El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ha destacado que debido a "la cronicidad del mieloma múltiple y la complejidad del tratamiento", es precisamente este profesional quien se sitúa "como garante del uso seguro, efectivo y adecuado de los medicamentos" en esta enfermedad. La contribución de este sanitario "es de gran relevancia y se hace imprescindible para estos pacientes" por la "rápida incorporación de nuevas alternativas terapéuticas" para tratar el mieloma múltiple, destacando que las terapias se basan "en combinaciones complejas de fármacos".
En relación con esta neoplasia maligna de la sangre poco frecuente, que representa alrededor del 1 por ciento de todos los nuevos casos de cáncer y el 13 por ciento de las neoplasias sanguíneas en España, el Cgcof ha indicado que el farmacéutico lleva a cabo una intervención transversal a lo largo de todo el proceso asistencial. Esta va desde la validación y optimización inicial de la farmacoterapia hospitalaria hasta la conciliación, educación sanitaria, seguimiento de la adherencia, prevención y detección de toxicidades, farmacovigilancia y continuidad asistencial.
Así, en el caso del farmacéutico hospitalario, este valida y optimiza el tratamiento mediante la comprobación del esquema terapéutico, las dosis y la pauta según la indicación, y revisa los tratamientos previos, la función renal y hepática y las toxicidades asociadas a la quimioterapia. "Asimismo, ha visto ampliadas sus responsabilidades por la reciente incorporación de las terapias CAR-T", ha añadido.
El farmacéutico en la detección de problemas
Por otra parte, el Cgcof ha explicado que el seguimiento de los tratamientos de administración oral constituye otro ámbito de actuación relevante, ya que la responsabilidad sobre su correcta utilización recae en el propio paciente -o en un familiar o cuidador-. En este caso, "el farmacéutico puede detectar errores en la pauta, interrupciones inadecuadas, problemas de adherencia o toxicidades que dificulten la continuidad terapéutica, además de reforzar las instrucciones de administración y comprobar que el paciente comprende correctamente su tratamiento", ha aclarado.
El consejo, además, ha manifestado que el farmacéutico ofrece al paciente información para que comprenda para qué sirve cada medicamento, cómo debe tomarlo, qué interacciones pueden aparecer y qué efectos adversos puede manejar en casa y cuáles requieren consultar con un sanitario. De hecho, puede revisar la medicación -tanto la prescrita por el médico como la que no necesita receta-, y los complementos alimenticios y productos de fitoterapia.
Con ello, el farmacéutico busca detectar posibles interacciones, evitar problemas derivados de la automedicación y reforzar algunas medidas importantes durante el tratamiento, como la adherencia, la vacunación, la prevención de infecciones, la salud bucodental y el uso adecuado de analgésicos. Además, puede detectar signos de alarma, como fiebre, sangrado, empeoramiento del estado general, dolor óseo de nueva aparición o síntomas neurológicos, y recomendar una valoración médica cuando sea necesario.
