El Ministerio de Sanidad trabaja desde hace meses en un nuevo Real Decreto que consiga unificar los criterios a la hora de medir los parámetros de las listas de espera. Varios han sido los casos en los últimos tiempos que han puesto en duda la credibilidad actual de la medición establecida en el sistema sanitario español.
En el próximo Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns), Mónica García pondrá encima de la mesa a las comunidades autónomas un sistema de información que tiene el objetivo de reforzar la transparencia y garantizar la homogeneidad en este proceso de medición. Un documento, al que tuvo acceso Redacción Médica, que permitirá modernizar los criterios utilizados para medir las demoras y disponer de datos más completos, homogéneos y comparables en el conjunto del SNS.
Aunque el ministerio ya había anunciado en el último Cisns del verano que llevaría de nuevo el RD en septiembre, la presunta manipulación de listas de espera en el Hospital Ramón y Cajal ha sido uno de los detonantes que ha llevado a García a acelerar la inclusión de la normativa en el orden del día del Consejo de este viernes 9 de octubre.
En el texto destacan novedades como que el tiempo de espera comience a contar desde la fecha de la indicación facultativa, aunque el paciente podrá ser incorporado al registro hasta cinco días naturales después. Un modus operandi que ya existe en la Unión Europea. Reino Unido, Dinamarca y Noruega son ejemplos claros. Un denominador común entre los tres países -y el eje central en el que se inspira la ley- es la concepción de la lista de espera como un proceso continuo e integral. Tal y como han asegurado desde los Ministerios de Salud, el 'reloj' institucional se activa en el momento exacto de la derivación clínica y no se detiene entre consultas o pruebas aisladas, finalizando únicamente cuando el paciente recibe un diagnóstico definitivo o inicia su tratamiento.
Esta metodología, centrada en la experiencia real del enfermo, se contempla en los tres países con un alto grado de transparencia pública y un robusto marco de garantías legales, ya que, si se superan los plazos máximos estipulados, los pacientes adquieren el derecho automático a elegir otro hospital o proveedor de salud para ser atendidos de forma prioritaria. De hecho, incluso se les da facilidades para que puedan ver cuál es el estado de las listas de espera en cada centro.
Fijación de 60 días como plazo máximo de espera
Fuentes del Ministerio de Salud y Cuidados de Noruega confirman a Redacción Médica que en junio de 2026 el Gobierno estatal estableció un nuevo objetivo para los tiempos de espera y, al mismo tiempo, introdujo nuevas medidas para garantizar el acceso a los servicios de salud. Concretamente, se fijó en 60 días el plazo máximo para que los pacientes reciban tratamiento o lo comiencen desde su derivación.
Las estadísticas nacionales de listas de espera de Noruega se basan en los datos que los hospitales reportan al Norwegian Patient Register. Incluyen los servicios de atención médica especializada planificada pero no la atención de Urgencias. Es el Norwegian Institute of Public Health (FHI) el que publica las cifras con regularidad.
El principal indicador utilizado por las autoridades es el "tiempo de espera hasta el inicio de la atención médica". Este mide el número promedio de días calendario desde la fecha en que un hospital recibe una derivación hasta que la atención médica ha comenzado realmente para el paciente.
Asimismo, Noruega también monitorea el tiempo de espera promedio de los pacientes que aún esperan, midiendo cuánto tiempo llevan en las listas de espera al final de un período de reporte. Sumado a ello, se mide el incumplimiento de los plazos legales para la atención médica, el tiempo hasta el inicio del servicio para exámenes o tratamientos específicos y la proporción de citas atendidas dentro del plazo previsto.
Criterios de priorización en Noruega
Los tiempos de espera para cada paciente se determinan mediante una combinación de la evaluación médica de la condición y urgencia del paciente, los criterios de priorización nacionales y las regulaciones que rigen el acceso a la atención médica especializada, y el criterio clínico sobre cuándo debe comenzar la evaluación o el tratamiento.
"Por lo general, se prioriza a los pacientes con afecciones más graves o con un mayor beneficio esperado del tratamiento por encima de los casos menos urgentes. La atención de urgencias se maneja por separado y no forma parte de las estadísticas de las listas de espera", explican a este medio desde el departamento ministerial. Reiteran que el tiempo de espera en Noruega se mide a partir de la fecha en que el servicio de atención médica especializada recibe la derivación. "Normalmente, la derivación la envía un médico general u otro proveedor de atención médica. El indicador nacional cuenta los días calendario desde la recepción de la derivación hasta que comienza la atención médica", inciden.
Para las primeras citas con especialistas, se aplica la misma metodología de derivación hasta el inicio de la atención médica. Dependiendo de la ruta del paciente, la primera cita puede implicar evaluación, proceso de diagnóstico, consulta o inicio del tratamiento. En consecuencia, los tiempos de espera generalmente se informan como el tiempo transcurrido desde la derivación hasta el inicio de la atención médica, en lugar de como un indicador nacional independiente para la "primera cita".
En cuanto a datos en Noruega, según las últimas estadísticas oficiales disponibles (primer cuatrimestre de 2026), el tiempo de espera promedio para los pacientes que iniciaron tratamiento en atención médica somática (física), que incluye la mayoría de los servicios quirúrgicos, fue de 64 días, frente a los 75 días del mismo período de 2025. En el conjunto de todos los servicios de atención médica especializada, el tiempo de espera promedio fue de 62 días.
Tiempos "reales" de tratamiento
Por su parte, desde el Danish Health Data Authority confirman a este medio que en Dinamarca no existen datos centralizados sobre el número de pacientes en espera. Respecto a su medición, explican que el indicador principal es el los tiempos de espera reales y estimados.
Detallan que los tiempos de espera estimados se utilizan para el derecho de los pacientes a recibir tratamiento en un hospital fuera de su región si el tiempo de espera es superior a 30 días. Las estimaciones las realizan los departamentos correspondientes de los hospitales y se actualizan periódicamente. Desde el punto de vista del Gobierno danés, su impresión es que "tienen un alto grado de precisión".
Un ejemplo es el siguiente, relativo a un reemplazo de cadera. En el Hospital Universitario de Aalborg (Frederikshavn) el tiempo de espera para el examen es de tres semanas, el tiempo de espera para el tratamiento es de dos semanas, la satisfacción general del paciente es de 4,4 puntos sobre 5, y la satisfacción con el personal es de 4,6 sobre 5 a 25 de septiembre.
Dinamarca también publica los datos sobre el tiempo medio de espera real antes del tratamiento. Para el tratamiento hospitalario somático, fue de 29 días en el segundo trimestre de 2026. Según los datos documentados en el archivo los tiempos medios de espera para iniciar un tratamiento hospitalario a nivel nacional en Dinamarca mostraron una mejora en la atención somática durante la primera mitad de 2026. En concreto, el tiempo medio de espera en esta categoría se redujo de 32 días en el primer trimestre a 29 días en el segundo trimestre, abarcando a más de 154.000 pacientes en ese último periodo a nivel nacional.
Sin embargo, advierten de que las comparaciones regionales y a lo largo del tiempo deben realizarse con precaución debido a las variaciones en las prácticas de registro de las diferentes regiones, especialmente en el caso de los pacientes que son evaluados e inician su tratamiento el mismo día (cero días de espera). En el ámbito de la salud mental, las estadísticas revelan tiempos de espera más prolongados y tendencias al alza para los pacientes menores de edad.
Para la Psiquiatría Infantil y Juvenil (pacientes de 0 a 18 años), el tiempo medio de espera a nivel nacional aumentó de 40 días en el primer trimestre a 42 días en el segundo trimestre de 2026. Existen también notables diferencias regionales en este grupo demográfico; por ejemplo, mientras que en la región de Sjælland la espera media fue de solo 25 días en el segundo trimestre, en Nordjylland alcanzó los 65 días. Por otro lado, los tiempos de espera para la atención psiquiátrica de adultos (mayores de 19 años) se mantuvieron completamente estables, con una media nacional de 31 días en ambos trimestres. Estos se basan en los datos de derivaciones y de los registros obligatorios en el Landspatientregistret (el registro nacional de pacientes).
Cabe señalar que, "si bien los tiempos de espera para un reemplazo de cadera son cortos, -especialmente si el procedimiento se realiza en un hospital privado (aunque siga siendo financiado con fondos públicos)-, existen otras áreas con tiempos de espera significativos". "Actualmente, el mayor enfoque está en la psiquiatría infantil, donde el tiempo promedio desde la derivación hasta el inicio del tratamiento fue de 42 días en el segundo trimestre de 2026", señalan desde el Ejecutivo.
Espera máxima de 18 semanas en el sistema sanitario inglés
En Inglaterra, los pacientes derivados para tratar afecciones físicas o mentales tienen el derecho legal a comenzar su tratamiento o a ser atendidos por un especialista dentro de unos tiempos de espera máximos estipulados por el National Health Service (NHS). Este periodo de espera comienza en el momento en que el hospital recibe la carta de derivación o el paciente reserva su primera cita, y solo finaliza cuando se inicia el tratamiento, un médico determina que no es necesario intervenir o el propio paciente decide rechazarlo. Durante este intervalo, es posible someterse a pruebas diagnósticas, recibir medicación para controlar los síntomas o ser derivado a otros departamentos sin que el cómputo se detenga.
Para los tratamientos no urgentes dirigidos por un médico especialista, el tiempo máximo de espera está fijado en 18 semanas, salvo que el paciente decida posponerlo, existan razones clínicas para retrasarlo (como perder peso o dejar de fumar previamente) o no asista a sus citas programadas. En el caso de derivaciones urgentes por sospecha de cáncer, el sistema aplica el Faster Diagnosis Standard (FDS), el cual exige que la enfermedad sea confirmada o descartada en un plazo estricto de 28 días desde la derivación.
El sistema sanitario británico otorga a los usuarios el derecho legal a elegir el hospital o centro donde desean ser atendidos, facilitando la comparación de las demoras a través de plataformas públicas como My Planned Care. Si un paciente se enfrenta a la posibilidad de esperar más del tiempo máximo garantizado para su diagnóstico o tratamiento, tiene pleno derecho a solicitar que se le traslade a un proveedor diferente, obligando al hospital o a la junta de atención integrada (ICB) a buscar y ofrecer alternativas viables y más rápidas.
Existen también garantías específicas ante la cancelación de operaciones en el último minuto (el mismo día del ingreso o posteriormente) por motivos no clínicos. En estos casos, el hospital debe proporcionar una nueva fecha vinculante en un plazo de 28 días o, de lo contrario, financiar el tratamiento en el centro y fecha que elija el paciente. Si las cancelaciones prolongan la espera por encima de los límites legales o no se cumplen las alternativas en el plazo exigido, el usuario mantiene intacto su derecho a presentar una queja y exigir un cambio de proveedor.
Sanidad diseña su propia hoja de ruta
Este viernes, salvo novedades tras el adelanto electoral, está previsto que el Ministerio de Sanidad proponga en el CISNS un nuevo Real Decreto (RD) para unificar los criterios de las listas de espera en toda España, garantizando la trazabilidad del proceso clínico completo mediante una "huella digital". El texto, al que pudo acceder Redacción Médica, incluye la extensión de esta medición homogénea a las consultas a demanda de Atención Primaria, cuyos tiempos de demora pasarán a calcularse en días hábiles.
Además, el documento endurece las reglas de registro al exigir que la inclusión de los pacientes se realice en un máximo de cinco días naturales desde la indicación médica o quirúrgica, prohibiendo expresamente la creación de listas o bolsas paralelas. Por otro lado, la propuesta obligará a las comunidades autónomas a garantizar que cada paciente pueda consultar de forma online y personalizada su situación, el tiempo de espera estimado y la fecha límite de su garantía, incluso si se traslada de región. Sin embargo, la implementación de toda esta ambiciosa batería de medidas choca ahora con un calendario político incierto.
Pese a lo definido del borrador, el repentino adelanto electoral ha dejado en el aire el futuro de este Real Decreto. La convocatoria de los comicios ha dejado en 'stand by' la mayoría de normativas sanitarias en plena tramitación y la disolución de las Cortes Generales y la proclamación de un Gobierno en funciones acota las funciones del departamento liderado por Mónica García.
