La Fisioterapia está considerada como una de las piezas más "indispensables" dentro de los equipos multidisciplinares de rehabilitación cardiaca. Su rol no solo se centra en la programación, personalización y ejecución del ejercicio entre los pacientes con este tipo de enfermedades, sino en inculcarles la importancia de la prevención para, en la medida de lo posible, reducir el riesgo cardiovascular. En el marco de la celebración del Día Mundial de la Fisioterapia, desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid han organizado un evento centrado en la prevención cardiovascular. Su decana, Aurora Araújo, ha detallado en una entrevista con Redacción Médica que el objetivo ha sido informar y visibilizar a la población sobre las enfermedades cardiovasculares con carpas, un stand informativo y un corazón "gigante" a pie de calle al que se podía acceder y visualizar imágenes de afecciones cardiacas.
Más allá de esta acción, Araújo, quien pretende revalidar su cargo como decana en las elecciones de octubre, ha ofrecido su visión sobre los hitos alcanzados por la Fisioterapia y los retos que le depara el futuro a la profesión.
Aurora Araújo
Han celebrado recientemente el Día Mundial de la Fisioterapia, enfocado en las enfermedades cardiovasculares. ¿Qué motivó la elección de esta temática para esta edición?
Se trata de un consenso internacional que se hace siempre eligiendo un tema que a nosotros como profesión nos preocupe especialmente, pero hacia la ciudadanía. Y es que las enfermedades cardiovasculares han aumentado mucho en incidencia y, por suerte, también en supervivencia, con lo que lo que tenemos son más personas que necesitan intervenciones de fisioterapia. Así que el motivo ha sido una suma de factores.
A raíz de la celebración, desde el propio Colegio organizaron un acto centrado en la prevención de enfermedades cardiovasculares. ¿En qué consistió este evento?
Lo que siempre nos planteamos es una forma de llamar la atención de la gente para que se acerque a nosotros y poder informarles. Lógicamente, en Madrid es un reto, porque ya sabemos que en la capital casi nada sorprende; entonces, lo que hicimos fue poner unas carpas, un stand informativo, pero un corazón gigante que se podía visitar por dentro. Tenía hasta sus imágenes de patología incluidas.
El recorrido comenzaba pasando por dentro de ese corazón y se dirigía a las personas a poder recibir una batería de pruebas hecha por fisioterapeutas especialistas, en este caso, en rehabilitación cardíaca. Elegimos esa parte de las enfermedades cardiovasculares por ser más desconocida que quizá otras patologías vasculares como puede ser el ictus, el ictus cerebral, que es más conocido, y con esas pequeñas pruebas lo que le decíamos a la gente es que existen estados óptimos de salud cardiovascular y signos que nos hacen pensar que hay que cuidarse o incluso consultar ya con un médico.
Entonces pasaron muchísimas personas de todas las edades. La sensación que tenemos es muy positiva, tanto por la gente que pasó como por el interés que demostraban. Cuando una actividad no te resulta atractiva, no te acercas a seguir preguntando, y más allá de recoger el detalle que se les daba y luego esa hojita con el resultado de sus cuatro pruebas, pues es que la gente seguía consultando o te preguntaban directamente: "¿Y tú crees que debería hacerme un chequeo?".
Los que participaron venían de la comisión de cardiorrespiratorio del Colegio, había también representantes de la Asociación Española de Fisioterapia en Cardiología, es decir, personas que se dedican a eso en su día a día y en su trabajo. Así que nosotros tiramos de especialistas, aunque no lo tengamos reconocido como tal.
Aurora Araújo
¿Qué balance realiza del encuentro?
Pues es muy positivo porque creo que hemos conseguido llegar a la gente que estuvo y, por suerte, hay una cosa que también suele ser un objetivo y es que resultemos atractivos a la prensa. Pues esa divulgación sanitaria que también se hace desde estos eventos nos ha dado la sensación de que ha despertado interés, con lo que creo que fueron acertadas tanto la temática -que ya digo que es internacional- como la propia acción que sí que sale desde el Colegio.
Ha mencionado algunos mensajes y recomendaciones que hicieron a las personas que se acercaban; ¿podría incidir en los mensajes que recuerda?
Sí, a ver, los mensajes es que son clarísimos porque son casi casi un abecedario: es decir, lo primero, el sedentarismo mata, es decir, hay que hacer ejercicio, hay que tener actividad física. La principal causa de muerte en cualquier país, yo me atrevería a decir que es el sedentarismo, bueno, por lo menos en los países que llamamos del primer mundo. Luego, vamos a retomar nuestra maravillosa dieta mediterránea, que la estamos olvidando; y sinceramente, yo no entro en consejos dietéticos porque no es mi campo de conocimiento, pero desde luego sí sé que es la más saludable que existe, más allá de inventos raros.
Luego, el eliminar el consumo de tóxicos, ya sean legales o ilegales, es decir, el tabaco es malo, el vapeo es malo, el consumo excesivo de bebidas energéticas no es bueno, el alcohol es malo y lo sabemos, y ya en otros tóxicos ni entro porque es evidente. La higiene del sueño la tenemos muy olvidada, muy olvidada, es decir, no descansamos lo que debemos y menos por nuestros horarios españoles. También es muy importante la salud mental. Se ha considerado ya en las guías actualmente como un factor de riesgo cardiovascular. Las personas con enfermedades o afecciones de salud mental tienen más riesgo de sufrir patología cardiovascular, por lo que deben estar especialmente vigiladas y apoyadas. Y luego hay un factor emergente que es la contaminación, con lo que deberíamos también cuidar un poquito nuestras exposiciones a contaminantes o, como digo siempre, el fin de semana vámonos a caminar a la sierra, que tenemos una sierra maravillosa para hacer ejercicio y encima saludable.
Aurora Araújo
Respecto a todas estas recomendaciones, ¿qué valor o beneficio diferencial aporta el tratamiento de fisioterapia a los pacientes, pues, con enfermedades cardiovasculares?
Bueno, es que realmente en los equipos multidisciplinares de rehabilitación cardíaca -que por eso se llama rehabilitación y no solo Fisioterapia-, uno de los profesionales que se considera indispensable para considerar que es una unidad es precisamente el fisioterapeuta, porque es el encargado de la programación y ejecución del ejercicio en el paciente. Nosotros, aparentemente, si en vez de trabajar como trabajamos (en mi caso, por ejemplo, en un hospital, en una unidad aquí en Madrid) lo hiciésemos con un chándal puesto y nuestros pacientes están haciendo ejercicio, parecería casi una sala de fitness, pero no lo es.
Yo no entreno a personas sanas, yo trabajo con pacientes. Entonces aportamos esa parte de la dosificación, de la programación y personalización del ejercicio terapéutico, o sea, y es muy importante porque estamos monitorizándoles, porque estamos entendiendo su patología desde dentro, estamos viendo los incidentes que pueden surgir durante el ejercicio, que son incidentes menores. Yo insistiré mucho siempre en la seguridad de los programas de rehabilitación cardíaca porque es que la tasa de eventos adversos —o sea, frente al dato no hay relato— es tan mínima que realmente yo creo que es el sitio más seguro de un hospital, una de estas salas; y de eso se encarga el fisio, y luego el resto del equipo tiene lógicamente cada uno su papel, pero yo he venido a hablar de mi parte, que es la Fisioterapia.
Una vez que ya se ha producido un evento cardíaco, ¿en qué momento preciso del proceso interviene el fisioterapeuta?
Pues desde el primer momento, porque mucha gente lo que no sabe es que estos programas se dividen en fases. Y hay una fase uno que es intrahospitalaria; es decir, intrahospitalaria hay cosas que aportan muchísimo valor: todo el consejo de enfermería, el seguimiento, lógicamente el seguimiento médico, se comienzan las pautas de medicación que tienen que estabilizar al paciente. Pero el fisioterapeuta desde el ingreso ya empieza a actuar: movilización precoz, consejo de cómo tiene que empezar a hacer ejercicio suave en esos primeros momentos hasta que haya estabilización. También se meten —y esto no lo hace el fisio, lo hace también el personal de Enfermería— los programas de paciente experto, en los que un paciente habla con otro para eliminar la parte de miedos, que es muy importante. Entonces nosotros intervenimos desde que el paciente está ingresado. Y luego la fase dos, que tiene que dar el pistoletazo de salida un facultativo médico, generalmente es el cardiólogo, y luego una valoración del rehabilitador; pero nosotros entramos ya en el programa fase dos a partir, generalmente, de mes y medio o dos meses de evolución, cuando todos esos factores —la Farmacología, que a veces cuesta ajustarla— hacen que el paciente ya pueda someterse a ejercicio intenso, porque les hacemos sudar la camiseta, eso sí que lo puedo prometer.
Aurora Araújo
Este circuito habla de otros profesionales sanitarios, ¿considera que el papel de la Fisioterapia en las patologías cardiovasculares cuenta con el reconocimiento suficiente por parte del resto de profesionales sanitarios?
A ver, yo creo que realmente dentro de las unidades está clarísimo y todos nos lo reconocen. Somos poquitas unidades, la verdad, en España. Por desgracia, todavía el acceso a este tipo de servicios es más limitado de lo que debiera. El problema viene en si saben realmente otros profesionales que lo hacemos, es decir, más allá de nuestras propias unidades de rehabilitación cardíaca, quien no trabaja en ese campo creo que todavía no lo conoce lo suficiente, porque hay veces que todavía se sigue dando ese consejo de: "No, tiene usted que salir a caminar una hora al día". A mí me llegan pacientes que ya caminan una hora al día y el beneficio cardiovascular no lo están teniendo; están haciendo un mantenimiento que es muy subóptimo para lo que realmente les puede mejorar. Entonces creo que debemos darnos más a conocer, porque al final probablemente nosotros como profesión seamos los más indicados para decirle al resto: estamos aquí, esto es lo que hacemos y estos son nuestros resultados; lo he dicho: frente al dato, que no haya relato.
En este sentido, ¿los fisioterapeutas tiene la presencia y espacios necesarios dentro de los equipos multidisciplinares que aborden esta patología?
Sí, dentro de las unidades, desde luego ya sí, o sea, porque hay pocas unidades, pero lo que nosotros tenemos en España tiene presencia de fisioterapia y, de hecho, deben tenerla, porque es que así se recomienda en todas las guías clínicas. Lo que pasa es que es cierto lo que he dicho: hay pocas unidades para la incidencia actual que se tiene. Cuánta gente tiene un infarto que encima, para mí, con todo el respeto del mundo, es un paciente de bajo riesgo en general. Si el infarto ha sido leve, lo típico de "me han puesto dos stents", dos muelles, como dice la población, ese paciente es de bajo riesgo y a veces ni se le menciona que puede tener acceso a rehabilitación cardíaca. Y la verdad es que si hubiese más presencia, pues sería prácticamente como meter una medicación del tipo que sea, que se entiende que va en el lote del tratamiento que debe recibir después de un evento.
Ustedes se apoyan cada vez más en el ejercicio terapéutico, ¿sienten que los pacientes entienden y asimilan bien este tipo de abordajes?
Pues lo entienden, sobre todo si se les explica. Muchas veces es que la información que el paciente recibe es lo fundamental. Evidentemente, cuando ya llegan a nosotros, nosotros tenemos una sesión inicial que es para explicarles lo que se les va a hacer, cómo es de seguro, que lo vean, que a nadie le extrañe. Cuando avisamos con lo de "traiga una botellita de agua o la puede rellenar en nuestra fuente" y "traiga una toalla", es una declaración de intenciones, pero es que hay personas que no saben o siguen asociando un evento cardiovascular, en este caso, a reposo, que es lo que se hacía en los años 50. Entonces, realmente creo que el paciente lo sabe cuando recibe la información necesaria y suficiente sobre esa necesidad de hacer ejercicio y, además, ejercicio intenso, porque el corazón es un músculo y hay que entrenarlo, y si no lo entrenamos con cargas altas, pues va a funcionar bien, pero no va a mejorar todo lo que debe porque no estamos sometiendo al músculo a las cargas adecuadas.
Guillermo Belinchón y Aurora Araújo
Y tratándose de patología cardíaca, ¿cualquier paciente es apto para realizar ejercicio terapéutico? ¿Hay limitaciones?
No todos. Precisamente por eso se tiene que hacer una parte que es la valoración inicial, que esa estratificación del riesgo la hace el cardiólogo. Hay algunas patologías, algunas arritmias malignas, algunas inestabilidades que no permiten hacer ejercicio hasta que no se controlen o, en algunos casos, pues hay que pensar en otras opciones. No todo el mundo es candidato al ejercicio del tipo que hacemos en las unidades; todo el mundo puede recibir algún tipo de actividad física, eso sí, pero es verdad que en ese caso, por ejemplo, nosotros tenemos unos talleres que son para personas con un tipo de insuficiencia cardíaca que no van a poder hacer el trabajo que se hace en la unidad, pero ya les hemos creado un programa que es un programa ad hoc para ese tipo de patologías.
Y para este tipo de pacientes de los que estamos hablando, ¿resulta imprescindible que tanto la pauta como la supervisión recaigan en un profesional sanitario como, en este caso, un fisioterapeuta?
Si estamos hablando precisamente de que el paciente no se puede adherir a un programa estándar —aunque luego dentro del programa estándar todo esté individualizado, siempre insistir en eso— porque necesita algo especial, me parece que todavía es más importante que esa persona esté atendida de inicio, lógicamente, por un profesional sanitario, porque precisamente también es la persona que más delicada está de salud. Entonces también es quien más riesgos puede tener si no tiene ningún tipo de supervisión o el control que tiene. Ese paciente no duda de que tiene que ir al cardiólogo. No entiendo que no se vea que la parte esa del ejercicio, pues, también la tiene que hacer un profesional sanitario.
¿Y es precisamente esto que menciona es la realidad que se observa en la práctica actual o hay diferencias?
Creo que depende un poco, y digo depende un poco porque sí que es cierto que a veces, como lo que nos dicen es que hay que hacer ejercicio, pues parece que el ejercicio se puede hacer en otro sitio y, ya digo, si no fuese importante que se hiciese dentro de una unidad sanitaria, no se haría, por ejemplo, en hospitales. Yo creo que esa realidad hay que tenerla también presente. He empezado diciendo: "Yo no hago ejercicio con personas sanas, yo atiendo pacientes", pues como profesional sanitaria, y creo que también la persona, cuando acude a recibir un tratamiento, lo tendría que hacer con un terapeuta del tipo que sea. A mí, cuando me duele la cabeza, acudo a un médico de Familia que me revise y me diga cuál es mi solución.
Aurora Araújo
¿Y a qué riesgos o complicaciones se expone el paciente si dicha supervisión al final la realiza un perfil no sanitario?
Generalmente, lo que solemos asociar es que cuando haces ejercicio no pasa nada. Vale, el ejercicio es tan saludable que, por suerte, casi siempre termina saliendo bien, pero también es cierto que si la programación que estás recibiendo no es la óptima, no está controlada, no está monitorizada por ese equipo sanitario que te atiende, probablemente el resultado no sea el óptimo. Y luego es verdad que cuando hay un incidente, yo simplemente llamo a una reflexión: ¿por qué nosotros somos profesionales que tenemos la obligación de estar colegiados y tener un seguro de responsabilidad civil? Pues precisamente puede ser por ese tipo de motivos, porque si hay un incidente del tipo que sea, también hay una cobertura hacia el paciente, unos rangos de seguridad. Siempre lo digo desde el máximo respeto a cualquier profesional, pero también es verdad que yo, cuando tengo una necesidad médica, acudo a un médico; cuando tiene que ponerme una vacuna, lo hace un profesional de la Enfermería. No entendería que, si alguien necesita ejercicio para hacerlo como terapia -o sea, el apellido terapéutico puede parecer un poco artificioso, el ejercicio siempre es terapia-, pero cuando lo usas para una patología concreta, pues está claro que lo tendrá que hacer un profesional de los que atienden esas enfermedades.
Si hablamos en términos generales de la Fisioterapia, ¿qué radiografía hace de la salud actual de la profesión y cuáles diría que son sus principales retos?
Si hablamos de factores técnicos, la salud de la profesión es excelente y sobre todo en España. Yo lo diré siempre y también insistiré siempre desde el máximo respeto, pero creo que hay un nivel de la Fisioterapia española que es absolutamente increíble en el plano internacional, o sea, el reconocimiento se puede valorar de muchas maneras, pero hay que ver también la cantidad de profesionales españoles que tienen proyección internacional, por ejemplo, cuando van a dar docencia, es decir, se nos invita a dar charlas a otros países porque se reconoce el nivel.
Eso por un lado. Y luego es que los principales retos son seguir siendo visibles, seguir estando presentes cada vez más en los equipos. Luego es verdad que siempre diremos que hay un descontento en general en la profesión con temas laborales. Es cierto que está habiendo muchos profesionales que se forman en España y luego se marchan a trabajar fuera por un tema de condiciones de trabajo, y eso, bueno, pues se tienen que establecer alianzas con los actores sociales para que eso mejore, porque además está habiendo una fuga de cerebros que a mí me apena. Yo además soy docente universitaria y me da mucha pena ver a gente brillante que ya tiene su vista puesta en Alemania, Suiza, Francia. A mí esa parte me da mucha pena y es verdad que en esa parte la salud de la profesión falla un poco. Entonces hay un balance, hay un desbalance entre la calidad técnica que tenemos y lo que se reconoce a niveles salariales, pero bueno, me quedaré con la parte técnica porque, si no, uno termina desesperándose.
Aspecto del plató de Redacción Médica durante la entrevista a Aurora Araújo