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Los colegios e institutos vuelven a cobrar vida. Miles de estudiantes retoman su vida formativa tras el parón veraniego, al compás de mochilas, lápices, libros de texto y profesores. Sin embargo, un año más, hay un elemento que retorna a las aulas de manera tímida: la enfermera escolar. Pese al diseño de medidas específicas en pro de la implantación de este perfil sanitario, España vuelve a suspender en dicha materia. Las representantes de este colectivo demandan una respuesta unificada que favorezca el engrosamiento de las profesionales que trabajan en el sistema educativo. Un paso fundamentado en la elaboración de un marco legal común y el aumento de las contrataciones.

Según los últimos datos nacionales disponibles -correspondientes a 2024-, 2.929 enfermeras están vinculadas a la salud escolar: 1.270 sanitarias en centros formativos y 1.659 profesionales integrados en programas desarrollados desde Atención Primaria. Un grupo de sanitarias para más de ocho millones de alumnos, lo que se traduce en una ratio de una por cada 6.300-6.400 estudiantes. Hay que recordar que la media europea se sitúa en una por cada 750 alumnos.

Para paliar esta necesidad, las comunidades autónomas han planteado distintas iniciativas. Cataluña ha extendido el modelo de incorporación de enfermeras y técnicos en Cuidados de Enfermería (TCE) a los centros educativos, con el que se ha alcanzado al 50 por ciento de los colegios e institutos. La intención es que llegue al cien por cien en el curso 2027/2028. Por su parte, Melilla contempla la contratación de 17 profesionales de Enfermería Escolar, para la asistencia de las instituciones sostenidas con fondos públicos de Educación Infantil y Primaria.

Sin embargo, el gremio considera que el avance es deficiente. "La implantación de la Enfermería Escolar continúa siendo insuficiente y muy desigual entre las comunidades autónomas", ha puntualizado la responsable de comunicaciones de la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (Aceese)-ISNA, Blanca González, a Redacción Médica. La presidenta de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (Amece), Itziar Ferragud, concuerda y remarca que los sectores concertado y privado son donde más profesionales se han incorporado.

Pasos para mejorar la ratio

Tanto González como Ferragud indican la necesidad de establecer un marco común que garantice el acceso a la atención enfermera en todos los centros educativos, independientemente de la comunidad autónoma en la que esté escolarizado el alumno. "Las competencias de este perfil ya están definidas por el Consejo General de Enfermería (CGE), por lo que el reto está en el reconocimiento de esta figura", ha afirmado la representante de Aceese-ISNA. Esto se conseguiría a través de la aprobación de una Ley de Enfermería Escolar. "Nos permitiría unir fuerzas a nivel territorial", ha agregado Ferragud.

A partir del reconocimiento de esta figura, el colectivo demanda financiación estable y suficiente para el refuerzo de la salud escolar y la creación de plazas estructurales. También se apuesta por la formación específica y acreditada, el establecimiento de criterios comunes de calidad y atención, la planificación de recursos adaptada a los requisitos de cada región y la coordinación entre Sanidad, Educación, Atención Primaria, centros educativos y familias.

Beneficios de la presencia de este perfil en los colegios

Ambas organizaciones esperan que poco a poco se avance hacia la mayor proporción de estas profesionales en el sistema educativo. "El objetivo debe ser que ningún alumno vea limitada su formación o su participación en la vida escolar por una necesidad sanitaria que pueda ser atendida por una profesional de Enfermería", ha manifestado González.

Bajo el punto de vista de Aceese y Amece, la presencia de esta profesional mejora la calidad de vida del estudiantado. No solo proporciona una respuesta ante accidentes, Urgencias y problemas de salud agudos, sino que también administra tratamientos prescritos y realiza el seguimiento de los alumnos con diabetes, asma, epilepsia, alergias graves, discapacidad o patologías crónicas. Asimismo, presta atención a aspectos como la alimentación saludable, la actividad física, la higiene, los primeros auxilios, la salud afectivo-sexual, la prevención de adicciones, la salud mental y el autocuidado.

Por otro lado, esta profesional favorece la inclusión de los alumnos con problemas de salud y libera de determinadas competencias sanitarias al profesorado y las familias de los estudiantes. "Su presencia permite avanzar hacia centros más saludables, seguros, inclusivos y preparados para responder a las necesidades reales de toda la comunidad educativa", ha reivindicado González. "Sin duda, hay que contemplar su incorporación en el ámbito escolar", ha sentenciado Ferragud. De momento, España se presentará a la recuperación de la asignatura de Enfermería Escolar.