Cuatro niños en casa, turnos en el hospital y los libros abiertos de madrugada. Ese ha sido el día a día de Elena Frías, Técnica en Cuidados de Enfermería (TCE), ha estado los últimos años buscando la manera de compaginar sus dos pasiones: la maternidad y la Enfermería. No ha sido fácil; ha atravesado una verdadera odisea para lograrlo: un grado medio, otro superior, una prueba de acceso y unas oposiciones. Sin embargo, con esfuerzo y perseverancia, ha superado todos los baches y, tras 13 años siendo TCE, este septiembre comenzará su formación como enfermera.
Frías terminó el instituto sin saber a qué quería dedicarse profesionalmente. No fue hasta que cursó la formación de TCE cuando descubrió que su camino estaba ligado al sector sanitario. "Vi que era mi vocación", reconoce a Redacción Médica. Le proporcionó tal grado de satisfacción que buscó la manera de ampliar sus conocimientos dentro del ámbito de la salud, y encontró que la carrera de Enfermería cumplía con todas sus aspiraciones.
El objetivo era claro, pero no era el único que tenía Frías por aquel entonces. Quería entrar a Enfermería, pero también ser madre joven. Dos objetivos que, quizá en un principio, podían ser difíciles de compaginar. Al año de terminar su formación como TCE, se quedó embarazada, y los planes de entrar a la carrera los dejó a un lado. "Pensé: ya veré lo que me depara el futuro", ha subrayado.
Entrar a Enfermería tras 13 años siendo TCAE
Y ese futuro no tardó en llegar. Frías estuvo trabajando como TCE en residencias y en ayudas a domicilio, hasta que, con 26 años, la chispa por entrar a Enfermería regresó. "Ocurrió cuando tuve a mi tercera hija", subraya. Sin embargo, examinó qué posibilidades tenía. Por un lado, quería mantener su trabajo si empezaba a estudiar, por lo que comenzó a prepararse las oposiciones al Servicio Andaluz de Salud (SAS) y se apuntó al grado medio de Farmacia y Parafarmacia porque obtendría puntos para la oposición.
No fue lo único. A su vez, se matriculó en el ciclo formativo superior de Documentación Sanitaria porque su idea era usar esa nota en la PAU, examinarse solo de las asignaturas específicas y entrar a Enfermería. Sin embargo, la hoja de ruta no siempre es como uno la planifica. Aunque aprobó las oposiciones, tuvo que abandonar el grado medio para completar el superior, ya que las asignaturas se le solapaban con las prácticas. Y aunque lo completó con éxito, su nota no fue lo suficientemente alta como para entrar por la vía de titulados a Enfermería, así que tuvo que buscar otra opción: el acceso a la universidad para mayores de 25 años.
Vías de acceso para entrar a Medicina
Durante un mes entero estuvo centrada en preparar la prueba de acceso. Y, aunque no fue fácil, lo consiguió. Eso sí, ni el primer ni el segundo año pudo entrar en la carrera de Enfermería porque se quedó a las puertas de conseguir plaza en la lista de espera en la Universidad de Almería (UAL), y fue en el curso pasado cuando, por fin, entró por la puerta de la facultad para cumplir con su sueño.
Sin embargo, no era ese su momento. Volvió a quedarse embarazada y, cuando comenzaron las clases, su hijo tan solo tenía dos meses. Lo intentó. "Luchó" por asistir a todas las asignaturas, pero no pudo compaginarlo. "Fue imposible", ha reconocido, y tuvo que abandonar la carrera para criar a su bebé.
Al no superar ningún crédito en Enfermería, tuvo que dar explicaciones a la universidad para que le permitieran repetir el curso académico. Como el abandono fue por fuerza mayor y estaba relacionado con la conciliación familiar, la facultad le permitió volver a las aulas sin necesidad de repetir ninguna prueba de acceso. Así que, en menos de diez días, Frías regresará a Enfermería, esta vez sí que sí, para convertirse en enfermera. "Quien lucha por sus sueños, los cumple", ha matizado al concluir con la entrevista.
