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España se enfrenta en el futuro inmediato a un gran reto social y económico. En los próximos años, la generación del babyboom llega a la edad de jubilación y eso va a provocar una serie de costes en pensiones, pero también en cuidados de dependencia. Esa es una de las conclusiones que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha publicado del informe Ageing Report de la Comisión Europea.

En concreto, el órgano europeo prevé que España tendrá que destinar 10,36 puntos de su producto interior bruto entre 2022 y 2050 para hacerse cargo solo de las pensiones de los nuevos jubilados. Esa cifra casi dobla la media de la Unión Europea. También exigirá un gran aumento en el gasto por dependencia, con 30,52 puntos.

El aumento de la tasa de dependencia conlleva un aumento del gasto en toda la Unión, pero no de manera homogénea. Esto se produce porque algunos países son más sensibles al envejecimiento. “Estas diferencias se explican por la influencia de otros factores que afectan al gasto en pensiones, como la tasa de cobertura y la generosidad de las pensiones”, detalla Fedea en el informe. España es uno de los países más generosos del continente en materia de subsidios por jubilación.

Tanto es así que el presidente de Fedea, Ángel de la Fuente, ha alertado durante una comparecencia en la Comisión de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo sobre el riesgo que suponen los próximos gastos en pensiones. “La tasa de dependencia se va a duplicar, la tasa de crecimiento de la productividad lleva cayendo mucho tiempo y no muestra blips, pero no muestra señales de una recuperación sistemática y por lo tanto lo que vemos no es especialmente alentador”, ha avisado.

Problema de asignación de recursos

Tenemos un problema de asignación de recursos, que tenemos lo que tenemos y nos gustaría tener muchas cosas, bienes y servicios públicos, pero a lo mejor no nos da”, ha detallado. Según de la Fuente, destinar lo que él califica como “un cheque en blanco” a las pensiones “amenaza con dejarnos sin fondos para prácticamente todo lo demás”.

Sin embargo, ha presentado un escenario en el que la economía española podría resistir al esfuerzo que se va a ver obligada a hacer. “Si somos pocos cotizantes, pero muy productivos, pues entonces podremos apañarnos”, ha hipotetizado. Sin embargo, los números actualmente no invitan al optimismo. “La tasa de crecimiento de la productividad lleva tiempo cayendo y la demografía es la que es. Podríamos posiblemente resolverlo parcialmente a base de inmigración, pero bueno, todo tiene un límite”

Según un informe de Funcas, para 2050, los mayores jubilados en España requerirán de un gasto extra de 2,5 millones de euros, lo cual "supone el esperado aumento explosivo de la demanda de tales cuidados para la sociedad en los planos financiero, de provisión y producción de servicios, y de garantía de calidad de vida para las personas que precisan cuidados y sus familias".

Las prestaciones de incapacidad

En un nuevo estudio, Fedea advierte de que el modelo actual de pensiones oculta importantes subsidios implícitos al calcular las prestaciones por encima del capital acumulado por los trabajadores. Esta diferencia es especialmente pronunciada en las pensiones por incapacidad permanente y en las jubilaciones percibidas por mujeres, donde los rendimientos del sistema superan con creces lo aportado durante la vida laboral.

El desfase se agudiza en los casos de mayor incapacidad -grado 3-

Según el informe, este desajuste no responde únicamente a la mayor mortalidad o menor esperanza de vida de estos colectivos, sino a carreras laborales interrumpidas, un acceso más temprano a la pensión y las propias reglas de cálculo del sistema. Además, el desfase se agudiza en los casos de mayor incapacidad -grado 3-. Como consecuencia, Fedea refleja que, mientras las pensiones regulares mantienen cierto equilibrio con las cotizaciones de los trabajadores, contingencias como la incapacidad o la viudedad disparan el gasto por encima de lo generado.