La reforma de las normativas que regulan los diplomas de acreditación, los diplomas de acreditación avanzada y las áreas de capacitación específica ha reabierto un largo conflicto entre el Ministerio de Sanidad y los colectivos de enfermeras y fisioterapeutas. En el documento de consulta pública del proyecto de Real Decreto, cuya fase para presentar alegaciones terminó el 1 de agosto, Sanidad explica, a través de su Dirección General de Ordenación Profesional, que el régimen jurídico de esta vía alternativa de especialización sanitaria "requiere una actualización para adaptarse a la evolución de la formación continuada y a las necesidades actuales del Sistema Nacional de Salud", un argumento que no convence del todo a Satse: el sindicato teme que se siga discriminando a las enfermeras y a los fisioterapeutas en los modelos de capacitación alternativos a la Formación Sanitaria Especializada (FSE), aunque, consultado por Redacción Médica, Sanidad descarta esa posibilidad categóricamente. Esta sensación de desconfianza alcanza también al Consejo General de Enfermería (CGE), al temer que los puestos de trabajo de las profesionales acreditadas por esta vía no coincidan con las capacidades certificadas, escenario que ya se da en el caso de las especialistas.
Más que enfadados, en Satse dicen estar “sorprendidos” por el hecho de que el Ministerio haya impulsado la reforma de un sistema que, desde su aprobación, ha tenido, a su juicio, un desarrollo escaso. "Esta regulación ya lleva muchos años en vigor y no se le ha dado ningún tipo de impulso. Sólo se han regulado un diploma de acreditación de Paliativos y otro de Tutorización FSE, pero ahí se quedó la cosa", lamenta Paloma Repila, portavoz de la organización, en declaraciones a Redacción Médica.
Según Sanidad, la futura reforma no viene sino a paliar precisamente esa circunstancia. “La experiencia acumulada desde la entrada en vigor de ambas normas ha puesto de manifiesto que los procedimientos actuales de creación, revisión y acceso no han favorecido suficientemente el desarrollo de estos instrumentos, lo que explica que, hasta la fecha, sólo se hayan regulado dos diplomas de acreditación y ninguna área de capacitación específica”, trasladan desde el Paseo del Prado. De ahí, explican, que la reforma se dirija a "actualizar y agilizar esos procedimientos para que diplomas y áreas puedan desplegarse con un desarrollo acorde a las necesidades reales de especialización del sistema".
Satse aboga por tener "igualdad de oportunidades"
Más allá de eso, Repila matiza que, en todo caso y dado que habrá que esperar a la fase de audiencia pública para conocer el borrador de Real Decreto, lo que ha hecho Satse por el momento presentando sus propias alegaciones es "prevenirse". "Es cierto que se está estudiando impulsar una determinada hiperespecialización, pero no se contempla a todas las disciplinas”, indica, y al respecto recuerda que la diversificación de la especialidad de Enfermería Médico-Quirúrgica, una de las grandes demandas del gremio, sigue aún sin desarrollarse.
Repila también pone el ejemplo de las matronas, especialidad a la que ella misma pertenece. “Tenemos muchas posibles áreas de capacitación, pero ni siquiera estamos en el discurso”, critica. Esta reivindicación se extiende a los fisioterapeutas, a quienes Satse también representa. “Ellos no pueden especializarse vía FSE, así que el diploma de acreditación nos parece una vía adecuada, incluso autogestionable, de especialización”, detalla la portavoz de Satse, que concluye: “Lo único que queremos es igualdad de oportunidades”.
Sanidad niega favoritismos
Sanidad asegura que tanto los diplomas como las áreas de capacitación están concebidos "para el conjunto de las profesiones sanitarias" reguladas por el Estatuto Marco, "sin reserva a una disciplina particular". "La reforma busca reforzar precisamente esa transversalidad y su coordinación con el modelo de FSE, de manera que Medicina, Enfermería, Fisioterapia y el resto de profesiones sanitarias encuentren en estos instrumentos una vía homogénea de acreditación de competencias avanzadas", afirman desde el ministerio.
En pos de ello, añaden, la nueva norma "incorporará nuevas medidas orientadas a favorecer el desarrollo profesional en los distintos entornos asistenciales, dotando al sistema de mayor flexibilidad en la actualización de itinerarios formativos".
Acreditar la Enfermería de Práctica Avanzada, en marcha
Por otro lado, Satse sigue reclamando un modelo común y homologable en todo el Sistema Nacional de Salud para acreditar la Enfermería de Práctica Avanzada (EPA). Tal y como publicó este periódico a primeros de año, Sanidad, a través de su Comité de Cuidados en Salud, puso en marcha una consulta a todas las comunidades autónomas para conocer qué se está haciendo al respecto en cada territorio y, a partir de ahí, diseñar un mecanismo de reconocimiento, acreditación y certificación basado en la realidad. El objetivo es contar con el modelo antes del 31 de marzo de 2027.
Según Repila, Satse está colaborando con el ministerio en esa tarea, y la intención está clara: “Tenemos localizadas las grandes áreas de práctica avanzada en el mapa nacional. Lo primero es abordar qué es lo que se está haciendo territorialmente y, luego, sacar los diplomas”. Pero, ya se sabe: del dicho al hecho hay un trecho. “Está costando mucho”, reconoce la portavoz sindical.
Sin olvidarse de la definición laboral
El CGE se muestra expectante ante la implantación de los diplomas de acreditación, los diplomas de acreditación avanzada y las áreas de capacitación. Pese a que valoran positivamente su implementación como medida para la adquisición y verificación uniforme de competencias profesionales, la alianza colegial incide en el hecho de que estos títulos deben ayudar también a la definición de puestos de trabajo específicos para las enfermeras. En este sentido, abogan por la creación de contratos exclusivos para enfermeras dedicadas a la realización de ostomías, perfusiones, educación en diabetes o cuidados paliativos.
Motivo por el que la entidad demanda la adaptación de la estructura laboral de los servicios a estas vías acreditadoras, con el objetivo de que las enfermeras en posesión de estos títulos obtengan puestos de trabajo relativos a sus capacidades. No obstante, temen que se repita la situación que viven las especialistas de Enfermería. "Tampoco podemos mostrarnos muy optimistas viendo la parálisis histórica que rodea a las especialidades, sin la creación de muchas de ellas por parte de las comunidades autónomas y, en caso de que estén categorizadas, sin vinculación a su puesto", indican fuentes de la organización a este diario. Un paso que debe dar Sanidad para fomentar un mejor ejercicio enfermero, tanto para el paciente como para la profesional.
Por otro lado, la agrupación de colegios profesionales de Enfermería recuerda que tampoco hay que olvidarse de las especialidades. "Está claro que hay que integrar adecuadamente estos diplomas en la formación sanitaria y no por ello renunciar a unas disciplinas vía EIR que llevan dos décadas aprobadas y cuya implantación representa un claro beneficio para los pacientes y el sistema sanitario en su conjunto", puntualizan. Así, apuestan por continuar con su implementación en las distintas divisiones territoriales del país. "No debemos renunciar a ello ni que los diplomas sean una alternativa, sino más bien un complemento", sentencian.
