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La crisis migratoria en Ceuta supera el mes de duración. Una de sus consecuencias directas es la saturación de la infraestructura de salud de la ciudad autónoma y, por ende, el malestar de los profesionales del espectro asistencial. Entre estos, las enfermeras. Motivo por el que sus representantes colegiales han demandado un refuerzo "efectivo" de los recursos sanitarios, en el que se menciona una mayor dotación de tituladas en Enfermería para hacer frente a la atención de pacientes. En concreto, multiplicar por tres su número en la urbe española.

"La cuestión fundamental es que ninguna persona deje de recibir la asistencia que necesita y que las enfermeras y el resto de profesionales puedan trabajar en condiciones seguras", ha comentado la vicepresidenta primera del Consejo General de Enfermería, Natalia Rodríguez Novo, a Redacción Médica. Bajo su punto de vista, este escenario tan solo se puede alcanzar a través del fortalecimiento de las plantillas.

El aumento extraordinario de la población en el enclave norteafricano ha incidido en la labor sanitaria, con un aumento de la carga de trabajo de los profesionales ceutíes y la disminución de su capacidad de respuesta. De ahí que la cifra de enfermeras deba equivaler a la de personas presentes en la ciudad autónoma. "Si en determinados momentos se está llegando a triplicar la población que necesita ser atendida, los recursos humanos destinados a prestar esa asistencia tienen que incrementarse en una proporción equivalente", ha puntualizado Rodríguez Novo. No hay que olvidar que la ratio de este perfil sanitario en Ceuta es de 6,97 por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de los valores medios europeos, según datos del CGE.

"Los recursos humanos destinados a prestar asistencia tienen que incrementarse en una proporción equivalente"

Además, la número dos de la institución colegial resalta que las profesionales destinadas a Ceuta tienen que responder a las necesidades actuales. "Hay que analizar qué tipo de atención requiere la población y dónde debe prestarse", ha afirmado. En particular, más enfermeras para prestar atención sanitaria en la calle y en dispositivos específicos, pero también en áreas como Urgencias, Hospitalización, Pruebas Diagnósticas o servicios de Cirugía.

Esperanza de mejora con el mando único

De momento, la respuesta del Gobierno pasa por la constitución de un mando único para la gestión de las actuaciones en Ceuta. Así, un grupo de trabajo, liderado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha comenzado a tomar decisiones para dar solución a la crisis migratoria.

Desde el CGE han aplaudido esta medida, ya que favorecerá "una mejor coordinación y agilidad a la hora de implantar medidas". A su vez, Rodríguez Novo espera que permita movilizar con mayor rapidez "los recursos hacia la ciudad autónoma". "Esperamos que el mando único sirva precisamente para dimensionar esas necesidades en tiempo real y llevar de forma inmediata los refuerzos necesarios", ha compartido. "Solo será útil si se convierte en profesionales sobre el terreno, porque coordinar la escasez no resuelve el problema", ha agregado.

¿Posibilidad de estado de excepción?

La entrada de miles de migrantes a finales de julio ha puesto en jaque a la ciudad autónoma y, por ende, a su sistema sanitario. Es más, el CGE y el Colegio Oficial de Enfermería de Ceuta han llegado a solicitar el establecimiento de un estado de alarma en este territorio. Se trata de un régimen de excepción que suele emplearse ante catástrofes naturales y crisis sanitarias, en las que el Gobierno asume el control completo de la situación, incluidos funcionarios y fuerzas del orden en el lugar en el que se declara. Su duración es de 15 días, aunque existe la posibilidad de prórroga, como sucedió durante la pandemia de coronavirus.

Por encima del estado de alarma, se encuentra el de excepción. Este se prolonga durante 30 días y el Gobierno tiene la capacidad de limitar determinados derechos fundamentales de la población. Desde el CGE esperan que no se llegue a un escenario en el que este sea una posibilidad real, ya que la situación iría más allá de un colapso asistencial. No obstante, la decisión queda en manos del Ejecutivo. "Si la situación sanitaria alcanza niveles extraordinarios, deben adoptarse medidas extraordinarias, pero corresponde al Gobierno determinar, con criterios jurídicos y técnicos, cuál es el instrumento adecuado", ha apuntado Rodríguez Novo. Para evitarlo, Enfermería pide actuar antes, al menos, en términos de refuerzo laboral. "Lo que reclamamos desde la profesión enfermera es que no se espere a que la situación sea insostenible", ha sentenciado.