Consolidar la prevención y la detección precoz del ictus entre la ciudadanía es el objetivo de la segunda edición de la campaña ‘Mi farmacia, mi salud. Todos contra el ictus’, impulsada por el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB), que arrancará el 22 de septiembre. La iniciativa contará con una unidad móvil que realizará seis paradas en la provincia de Barcelona para fomentar la identificación temprana de los principales factores de riesgo de esta patología y el seguimiento de las personas que los presenten. Para ello, el COFB ha creado un equipo multidisciplinar integrado por farmacéuticos comunitarios, neurólogos, médicos de Atención Primaria y profesionales de los hospitales de referencia de cada zona. Más allá de la propia campaña, el presidente del COFB, Jordi Casas, afirma que esta intervención “va en el sentido de comunicar e informar de que la farmacia comunitaria constituye un punto de apoyo permanente donde se puede hacer un seguimiento de estos parámetros y que desde la farmacia también se ayudará a detectar cualquier signo que requiera una derivación”.
Con respecto a hasta dónde llega el papel de la farmacia en la prevención y detección precoz del ictus, Casas explica en Redacción Médica que con esta campaña se quiere poner de manifiesto y hacer visible que la red de oficinas de farmacia es el recurso más cercano y accesible: “Este ecosistema permite que desde la farmacia se puedan identificar muchos factores de riesgo que, detectados de manera precoz, pueden ayudar o contribuir a prevenir un porcentaje altísimo de los accidentes cerebrovasculares que tenemos”.
Además, otro de los objetivos de esta campaña es dar un paso más para visibilizar “el trabajo colaborativo entre la farmacia comunitaria y otros profesionales sanitarios. Esto hace que sea una iniciativa algo diferente de las que hemos llevado a cabo hasta ahora”.
Un equipo multidisciplinar dentro de la unidad móvil
Uno de los elementos más destacados de la iniciativa es la creación de equipos multidisciplinares que integran a profesionales de la farmacia comunitaria, la Atención Primaria y los hospitales de referencia de cada zona: el Consorci Sanitari de Terrassa, el Hospital Universitari de Bellvitge, el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, el Parc Taulí Hospital Universitari, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital del Mar. En este sentido, el presidente del COFB explica que, dentro de la unidad, “habrá diferentes estaciones en las que se realizarán distintas pruebas, como la medición de la presión arterial, el colesterol y el perfil lipídico, o el control de la hemoglobina. Todo esto se registrará en la plataforma FarmaServeis, que es donde las farmacias de Cataluña registran estas actuaciones y estos parámetros”.
En coordinación con médicos y neurólogos, dentro de la unidad móvil se realizará una evaluación cuando se detecte que alguno de estos parámetros está fuera de los valores normales: “A partir de ahí, el propio equipo decidirá si se pueden dar diferentes consejos de atención farmacéutica o si es necesaria una derivación, ya sea urgente o programada”. La idea, según Casas, es diseñar, a pequeña escala, “un ejemplo de lo que podría ser un circuito de coordinación en el que la oficina de farmacia y el farmacéutico comunitario puedan jugar un papel en la detección y prevención del ictus”.
El valor añadido del farmacéutico a la hora de abordar el ictus
Para el presidente del COFB, el valor diferencial que aporta el profesional farmacéutico en esta iniciativa es la proximidad, la confianza y la accesibilidad: “La red de farmacias es el activo del sistema sanitario más amplio y capilar que hay. El número de personas que interactúan diariamente con la farmacia es elevadísimo en comparación con otros recursos”. Casas está convencido de que, si se mantiene esta estructura y esta coordinación, “el farmacéutico puede detectar cualquier signo de alerta, siempre basándose en protocolos consensuados. Esto ayudará a minimizar y prevenir, adelantándose a cualquier tipo de evento y, especialmente, a aquellos eventos evitables como el ictus”.
La campaña, que visitará las localidades de Rubí, Cerdanyola del Vallès, el Prat de Llobregat, Sant Adrià de Besòs y Barcelona, no pretende convertirse en un circuito institucionalizado ni en un proyecto piloto, sino “dar a conocer todo este tipo de servicios profesionales y asistenciales que se ofrecen en la farmacia, como el seguimiento de la presión arterial, el control del colesterol y del perfil lipídico o el seguimiento del azúcar”.
El seguimiento contra el ictus
“Más del 80 por ciento de los casos de ictus se podrían prevenir actuando sobre factores modificables”, afirma Casas, que coincide en que el problema es que muchas veces “no se hace el seguimiento hasta que ya es demasiado tarde”. Uno de los mensajes de la campaña es, precisamente, “dedicar un cierto tiempo a controlar estos parámetros, que van mucho más allá que los factores de riesgo para el ictus”.
La campaña del COFB, que cuenta con el apoyo de Sandoz y la Fundación Ictus, aspira a que se visualice, en palabras de Casas, que “la farmacia es un punto que ayuda a hacer el seguimiento de todos estos parámetros e incluso discernir si están dentro de los valores adecuados o si, por el contrario, es necesario ofrecer consejo sanitario o realizar una derivación”.
