Niños y jóvenes. Este es el paciente sin hogar más habitual en las consultas de Medicina Familiar. Así lo constatan los últimos datos registrados en la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (Bdcap). Eso sí, desde el Ministerio de Sanidad matizan que estas cifras proceden únicamente de cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Canarias). Solo hay representación del 34 por ciento de la población total del Sistema Nacional de Salud (SNS). Además, insisten en que los datos se refieren a las personas sin hogar que tienen registro en la Historia Clínica de Atención Primaria (AP). Pese a las limitaciones, defienden el “interés epidemiológico” de la información.
Las personas sin hogar registran una mayor cantidad de problemas de salud en comparación con la población general, con una media de 9,1 problemas frente a 7,9 en menores de 25 años. En personas adultas, la brecha es mayor: de 17,3 problemas de salud de media en las personas sin hogar frente a 10,5 de la población general.
Hay más visitas a las consultas de Atención Primaria por parte de las personas sin hogar. Un adulto en esta situación va al médico de cabecera una media de 17 veces al año, frente a las 10 visitas anuales de la media de la población general. También se les hacen bastantes más analíticas (19,1 frente a 12,3) y se les deriva más a otros especialistas. Sin embargo, se da una paradoja. La excepción está en los tratamientos: a pesar de que van mucho más al médico y tienen más problemas de salud diagnosticados, se les recetan muchos menos medicamentos que al resto de la población (1.099,6 dosis por habitante y día frente a las 1.766,7 en mayores de 25 años).
Los problemas de salud más frecuentes en personas sin hogar
La prevalencia de enfermedades cambia según la edad de las personas sin hogar. En los menores de 24 años, la brecha con la población general está marcada por problemas psicológicos como el abuso de fármacos (16,4 veces más frecuente), el abuso de drogas (5,7 veces más) y el abuso crónico de alcohol (5,4 veces más). En cuanto a la salud física, destacan los embarazos de alto riesgo (7,4 veces más), las fracturas de fémur (6,8) y las infecciones por hepatitis viral (5,3).
En el grupo de 25 años o más, estas diferencias se acentúan. El impacto en la salud mental y física es crítico: el abuso de fármacos se dispara y es 38,8 veces más frecuente, seguido por el consumo de drogas (18,7) y el abuso agudo de alcohol (18,5). Además, predominan las lesiones por sobredosis (24,8) y graves infecciones como la tuberculosis (21,6), la hidatidosis (10,1) o el VIH.
