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Alcohol, tabaco, cannabis y vaper acostumbran a ser los protagonistas de los problemas de adicción de los menores de edad. Sin embargo, el abanico de estupefacientes es mucho más amplio. Es más, en ocasiones, algunos de los causantes tan siquiera se consideran drogas. Baleares quiere poner fin a esta situación a través de la reforma legislativa. De esta forma, la comunidad autónoma incluye dos sustancias anteriormente no contempladas en su ley sobre drogodependencias. Una de ellas se puede encontrar en las estanterías de los supermercados.

En primer lugar, el archipiélago altera la definición de droga de su normativa. De esta forma, añade todo producto de venta legal cuando se emplee para fines distintos a los autorizados a la lista de "sustancias naturales o de síntesis que modifican las funciones de las personas y la percepción de la realidad y generan dependencia y efectos nocivos para la salud".

A partir de ahí, aborda el problema que suponen las bebidas energéticas para los jóvenes. Según la encuesta Estudes 2023, el 47,7 por ciento de los jóvenes entre 14 y 18 años había consumido alguna, casi el 20 por ciento mezclada con alcohol. No hay que olvidar que estas se encuentran tras múltiples casos de diabetes tipo dos, obesidad y patologías cardiovasculares, además de favorecer la toma de sustancias alcohólicas, al reducir la sensación de embriaguez. De esta forma, Baleares prohíbe la venta a menores de edad de todo producto que contenga una alta concentración de cafeína combinada con azúcares y otros componentes estimulantes como la taurina, el guaraná o la glucuronolactona.

Hay que destacar que no es la primera comunidad autónoma que da este paso. Galicia impide la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años desde marzo de 2026, a la vez que restringe su presencia en los supermercados. Por su parte, el Gobierno central tiene la intención de prohibirla a menores de 16 años. Esta se ampliaría hasta los 18 años en el caso de los productos que superen los 32 mg de cafeína por cada 100 ml.

La inclusión del gas de la risa

Más allá de las bebidas energéticas, la comunidad autónoma fija su atención en otra sustancia: el óxido nitroso. El Plan Nacional sobre Drogas señala que este se ha convertido en uno de los estupefacientes que más ha incrementado su popularidad en el ocio nocturno en los últimos años, gracias a su bajo coste, fácil disponibilidad y efecto rápido. No obstante, puede causar daños neurológicos importantes.

Actualmente, su comercialización es habitual, ya que se requiere para usos sanitarios, hosteleros e industriales. Sin embargo, su distribución bajo el nombre de "gas de la risa" ha alcanzado las principales zonas recreativas de España, especialmente las de Baleares, receptora de un gran volumen de turistas en búsqueda de ocio nocturno. Este escenario obliga a la comunidad autónoma a alcanzar una solución que impida su consumo, sin modificar su venta para motivos legales.

Así, se ha acordado la prohibición de su venta al por menor en el archipiélago. A nivel estatal, su compra está permitida, aunque su consumo se considera delito contra la salud pública.

Por otro lado, la reforma normativa balear incide en la figura del menor. Para este perfil no solo se suprime la distribución de óxido nitroso, sino también de cola y otros productos químicos que puedan generar dependencia.