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La Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un nuevo informe estratégico para revertir la baja participación ciudadana en los programas de cribado de cáncer, una enfermedad que causa unos 9,7 millones de muertes y 20 millones de nuevos casos al año a nivel global. El documento subraya que, incluso en los sistemas sanitarios con programas de alta calidad (focalizados en cáncer de cérvix, mama y colorrectal), la adherencia sigue siendo un reto, por lo que resulta "imprescindible" rediseñar las intervenciones analizando el comportamiento y el contexto sociocultural de los pacientes.

El análisis identifica múltiples barreras que disuaden a los pacientes, estructuradas en torno a cuatro grandes áreas. En primer lugar, destaca la falta de capacidad individual, reflejada en un bajo nivel de conocimientos y alfabetización en salud, así como en la dificultad percibida para realizar las pruebas y la falta de resiliencia para compaginar la cita con las responsabilidades laborales.

A esto se suman los obstáculos ligados a la motivación y las emociones, dado que el rechazo "suele estar impulsado por el miedo al diagnóstico o al tratamiento, la creencia de tener un riesgo bajo de sufrir la enfermedad, la vergüenza o el asco frente a pruebas como las de heces, y la falta de confianza en la confidencialidad del sistema".

En el plano de los servicios y las estructuras, la OMS señala como principales escollos las dificultades logísticas asociadas al transporte, los costes directos o indirectos procedentes de copagos, las largas listas de espera y la escasa flexibilidad de los horarios clínicos. Asimismo, el contexto sociocultural juega un papel determinante a través de factores como la ausencia de apoyo familiar, el estigma social asociado al cáncer, las barreras idiomáticas en la población inmigrante y tabúes culturales como las normas de modestia femenina que dificultan los exámenes ginecológicos.

Estrategias para incentivar la asistencia a los cribados

Para superar estos obstáculos, el organismo desaconseja el uso generalizado de campañas masivas en medios de comunicación al no haber demostrado una eficacia constante, y apuesta firmemente por intervenciones directas y multifactoriales.

Por otro lado, indican que las estrategias más efectivas incluyen el envío de cartas de invitación personalizadas o firmadas por el médico de Familia y la asignación de citas previas automáticas con la opción de darse de baja. Además, se recomienda implementar sistemas de navegación para orientar a los pacientes y aplicar recordatorios de intensidad creciente a través de múltiples vías (correo, correo electrónico y teléfono) para hacer frente a las incomparecencias.

En cuanto a la reconfiguración del entorno físico y operativo, el informe subraya el impacto positivo de eliminar cualquier coste económico asociado a la prueba de cribado o al tratamiento posterior. A esto se suma la importancia de simplificar al máximo los procedimientos médicos, destacando que enviar kits de automuestra a domicilio ha llegado a duplicar la probabilidad de participación en algunos países, un recurso que resulta "especialmente útil cuando se respalda con instrucciones claras y asistencia telefónica".