La fragmentación organizativa y la infrafinanciación que castigan la inmunización de los mayores es vista por el Adult Immunization Board, un panel multidisciplinar compuesto por 27 expertos europeos, como una urgencia médica y legislativa para España. Con la cuenta atrás en marcha para que se celebren elecciones generales en el país, este grupo de profesionales, entre los que se encuentran Antoni Torres, catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB) y Javier Díez-Domingo, investigador de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio), han publicado un decálogo en la revista científica Health Policy and Technology para exigir cambios en la política sanitaria ligada al campo de la inmunización y las vacunaciones. Tal y como afirma Torres, "es necesario que España ponga remedio a las bajas tasas de vacunación actuales, se potencie la coordinación entre administraciones sanitarias y los profesionales den más importancia en la vacunación de los adultos para prevenir hospitalizaciones y muertes evitables".
Tal y como se indica en el informe, las coberturas antigripales en mayores no alcanzan el 20 por ciento en diversos países de Europa del Este, mientras que superan holgadamente el 70 por ciento en territorios como Países Bajos o el Reino Unido. En este sentido, el especialista afirma en Redacción Médica que, durante los últimos años, "se han publicado estudios que demuestran que las vacunas contra la gripe, el virus respiratorio sincitial y el neumococo reducen las hospitalizaciones y la mortalidad, especialmente en pacientes con comorbilidades".
En la misma línea, Díez-Domingo considera que la necesidad de impulsar la vacunación adulta va más allá de evitar ingresos hospitalarios. Según advierte, los estudios poblacionales realizados en los últimos años están permitiendo conocer mejor las consecuencias de las infecciones graves: "Son un escalón hacia abajo en la calidad de vida y en la autonomía".
El especialista defiende, por ello, un cambio en la percepción social de las vacunas: no deberían asociarse "únicamente a la infancia o a las personas frágiles", sino entenderse como una herramienta para conservar la salud.
"Los médicos no siempre recomiendan la vacunación"
Ante esta realidad, Torres certifica que uno de los principales problemas que se debe resolver en España es que "los médicos no siempre recomiendan la vacunación. Pese a que este escenario está empezando a cambiar, todavía queda mucho trabajo por hacer". En caso de que se diera este paso, el especialista está convencido de que se reducirían "las hospitalizaciones provocadas por estos agentes infecciosos, que agravan tanto las enfermedades respiratorias como las cardíacas". En concreto, Díez-Domingo menciona la relación entre infecciones como la gripe y el virus respiratorio sincitial y los infartos o accidentes cerebrovasculares, así como investigaciones sobre una posible asociación entre la vacunación frente al herpes zóster y un retraso en la aparición de demencias.
Torres afirma en este sentido que, en Atención Primaria, "se hace más hincapié en la vacunación", pero cuando el paciente acude a una consulta especializada, "a menudo no se le pregunta si está vacunado o si tiene previsto vacunarse". Este ejercicio "debe realizarse en cada visita y con cada paciente nuevo, porque la vacunación es uno de los pilares de la prevención de la neumonía y de las infecciones respiratorias".
Colectivos prioritarios y vacunación múltiple en una visita
Otro cambio que el documento publicado en el decálogo es la posibilidad de administrar varias vacunas en una misma visita. "Es posible vacunar frente al coronavirus, el virus respiratorio sincitial y la gripe. Esto evita que el paciente tenga que desplazarse tres veces, una cuestión especialmente importante cuando se trata de personas frágiles o con problemas de salud importantes", dice Torres.
Además, el especialista enumera aquellos colectivos que deben recibir una atención prioritaria en las estrategias de vacunación: "Las personas con enfermedades cardiovasculares crónicas son especialmente vulnerables, porque una infección puede agravar considerablemente su enfermedad. También es necesario vacunar a las personas con enfermedades respiratorias crónicas y a los pacientes inmunodeprimidos que toman fármacos que reducen la respuesta inmunitaria".
Las consecuencias sanitarias que España sufriría en caso de no mantener una vacunación suficiente entre estos colectivos llevarían a "más complicaciones y más muertes". "Una infección vírica puede agravar la enfermedad de base del paciente y provocar un ingreso hospitalario. Después del ingreso, muchos pacientes quedan más afectados y frágiles, y algunos fallecen", asegura.
Aunque, en este contexto, Díez-Domingo insiste en que la prevención no debería limitarse a quienes ya están enfermos o tienen una especial fragilidad. A su juicio, también es importante trasladar el mensaje de que las personas adultas sanas pueden necesitar vacunarse de acuerdo con las recomendaciones correspondientes.
Diferencias entre comunidades autónomas
La infrafinanciación que castiga a la inmunización de los mayores también es analizada en el decálogo. Torres afirma que uno de los problemas es "que no existe suficiente armonización ni homogeneidad entre las comunidades autónomas", ya que "las pautas de vacunación pueden variar de un territorio a otro". Debido a esto, opina que las indicaciones "deberían estar dentro de un calendario centralizado". "El Ministerio de Sanidad debería establecer unas recomendaciones comunes y, a partir de ahí, las comunidades autónomas deberían encargarse de organizar su administración siguiendo unas pautas bien definidas. Actualmente, cada comunidad tiene su propio comité, que se reúne y toma sus propias decisiones. Esto dificulta la existencia de una estrategia homogénea", defiende.
Díez-Domingo menciona la vacunación frente al herpes zóster, cuya administración puede alcanzar a una proporción mucho mayor de la población en unos territorios que en otros. En su opinión, estas desigualdades responden, entre otros factores, a las diferencias en las prioridades de Salud Pública y en los recursos destinados a la prevención. Por lo tanto, el objetivo del decálogo, explica, es "promover una mayor homogeneidad no solo en las recomendaciones, sino también en la financiación, la organización y la formación de los profesionales".
La vacunación adulta como inversión, no como gasto
Justamente, una de las principales reivindicaciones de Díez-Domingo es que los gobiernos cambien la manera de "evaluar el coste de las vacunas". El especialista cita un estudio independiente realizado hace unos años que, según indica, estimaba que "por cada euro invertido en vacunación adulta se recuperaban 16 euros". La cifra refleja, en su planteamiento, el retorno económico y social que puede generar la prevención.
"Los presupuestos de Sanidad están hechos más para tratar que para prevenir", señala. Así, considera que esta orientación hace que la inversión en vacunas se interprete como un gasto añadido, en lugar de analizar cuánto puede ahorrar el sistema al evitar enfermedades, complicaciones e ingresos hospitalarios.
"Ampliar los programas de vacunación requiere millones de euros y los presupuestos de Sanidad están hechos más para tratar que para prevenir"
El investigador reconoce que "ampliar los programas de vacunación requiere millones de euros", en un contexto en el que también aumenta el coste de algunas vacunas. Sin embargo, sostiene que la pregunta central no debería ser únicamente cuánto cuesta vacunar a la población, sino "cuánto dinero y qué consecuencias sanitarias se pueden evitar" mediante la prevención. Esta perspectiva refuerza la reclamación de una financiación estable que permita planificar las estrategias de inmunización a largo plazo.
Alertas en el sistema cuando los pacientes tienen vacunas pendientes
El decálogo pretende servir como hoja de ruta para los futuros gobiernos, y una de las medidas más prioritarias para el neumólogo es "aprovechar los ingresos hospitalarios para vacunar a los pacientes que todavía no lo están. Hay estudios que han analizado esta estrategia y han obtenido resultados positivos". En España es difícil "vacunar a los pacientes durante el ingreso porque no siempre existe una organización que lo facilite". En ocasiones, "los distintos servicios implicados no asumen esta responsabilidad. Falta un mandato claro que establezca que los pacientes ingresados pueden vacunarse durante la hospitalización cuando esté indicado".
Además, Torres señala que "es fundamental disponer de un registro de vacunación integrado centralizado en la historia clínica electrónica". "Los médicos deben poder saber rápidamente qué vacunas ha recibido cada paciente y cuáles tiene pendientes", asegura. En caso de que el médico pueda consultar el historial de vacunación cuando recibe al paciente, "resulta más fácil detectar qué vacunas le faltan". "Algunas vacunas se administran una sola vez o siguiendo pautas específicas, mientras que otras, como la de la gripe, son anuales. Sería muy útil que los sistemas electrónicos generaran una alerta cuando un paciente tuviera una vacuna pendiente. Esto permitiría al profesional dedicar unos minutos de la consulta a explicarle la importancia de vacunarse", añade.
Díez-Domingo coincide en la importancia de mejorar los registros y señala que el problema no es solo disponer de información, sino conseguir que los sistemas puedan compartirla. "La Comunidad Valenciana cuenta con un registro muy avanzado, pero que no se comunica adecuadamente con el de Murcia", cita como ejemplo. Esta falta de interoperabilidad puede dificultar el seguimiento de las personas que viven o se desplazan entre ambas comunidades. El especialista apunta que el Ministerio de Sanidad "está trabajando" para disponer de un registro único consultable, aunque considera que todavía queda camino por recorrer.
El investigador también reclama reforzar la vigilancia epidemiológica para que las decisiones sobre qué vacunas incorporar se apoyen en datos sólidos sobre la incidencia y la carga de enfermedad. Según explica, en el caso del virus respiratorio sincitial "existen limitaciones en los datos previos a la pandemia de Covid-19", lo que dificulta valorar el impacto de la enfermedad antes de introducir nuevas medidas preventivas. Por ello, propone empezar a recoger información "incluso antes de que estén disponibles las vacunas frente a futuras enfermedades", en lugar de esperar a su llegada para desarrollar la vigilancia.
Reforzar los grupos asesores y coordinar las compras
Otra de sus propuestas es reforzar los grupos independientes de expertos que evalúan la evidencia y elaboran recomendaciones nacionales, conocidos como los Grupos Técnicos Asesores Nacionales sobre Inmunización o Vacunación (Nitags). Para Díez-Domingo, estos equipos deberían contar con recursos suficientes y colaborar entre países para agilizar la revisión de los datos y la actualización de las políticas de vacunación.
El experto añade que "las compras coordinadas entre países" pueden ayudar a reducir los precios, como se intentó con las adquisiciones europeas de vacunas contra la Covid-19. Aunque reconoce que aquella experiencia tuvo dificultades y que las compras se organizaron con mucha rapidez, considera que las lecciones aprendidas permitirían mejorar futuros procesos de adquisición conjunta.
Por último, el facultativo sitúa la formación de los profesionales sanitarios y la comunicación pública entre las dos prioridades inmediatas. A su juicio, los médicos y otros profesionales deben disponer de "formación suficiente" para recomendar las vacunas con confianza, mientras que las administraciones tienen que explicar mejor sus beneficios y "combatir la desinformación, especialmente en las redes sociales".
