El pasado viernes 31 de julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la nueva ley de cribado neonatal tras su aprobación en las Cortes Generales. Se trata de una norma que ha llegado a conseguir el consenso casi unánime de la Cámara Baja, lo que muestra su calado e importancia a nivel nacional. Su objetivo principal es reducir las desigualdades territoriales y garantizar un acceso equitativo en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) a la prueba del talón, que permite detectar de forma precoz las 21 patologías incluidas en la cartera común.
De todas formas, la norma contempla un articulado que incluye otros aspectos que hasta el momento no estaban reflejados en el texto. Concretamente, la disposición adicional primera establece que el Gobierno, en el plazo de doce meses desde la entrada en vigor -1 de agosto-, actualizará el Documento Marco de Cribado Poblacional, de tal manera que desarrolle el procedimiento, los criterios y los requisitos de evaluación a verificar, así como los mecanismos de participación de sociedades científicas, expertos externos y asociaciones de pacientes y familiares en la evaluación del programa de cribado neonatal de enfermedades congénitas mediante la prueba del talón.
De esta manera, se le da voz a los principales protagonistas de la norma: los propios pacientes. Según ha asegurado el Foro Español de Pacientes (FEP) a Redacción Médica, "es un avance muy importante, porque incorpora experiencia a un ámbito en el que las decisiones tienen un impacto directo sobre los pacientes y sus familias".
Un futuro del cribado neonatal todavía pendiente de definirse
Es, además, "un tema cuya sensibilidad hace necesario el concurso de los pacientes". "Sin duda, era del todo necesario abrir paso a la participación de las asociaciones de pacientes en un ámbito tan sensible como el diagnóstico precoz de enfermedades congénitas, que pueden marcar el futuro de muchas familias", han señalado.
No obstante, han apuntado que "la ley deja todavía pendiente de concretar cómo se articulará esa participación, ya que el Gobierno dispone de doce meses para desarrollar estos mecanismos". Es decir, "falta definir ‘la arquitectura’ del desarrollo normativo".
"Será precisamente esto último lo que determine si estamos o no ante una participación verdaderamente activa, es decir, si se formula con carácter decisorio o meramente consultivo, los tiempos y plazos a manejar, la estabilidad en la representación, los mecanismos de evaluación conjunta y, por supuesto, el modo en que se va a trasladar la experiencia de las propias familias a la puesta en marcha y mejora continua de estos cribados", han afirmado.
En este sentido, la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder) ha afirmado que la inclusión de esa nueva disposición adicional primera "es un avance especialmente relevante porque supone reconocer que la experiencia de las familias y el conocimiento generado por el movimiento asociativo forman parte del conocimiento necesario para evaluar y mejorar una política sanitaria de estas características".
Eso sí, tal y como han asegurado desde el organismo a Redacción Médica, "esta participación no se debe entender únicamente como una consulta puntual o como la posibilidad de trasladar una opinión cuando las decisiones ya están prácticamente tomadas". "La experiencia de las familias aporta información que difícilmente puede obtenerse únicamente a través de los datos clínicos o epidemiológicos: permite identificar barreras en los circuitos diagnósticos, conocer el impacto de los retrasos, detectar desigualdades territoriales y valorar qué consecuencias tiene para las familias que la enfermedad sea o no incorporada a un programa de cribado", han matizado.
Además, "el propio recorrido de esta ley demuestra el valor de incorporar esta perspectiva, ya que Feder lleva años trasladando a las instituciones la realidad de las familias" y trabajando junto con las entidades de su movimiento asociativo especializadas en cribado neonatal. "Gracias a este esfuerzo, hemos podido convertir experiencias individuales y conocimiento acumulado por las asociaciones en propuestas concretas de política pública. Por eso consideramos especialmente importante que la participación haya quedado incorporada al marco legal. Ahora el reto es que ese reconocimiento se traduzca en una participación real, estructurada y con capacidad de contribuir a la toma de decisiones", han indicado.
Hacia una perspectiva de participación efectiva de los pacientes
Igual que FEP, desde la Feder apuestan por que los mecanismos de participación se desarrollen con "una perspectiva de participación efectiva". Para la Federación, "las asociaciones de pacientes y familiares deberían poder participar de manera estable en los procesos de evaluación y actualización del programa de cribado neonatal, especialmente cuando se analice la posible incorporación de nuevas enfermedades, la revisión de las ya incluidas o el funcionamiento de los protocolos y circuitos asistenciales"
Han apuntado que esa participación debería contar con "unas reglas claras: definir en qué momentos intervienen las organizaciones de pacientes, qué información reciben, cómo pueden aportar evidencia y experiencia, y de qué manera se incorpora y se responde a sus aportaciones". "También consideramos importante que exista suficiente transparencia sobre cómo se toman las decisiones y sobre cómo se valoran las diferentes evidencias", han subrayado.
Además, no hablan únicamente de incorporar testimonios. "El movimiento asociativo genera conocimiento y evidencia a partir del trabajo continuado con las familias, de sus servicios de atención directa y de la experiencia acumulada de las entidades. Esa información puede complementar la evidencia clínica y contribuir a identificar dimensiones como la calidad debida, la carga familiar, las consecuencias de un diagnóstico tardío o el impacto de las desigualdades territoriales", han puntualizado.
