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España consolida su posición como uno de los países más longevos del mundo al alcanzar una esperanza de vida al nacer de 84 años durante el ejercicio de 2024. Esta cifra, que supone un incremento de una décima respecto al año anterior, certifica la recuperación demográfica tras el profundo impacto de la crisis sanitaria provocada por el covid. De esta forma, el indicador se sitúa casi dos años por encima de los datos registrados en 2020.

El balance demográfico sitúa a la población española en el podio internacional de la longevidad. Tras registrar en 2020 la segunda mayor caída en la esperanza de vida entre los principales países de su entorno económico, solo superada por Estados Unidos, el país ha logrado revertir la tendencia. En la actualidad, únicamente Japón, con 84,1 años, y Suiza, con 84,2, superan los registros vitales nacionales.

El análisis por sexos mantiene la ventaja para la población femenina, que alcanza una expectativa de 86,6 años frente a los 81,3 de los varones. No obstante, el informe realizado por el Ministerio de Sanidad de 'Esperanzas de vida en España en 2024' señala que la distancia entre ambos grupos continúa reduciéndose de forma ininterrumpida y se fija actualmente en 5,3 años, frente a los más de seis años de diferencia que existían en el año 2006.

Calidad de vida y jubilación

La explicación a este fenómeno es clara: se debe a la paulatina incorporación de las mujeres a comportamientos de riesgo para la salud, fundamentalmente el tabaquismo, lo que ha provocado un aumento de la mortalidad por cáncer de pulmón en este sector de la población. Por su parte, la menor supervivencia de los hombres responde a una mayor vulnerabilidad a las enfermedades cardíacas y a una mayor frecuencia de los citados hábitos nocivos.

Más allá del tiempo vivido, el análisis subraya la excelente calidad de vida registrada estos años. La ciudadanía disfruta de una media de 80,2 años de vida plenamente saludable al nacer, un indicador que también ha mejorado una décima frente a los registros del año anterior. En términos relativos, esto significa que el 95,4 por ciento de la vida se desarrolla sin padecer limitaciones graves ni discapacidades.

El escenario es igualmente positivo para la población que alcanza la edad de jubilación. Al llegar a los 65 años, la esperanza de vida media en el país es de 22 años adicionales, dividida en 19,9 años para los hombres y 23,8 para las mujeres. De este tiempo extra, 19,4 años se viven en un estado de buena salud, lo que representa más del 88 por ciento de esta etapa final de la vida.

La Comunidad de Madrid se encuentra a la cabeza del país al registrar una esperanza de vida al nacer de 86,1 años, marcando la mayor diferencia nacional frente a los 82,8 años documentados en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Esta misma desigualdad geográfica se repite al analizar el horizonte de los mayores de 65 años, donde la región madrileña vuelve a liderar la estadística con 23,6 años adicionales frente a los 20,9 años en las ciudades autónomas.