Cristina dejó atrás una situación laboral estable en España para probar suerte en el extranjero y comprobar si ejercer como enfermera podía ofrecerle mejores perspectivas profesionales y económicas. Lo que comenzó como un proyecto pensado para unos años terminó transformando también su vida personal. Ahora, tras pasar por distintos puestos y con una especialización en marcha, asegura que ha encontrado más estabilidad, salarios más altos y unas condiciones laborales "más favorables", aunque también un entorno profesional mucho más exigente.
"Unos amigos que vivían en Ginebra nos estuvieron explicando la buena calidad de vida y los altos salarios", cuenta a Redacción Médica. Sin embargo, su anterior pareja y ella acabaron descartando la idea hasta que llegó la pandemia y volvió a surgir como un futuro cercano. Cristina se acabó marchando sola. "Me fui y allí conocí a mi actual pareja con la que me casé y tuve un hijo", relata.
Ahora, tras una etapa trabajando en una empresa de sustituciones para enfermeros, Cristina busca "algo más de estabilidad". Ese objetivo la ha llevado a comenzar una especialidad en Quirófano, una formación de dos años con unas condiciones que considera "más favorables" que las que encontraba en España. "Mi vida está ahora aquí", reconoce la alicantina, que quiere seguir ahorrando y tiene claro a quién recomendaría dar el mismo paso: "Si quieren venir para hacer amigos, no. Si quieren venir para trabajar, ganar dinero e irse, sí".
Homologar el título de Enfermería en Suiza
"Mi situación no es representativa. Para mí fue muy fácil y no suele ser así", asegura la sanitaria, que también reconoce lo "feliz" que era en su anterior trabajo. Llevaba nueve años en el mismo hospital, con una situación laboral "más o menos estable", turno de mañana, sin fines de semana y con un buen sueldo. "Pero mi expareja se dedicaba a otra cosa y vimos que en Suiza tendría mejores perspectivas laborales", añade. La "suerte" de la que habla Cristina fue contar con una pareja de amigos enfermeros que ya residían en el país y quienes la ayudaron a poder homologar el título. "Yo no sabía francés en aquel momento y estaba estudiándolo, así que me ayudaron con todo lo que no entendía", señala. Ellos fueron los primeros que le ofrecieron un trabajo, haciendo sustituciones a través de su empresa de reemplazo de clínicas y pequeños hospitales. "Cuando necesitan personal para cubrir determinadas misiones, contactan con ellos y les envían a un profesional", explica.
Cristina cuenta que llevaba más de diez años trabajando en quirófano antes de emigrar, por lo que, se considera "más que una especialista". Gracias a un máster que hizo en España, los primeros trabajos se enfocaban en enfermera de Anestesia. "Pero quería algo más estable, porque temporales...", detalla. El problema llegó cuando quiso trabajar en otros centros, al no estar su formación reconocida de la misma manera.
"Mi situación no es representativa. Para mí fue muy fácil y no suele ser así"
Especializarse como enfermera en Suiza
Volvió a trabajar como enfermera instrumentista, el puesto que desempeñaba en España. Más tarde, consiguió que en la sanidad privada reconocieran su máster como una especialización en Anestesia y pudo volver a ejercer. Pero Cristina tenía en mente trabajar en la pública, donde, según explica, "las condiciones son mucho mejores". Allí le ofrecieron la posibilidad de realizar una especialización. "En enero de 2024 me contrataron, pero me quedé embarazada y tuve que posponer la formación hasta la siguiente edición", relata.
Así, comenzó la especialidad en enero de 2026 con un proceso un tanto diferente al que conocen los enfermeros en España. "Aquí no tienes que hacer ningún examen", explica. Para poder realizarla es necesario trabajar en un centro que ofrezca la formación y, cuando se abre una plaza, los profesionales interesados presentan su candidatura. Después pasan por una entrevista en la que se valoran aspectos como la experiencia y las motivaciones. "Es como una entrevista de trabajo", resume.
La enfermera afirma que tampoco es necesario contar con experiencia previa para comenzar la especialidad. "Yo comparto formación con compañeras que apenas llevaban seis meses trabajando en quirófano cuando fueron seleccionadas", pone como ejemplo. La especialización dura dos años a jornada completa, aunque Cristina la realiza al 80 por ciento para poder compatibilizarla con el cuidado de su hijo.
En Suiza, explica, la jornada laboral es de 42 horas semanales, frente a las 35 que tenía en Cataluña. Actualmente trabaja unas 32 horas a la semana, repartidas entre tres y cuatro días. Asimismo, tampoco siente que desempeñe el papel de una alumna. "Prácticamente nunca siento que estoy en formación. Siento que estoy trabajando", asegura. Salvo en cirugías especialmente complejas o procedimientos que todavía no domina, trabaja como una profesional más junto al resto del equipo.
Sueldos más altos y estabilidad, pero también "una mayor exigencia"
Pero si hay algo que encuentra especialmente atractivo en Suiza son las condiciones laborales, que ella resume como "una tendencia a la estabilidad". Cristina todavía recuerda sus primeros años en España, cuando encadenar contratos y cambiar cada día de centro era la norma. "Aquí lo habitual es acceder a un contrato indefinido desde el inicio", explica. Eso sí, matiza que existe una mayor facilidad para rescindirlo "si el centro considera que el trabajador ha cometido una conducta inadecuada".
La diferencia salarial es todavía más significativa. Según su experiencia, una enfermera puede llegar a cobrar "unas tres veces más" que en España. La especialización también tiene una repercusión económica, especialmente en la sanidad pública. "La diferencia ronda los 500 o 600 francos. En la privada, en cambio, el salario depende más de la negociación individual", detalla.
Pero si hay algo que echa de menos de su país natal es el entorno laboral, que aquí describe como "mucho más exigente". "Te piden que lo hagas todo perfecto y que sepas muchísimo", asegura la sanitaria. Una realidad que también se refleja a la hora de hacer amigos. "En España, yo iba a trabajar, pero también iba a pasar la mañana con mis compañeros", reconoce. A ello se suma, según su experiencia, la dificultad de integrarse siendo extranjera.
Cristina afirma que cómo su proyecto de vida también ha cambiado desde que llegó al país. La idea inicial era permanecer en Suiza entre cinco y diez años, ahorrar y regresar posteriormente a España. Sin embargo, allí conoció a su actual pareja, nacida en el país, con quien tiene un hijo y con quien se acabó casando. Él tiene además un trabajo que no quiere abandonar. Por eso, ahora no contempla regresar. "Mi vida está aquí", afirma la enfermera.
