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Las diferencias en las condiciones laborales de los sanitarios difieren de una comunidad autónoma a otra, haciendo algunos territorios más atractivos que otros para los médicos y para el resto de personas que trabajan en el ámbito. Ante una mejora sustancial, puede haber médicos que se planteen irse de su hospital en busca de un aumento de su calidad de vida. Esta migración de profesionales es una realidad para los gestores sanitarios, que, en el caso de José Soto, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), no lo ve como algo negativo: “A lo que estamos asistiendo no es a que se desestabilicen servicios sino al contrario, a que se calmen las tensiones en los servicios cuando se trabaja pensando en estas formas de incentivos tanto materiales como organizativos”, expresa a Redacción Médica. “Generalmente no hay malos rollos porque alguien pase a trabajar en un equipo líder o en un hospital que considera que le tratan mejor”, estima.

En este sentido, Euskadi ha dado un paso importante en la mejora de las condiciones de los facultativos de forma reciente, equiparando la hora de guardia médica con la ordinaria y reforzando el descanso. Además, Osakidetza y el Sindicato Médico de Euskadi, han establecido un nuevo modelo de incentivos que recompensará económicamente el esfuerzo médico cuando se logren mejoras directas en la atención al paciente, como la reducción de las listas de espera y se contempla la creación de grupos de trabajo dedicados a la planificación estratégica de las plantillas para anticiparse a los retos futuros del sistema sanitario vasco.

Las herramientas para competir con las mejoras salariales

El presidente de Sedisa piensa que, aunque haya condiciones como las retribuciones salariales básicas, con las que no se puede competir para retener el talento médico, sí existen vías para hacer que estos permanezcan en los hospitales. “Se puede hacer con las retribuciones complementarias, asociadas a las guardias, asociadas a las prolongaciones de jornadas, asociadas a programas especiales de reducción de demoras, etcétera”, comenta.

Afirma que, más allá de las condiciones retributivas, hay ciertos elementos que se pueden poner sobre la mesa y que resulten atractivos para el colectivo médico. “La posibilidad de un horario adecuado que les permita trabajar en condiciones a la gente que viva pues más o menos alejada del hospital, la existencia de un aparcamiento en el hospital o proporcionar un horario diferente para poder complementar su trabajo si quieren estar en clínicas privadas”, enumera Soto.

Aunque admite que cualquier condición de índole económica atrae de manera evidente, hay también otros elementos intangibles que hacen que un profesional sanitario decida que una comunidad autónoma o un hospital en concreto le aporta valor, más allá del sueldo. “La capacidad de trabajar en un área de salud primaria o entrar al ámbito de un servicio líder puede atraer a los mejores, a través de ofrecer servicios con liderazgos claros”, opina el presidente. A esto, añade la importancia de fomentar un clima laboral de confianza entre los directivos, los jefes de servicio y los médicos, condiciones, recalca, “no materiales”.