Publicada

Faltan menos de 10 días para celebrar Halloween. Sin embargo, los fantasmas no deambulan únicamente durante la noche del 31 de octubre. A veces, estos se adelantan. En concreto, una semana. La madrugada del domingo 25 de octubre también puede ser terrorífica, especialmente para aquellos que tienen que trabajar, como los centenares de médicos, enfermeras o técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) a los que les toca turno nocturno. Un temblor recorre sus cuerpos al recordar que ese día se produce el cambio horario: a las 3:00 los relojes retrocederán hasta las 2:00. Así, su jornada contará con una hora más. El susto es mayor al saber que no se compensa.

"Se trata de una hora fantasma", indica el secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, a Redacción Médica. Una presencia intangible que asusta a los profesionales antes de tiempo. En particular, por la traslación de su 'invisibilidad' a sus bolsillos. "El facultativo o residente al que le toque esa guardia cobrará 17 horas y trabajará 18", lamenta. Palabras con las que concuerdan desde el Sindicato de Enfermería (Satse). "No pagan más y no salen antes del trabajo", agregan.

Esta situación se reproduce año tras año y forma parte de la organización tradicional del Sistema Nacional de Salud (SNS). Los elegidos para esta 'noche de terror' no tienen más remedio que respirar. "A quien le toca este cambio pierde una hora", comenta Pedrera. No obstante, la organización enfermera aporta un punto de luminosidad al señalar que este tiempo extra puede en algunos casos "prorratearse y tenerse en cuenta en el cómputo anual".

Una forma de dar respuesta a este desequilibrio proviene de la organización de las guardias. Si bien es cierto que el cambio de hora de octubre aterra, el de marzo genera gozo: los profesionales sanitarios de guardia trabajan una hora menos y cobran lo mismo que una jornada normal. "En el paso al horario de verano, ese tiempo que desaparece tampoco se tiene en cuenta en el momento de la remuneración", explica Pedrera. "De esta forma, se compensa el atraso anterior", añade. Eso sí, para ello, los mismos sanitarios deben cubrir ambas noches, lo cual no siempre es posible.

Situación en los hospitales

Obviar estas horas de diferencia en los meses de octubre y marzo es la manera más sencilla de afrontar los vaivenes horarios en España para el SNS. Así, el adelanto o el retraso de las agujas no deriva en ningún escenario especial en los centros de Atención Primaria y Hospitalaria. "El cambio de hora no tiene ninguna afectación en la actividad ni en la organización de las guardias", puntualizan desde el servicio de Recursos Humanos del Hospital Universitario de Majadahonda-Puerta de Hierro (Madrid).

Lo mismo sucede en el también madrileño Hospital Universitario Fundación de Alcorcón. "Las horas de entrada y salida son las mismas, sabiendo que, sea el cambio de horario de otoño, o el de primavera, quien esté de guardia trabajará una hora más o una menos. Tampoco cambia a efectos salariales ni organizativos", apunta desde el centro. Eso sí, se realiza un aviso previo a los profesionales que ejercen esa noche, especialmente en relación al uso de determinadas aplicaciones, como SELENE -empleada para el registro de la historia clínica-. "La empresa proveedora recomienda no usarla entre las 2:00 y las 3:00", continúan las mismas fuentes. En este sentido, aconsejan tomar los datos en papel para su posterior incorporación al sistema.

¿ Es necesario cambiar la hora?

Más allá de los efectos salariales o laborales, Pedrera retoma el debate que se abrió en 2023: no cambiar la hora. El secretario general de CESM considera que el horario tendría que ser el mismo durante todo el año. En parte, por motivos organizativos, pero también de salud. "Este tipo de alteraciones rompen nuestros ritmos biológicos", insiste Pedrera.

El cansancio y los trastornos gastrointestinales impactan en toda la población, incluidos los sanitarios. Este tipo de problemas pueden llegar a condicionar su concentración y, por ende, su actuación asistencial. Un fantasma que, como todos los años, vuelve a aparecer una vez más.