmacia. A su vez, considera beneficiosa la definición de la figura de 'medicamentos de primera prescripción', aquellos que pueden dispensarse sin recetas adicionales, siempre que exista prescripción previa y con la garantía del seguimiento por parte del farmacéutico. Un supuesto contemplado en el anteproyecto de la Ley del Medicamento. Quien sabe si un primer paso para ampliar las competencias de este grupo de profesionales, como sucede centenares de kilómetros al norte del país.