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El mayor sindicato de la sanidad ceutí parará su actividad el próximo 24 de septiembre en protesta por el deterioro sostenido del sistema asistencial de la ciudad autónoma. La organización exige al Ministerio de Sanidad en un comunicado "soluciones inmediatas" para unos centros médicos que operan "muy por encima de sus límites" tras acumular "deficiencias crónicas" y "absorber el incremento poblacional derivado de los movimientos fronterizos del pasado mes de julio".

Calendario de protestas

La jornada de huelga estará precedida por varias acciones reivindicativas en los centros de decisión neurálgicos. Los trabajadores iniciarán las movilizaciones este mismo jueves 17 de septiembre mediante una concentración a las puertas del Hospital Universitario de Ceuta bajo la premisa de defender la dignidad de los profesionales y de los pacientes. Este itinerario de protestas continuará el viernes frente a las dependencias de la Dirección Territorial del Ingesa en el barrio de Otero, preparando el terreno para el paro total programado para la semana siguiente.

Sistema al límite

Los representantes de la plantilla sustentan esta convocatoria en el "desgaste acumulado de los recursos humanos y materiales durante los últimos años". Cemsatse argumenta que la atención médica arrastra graves “problemas estructurales” que la administración central sigue sin subsanar de forma efectiva. A esta merma continuada de recursos se añade directamente el impacto en las urgencias y consultas derivado de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos durante el verano, un factor de presión que ha dejado a la red pública funcionando tras haber “sobrepasado su capacidad operativa”.

Pulso al Ministerio

Lejos de acercar posturas para desactivar el conflicto, la falta de entendimiento institucional ha acelerado las movilizaciones. La entidad sindical lamenta el "inmovilismo" del Ministerio de Sanidad y critica duramente que el Ejecutivo central niegue la existencia de una situación de emergencia en el territorio norteafricano. Frente a esta negativa gubernamental a reconocer la gravedad del contexto, según el sindicato, los convocantes mantienen en firme su calendario e instan tanto al resto del colectivo como a la propia ciudadanía a salir a la calle para "visibilizar la degradación real de la asistencia pública".