Ocho de cada diez personas en España están de acuerdo en que la pobreza infantil se perpetúa al limitar las oportunidades educativas y que eso tiene repercusión en el futuro laboral y en la salud de los niños y niñas. Según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi la mitad de la población está muy de acuerdo con esta afirmación. Otro de los hallazgos es que solo el 19 por ciento considera que la adicción de los adolescentes a las pantallas es un problema.
La encuesta, realizada por teléfono entre el 17 y el 25 de septiembre de 2026 a 6.028 personas de 18 años o más. La conclusión, aun así, no es completamente negativa. Un 73,3 por ciento también se muestra de acuerdo en que la pobreza es una situación temporal que se puede mitigar con compromisos políticos de todos los niveles del Estado, como prestaciones económicas por hijo, becas de comedor o medidas contra los desahucios y los cortes de suministro. El 25,2 por ciento no lo cree así. Es decir, la mayoría considera a la vez que la pobreza infantil deja huella duradera y que las políticas públicas pueden revertirla.
Pesimismo sobre el futuro
El estudio recoge un clima de desconfianza generacional. El 70,4 por ciento cree que los menores de hoy vivirán peor que sus padres cuando alcancen la edad adulta, frente a un 16,3 por ciento que piensa que vivirán mejor y un 7,4 por ciento que cree que igual.
Pobreza y salud: un recuerdo frecuente en la infancia
La encuesta también pregunta a los adultos por su propia infancia. El 15 por ciento afirma que careció de atención médica o tratamiento adecuado cuando lo necesitaba, por ejemplo, de dentista u oftalmólogo, y el 10,7 por ciento dice que recibió cuidados insuficientes en alimentación, higiene o ropa. El estudio no vincula estas respuestas con el nivel de ingresos, por lo que no puede atribuirlas directamente a la pobreza.
Pese a este consenso, la pobreza no es lo primero que viene a la mente al hablar de los problemas de la infancia. Cuando se pregunta de forma espontánea por el principal problema de los niños en España, solo el 3,7 por ciento menciona las dificultades económicas de las familias o la pobreza. Encabezan la lista la adicción a pantallas, videojuegos y móviles (19,1 por ciento), la carencia de educación y valores (15 por ciento) y la falta de atención familiar (14,1 por ciento). Entre los adolescentes, la pobreza se cita en el 0,8 por ciento de los casos.
Dudas sobre el papel de las administraciones
El estudio apunta a un escepticismo hacia las instituciones. Solo el 33,4 por ciento cree que las administraciones públicas (ayuntamientos, comunidades autónomas y Gobierno central) se preocupan mucho o bastante por la defensa y protección de los menores.
