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Hay decisiones que se toman en la vida que tienen que ver con lo que se ha visto en casa, mientras creces, aunque no sea de manera inmediata. Y es que, aunque la vida de una médica suele estar ligada a su trabajo en la consulta, sobre todo en un área como la Medicina de Familia, que en la actualidad cuenta con largas listas de espera y sobrecarga profesional, hay perfiles muy diversos. Yu Wang Gao es un exponente de dos profesiones que en un primer momento no empastan, por ser muy demandantes e inicialmente opuestas: emprender en restauración y su trabajo como facultativa en el centro de salud Joaquín Rodrigo de Usera. Desde hace un año, es dueña junto con su marido de un puesto de comida china tradicional. “Como todo proyecto, surge de una necesidad. Mis padres tienen un bazar desde hace más de veinte años. Pero mi padre llegó a España en el 93, cuando yo tenía un año solo, atravesando toda China, pasando por Rusia… Y cuando llegó aquí, estuvo trabajando 10 años en un restaurante chino. Y entonces yo crecí en ese ambiente”, confiesa a Redacción Médica. Justo ahora, sus padres rondan los 60 años y tanto su marido como la misma facultativa decidieron buscar una alternativa de negocio distinta, en la que pudieran participar ellos también, que no fuese un almacén tan grande.

Además de tener la experiencia familiar en el mundo de la restauración, la médica afirma que en su casa todos están metidos de alguna forma en el mundo culinario: “Tenemos muy buen paladar, nos gusta mucho la comida, pero también somos muy exigentes”. Por el contrario, algo ajeno a aquello con lo que se ha criado es la Medicina, carrera que decidió estudiar tras debatirse entre esa y Arquitectura. “En mi ambiente familiar no había ningún médico, y querer dedicarme a la Medicina de Familia surge de que cuando estaba en sexto de carrera tuve una tutora que me pareció brillante tanto a nivel humano como profesional. Y yo dije, ‘yo quiero ser como ella de mayor’, siendo todavía estudiante”, recuerda.

A día de hoy, la especialista compagina sus dos trabajos, una habilidad con la que ya contaba mucho antes de llegar a las aulas de Medicina. “Es algo que te enseñan desde pequeña, por eso, aunque fue duro en el momento, considero que a día de hoy supone una gran ventaja con respecto a otras personas que no han tenido que esforzarse de esa manera. Si tienes poco tiempo, al final lo que haces es rentabilizarlo”, explica Wang Gao, que estaba acostumbrada a ir al colegio, trabajar por las tardes y hacer los deberes por la noche. De este modo, tras pasarse toda su adolescencia echando una mano en el bazar de sus padres, cuando pasó a Bachillerato, pensó que para cumplir su objetivo de convertirse en médica tenía que dejar de trabajar en la tienda entre semana: “Para ellos fue un shock pero yo les dije que era por mi bien”, recuerda.

La comida como otra forma de cuidar

La labor médica de Wang Gao va más allá de la consulta: confiesa a este medio que eligió ejercer en Usera precisamente por la alta concentración de población china, con el objetivo de realizar trabajo comunitario y ayudar a sus vecinos a integrarse en los servicios de salud locales. “Aparte de haberme transmitido el amor por la cocina, también me han enseñado que todos somos una comunidad en la que nos tenemos que ayudar, que es lo que han hecho ellos cuando han emigrado”, expresa la médica de familia, que dedica parte de su tiempo a dar charlas relacionadas con la salud para la población china.

Si le dan a escoger entre sus dos profesiones, se queda con la Medicina por ser más vocacional para ella: “Es un trabajo en el que cada día es impredecible, pero siempre siento que he aportado algo, que he ayudado a alguien en alguna situación difícil, o que he podido resolver sus dudas sobre algo que le preocupaba mucho. Es una cosa que no tienen todas las personas, tengo mucha suerte de poder sentir eso”, sostiene. Aun así, siente que la comida es, de alguna forma, una extensión del cuidado. “Cuando viene la gente a nuestro restaurante, nosotros consideramos que no solo vienen a comer, sino que vienen a tener una experiencia culinaria y cultural. Porque también nos gusta mucho hablar con ellos”, expresa la especialista en Medicina de Familia.

Wang Gao tiene una filosofía de vida, y es que, “la persona que tiene una pasión aparte de su trabajo, siempre está trabajando en ella”. Hace hincapié en que es algo que no se puede separar: “Es imposible, la cabeza no trabaja de esa manera, trabaja todo a la par. Entonces yo le aconsejo que siga trabajando y que ya encontrará el momento de hacerlo realidad”, concluye la médica.