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Blanca Boné-Bjourson estuvo a punto de rendirse a las pocas semanas de aterrizar en Reino Unido. Su idea era coger experiencia como psiquiatra durante un año, pero el choque cultural la abrumó tanto que se planteó coger un vuelo y regresar a España. Sin embargo, la imposibilidad de subir a su mascota a un avión retrasó su 'huida' y decidió esperar un tiempo hasta volver a intentarlo. Esa espera forzosa lo cambió todo: conoció a su actual marido y se adaptó a un sistema sanitario sin guardias de 24 horas, donde los salarios públicos llegan a los 190.000 euros anuales. Hoy, más de una década después, ha conseguido desarrollar su carrera dentro de la sanidad inglesa e irlandesa, y ocupa puestos tan importantes como el de directora clínica de los Servicios de Agudos en el Belfast Health and Social Care Trust, así como ser la presidenta de la Facultad de Psiquiatría General de Adultos del Royal College of Psychiatrists, entre otros cargos.

Hija de un oftalmólogo rural en Cataluña, recuerda con precisión cómo de niña ayudaba a su padre con la recepción de pacientes en la consulta. "Eran siempre muy agradecidos y nos traían regalos de sus granjas: desde jalea real hasta huevos o conejos", ha contado a Redacción Médica. Fueron estas experiencias junto a las anécdotas que escuchaba de sus familiares –muchos de ellos facultativos– lo que decantó la balanza y decidió ser médica.

Ser la primera mujer médica de una familia de facultativos

Durante la carrera de Medicina, Boné-Bjourson dudaba sobre su futuro dentro de la sanidad. No sabía si seguir los pasos de su padre con la Oftalmología, o virar hacia otra dirección. Esas dudas se esfumaron en el momento en el que entró en el proyecto Zarademp -un estudio sobre la demencia y la depresión en ancianos- y conoció al que, a día de hoy, sigue siendo su referente: el psiquiatra Antonio Lobo. Su labor en aquel proyecto fue el detonante de su vocación. "Me lo pasaba fenomenal. Era entrevistadora e íbamos a las casas de los distintos participantes para hacerles toda la historia y el test Mini-Mental", ha detallado, y añade que fue durante ese periodo de tiempo cuando decidió convertirse en psiquiatra.

Tras terminar la carrera de Medicina, se convirtió en la primera mujer médica de su familia y encaró el MIR con la mayor de las ganas. Ella siempre tuvo el sueño de vivir en el extranjero y, durante el último tramo de la residencia, tuvo la oportunidad de realizar una rotación externa de seis meses en el Hospital Cornell de Nueva York. La experiencia le marcó más de lo que hubiera imaginado y, al terminarla, se dio cuenta de que no quería trabajar en España. "Quiero vivir más experiencias y conocer otros sistemas sanitarios", ha afirmado. Además, los puestos laborales que le ofrecían no le interesaban, y tenía claro una cosa: "no quería hacer el típico trabajo de una psiquiatra en la sanidad pública".

Terminar el MIR, viajar a Nueva York y terminar en Reino Unido

Con su visado estadounidense a punto de expirar y sin opciones atractivas en España, el destino apareció en forma de oportunidad exprés en Hungría. "Salieron unas entrevistas en Budapest para médicos europeos que quieran trabajar en Reino Unido", ha apuntado. Así que, sin pensarlo más de lo necesario, se marchó de Nueva York a Budapest y consiguió su primer trabajo al noroeste de Inglaterra, cerca de Newcastle.

Su plan inicial era trabajar un año en Reino Unido para mejorar su currículum y, posteriormente, darle otra oportunidad a España. "Quizá hubiese algún trabajo que me interesara más en Barcelona, o incluso centrarme en la sanidad privada", ha explicado. Las primeras semanas fueron "muy duras". Le costó adaptarse principalmente por las diferencias culturales y se planteó volver a España. "Me cojo un avión y les digo que ya no vuelvo más. Ya me las apañaré en mi país", ha recordado. Sin embargo, la compañía le impedía volar con su perro y pensó: "espero un poco más".

Un gran dilema: amor o sueño profesional

Fue esa espera la que hizo que se reconciliara con el Reino Unido. A los tres meses conoció en su hospital a un médico norirlandés. Las miradas y las sonrisas en los pasillos terminaron por encender la chispa del amor y que empezaran una relación. Pronto se fueron a vivir juntos y, precisamente en ese momento vital tan importante, llegó la oportunidad de, por aquel entonces, su vida: un contrato como investigadora junto a su antiguo equipo en el hospital de Nueva York.

En ese instante, a Boné-Bjourson se le planteó un gran dilema: perseguir sus sueños o apostar por su relación. "Me costó mucho más elegir entre Nueva York y él, que volver a España. Siempre había sido uno de mis sueños vivir y trabajar en esa ciudad", ha admitido. Durante una semana lo estuvo reflexionando; incluso valoraron tener una relación a distancia, pero al final tomó una decisión que, a día de hoy, no se arrepiente: se quedó junto a su pareja. "Creo que hice lo correcto porque ahora estoy muy contenta con mi vida y mi trabajo", ha enfatizado a este periódico.

Blanca Boné-Bjourson en Irlanda.

¿Cómo funciona el sistema sanitario inglés?

De eso han pasado cerca de diez años y ha recorrido un largo camino dentro del sistema sanitario inglés. Uno de los aspectos más interesantes es que, por lo menos dentro de la Psiquiatría, un especialista sénior no ejerce como un adjunto al uso que asume toda la carga del paciente, sino más bien es como un líder clínico y consultor. "Eres la persona con más experiencia, la que toma las decisiones finales, pero tienes un equipo en el que delegar", ha explicado.

Compagina su labor asistencial como consultant psychiatrist en la unidad de agudos masculinos con la dirección clínica de los Servicios de Agudos del Belfast Health and Social Care Trust. En planta la ratio es más baja que en España; se encarga de ocho pacientes y tiene los cinco días de la semana para verlos cuando ella decida. "La hora que quiera y el tiempo que necesite", ha afirmado. Eso le permite profundizar en las patologías de los pacientes y tener una "buena relación terapéutica".

"En Reino Unido no existen las guardias de 24 horas"

Otro de los aspectos más interesantes de ejercer en Reino Unido tiene que ver con las guardias de 24 horas. Allí no existen. Tienen turnos por relevos de máximo 12 horas. "Los turnos largos van de las 9 a las 21 horas, y las noches al revés. De hecho, añade que las jornadas nocturnas se concentran de lunes a jueves y garantizan al profesional el fin de semana libre. Además, en el caso de Psiquiatría, sus guardias son localizadas y tienen por ley un descanso mínimo obligatorio de seis horas consecutivas.

A estas envidiables condiciones se suma un factor determinante: la retribución económica. Según detalla la especialista, el sueldo público base para un consultant en el sistema sanitario inglés arranca por encima de las 118.000 euros y puede alcanzar hasta las 189.000 euros anuales dependiendo de la antigüedad.

Experiencia médica en Irlanda

Durante esta década en las islas británicas, Boné-Bjourson también vivió un curioso 'paréntesis' profesional en la República de Irlanda. El motivo fue puramente familiar: su marido obtuvo una plaza formativa en Cirugía que le obligaba a rotar seis meses en Belfast y otros seis en Derry, una ciudad fronteriza con Irlanda. Durante el tiempo en Belfast descubrió la figura del médico locum, una modalidad eventual a través de agencias médicas en el que cobran por horas trabajadas —una tarifa que actualmente ronda entre las 115 y 120 libras la hora—.

Al trasladarse a Derry, donde no encontró vacantes, decidió tramitar su colegiación en el país vecino, lo que le supuso un tremendo choque tecnológico al comparar ambos sistemas sanitarios. "En Reino Unido todo es digital, pero donde yo estuve en Irlanda todo era manual. Todavía escribíamos las notas a boli y dictábamos con un casete para que lo escribiera la secretaria; fue como volver atrás en el tiempo", ha recordado con curiosidad, aunque admite que sigue manteniendo su colegiación irlandesa activa para realizar peritajes judiciales.

Boné-Bjourson durante unos premios sanitarios.

Consejo para los MIR que quieren migrar

A pesar del bienestar de los facultativos, Boné-Bjourson advierte que el sistema británico no es ni mucho menos perfecto y también se enfrenta a la saturación. En su área, una consulta normal de Psiquiatría arrastra una lista de espera de entre seis y siete meses, pero el verdadero cuello de botella se encuentra en los diagnósticos de TDAH y autismo. "La lista de espera en Belfast para tener este examen es de más o menos siete años", ha alertado. Esta demora ha impulsado los seguros privados y las consultas con modalidad online.

Tras reflexionar sobre las ventajas y los aspectos negativos de Reino Unido, esta psiquiatra lanza un mensaje claro a los MIR que dudan sobre migrar tras terminar la residencia. "Hay que hacerlo. Recomiendo a la gente irse", ha resaltado. Aunque guarda un gran recuerdo de su etapa en España, considera que el sistema formativo del Reino Unido permite formarse en áreas mucho más concretas. Además, el título MIR allí convalida directamente el título para ejercer en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Por todos estos motivos, a la pregunta sobre qué tendría que cambiar en España para que volviera a colgarse el fonendo en uno de nuestros hospitales, la respuesta es tajante. "Tendrían que cambiar mucho las condiciones. Para empezar, las guardias y la carga asistencial, que me parecen descomunales. Y obviamente el sueldo, porque no vas a volver a España para perder nivel de vida", concluye.