El sindicato policial Jupol ha alzado la voz para reclamar la realización de pruebas médicas exhaustivas a todos los agentes de la Policía Nacional que regresan de sus comisiones de servicio en Ceuta a raíz de el diagnóstico de sarna en un agente que acaba de regresar a Madrid tras finalizar su despliegue en la ciudad autónoma, como ha publicado el medio El Mundo. Desde el sindicato temen que los efectivos hayan podido estar expuestos a diversas enfermedades infecciosas durante el desempeño de sus funciones. Según afirma Jupol al diario, este caso exige ser "investigado y abordado de manera inmediata" para frenar una posible cadena de contagios y para evaluar la verdadera eficacia de los protocolos de protección.
Según expone el medio, desde Jupol afirman que a pesar de haber solicitado guantes y mascarillas el pasado 5 de agosto, el material de protección no le fue entregado hasta el día 8, cuando ya sumaba nueve días de servicio en Ceuta. Ya de vuelta en la capital, el policía comenzó a experimentar erupciones cutáneas en el pecho y el abdomen, síntomas que derivaron en el diagnóstico confirmado de sarna.
Jupol ha puesto a trabajar a sus servicios jurídicos para dirimir si la Administración ha incurrido en una "dejación de funciones o incumplimiento de las obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales", publica El Mundo. Si se demuestra que se ha vulnerado el derecho a la protección de la salud, el sindicato avisa de que acudirá a los tribunales para exigir responsabilidades. "La protección de los policías no puede quedar en un segundo plano", sentencian desde Jupol.
Brote en las Fuerzas Armadas con 24 afectados
De forma paralela, el ámbito militar se enfrenta a su propia crisis sanitaria. El Ministerio de Defensa ha confirmado oficialmente que 24 militares pertenecientes a la Comandancia General de Ceuta han resultado contagiados. No obstante, desde el departamento que dirige Margarita Robles se han apresurado a desvincular este brote de la reciente entrada masiva de inmigrantes. A través de un comunicado del Ejército de Tierra, Defensa ha subrayado que, de los 24 infectados, al menos dos casos fueron diagnosticados antes de la llegada de los migrantes. Asimismo, argumentan que la sarna es una afección "común en zonas de elevada humedad" como Ceuta. Las autoridades militares aseguran que todos los afectados están recibiendo tratamiento, que se han higienizado las instalaciones y que se ha establecido un protocolo para la detección precoz de nuevos casos.
Sin embargo, esta versión oficial choca con la denuncia de la Unión de Militares de Tropa (UMT). Esta asociación vincula el origen del contagio a las malas condiciones de habitabilidad sufridas por los efectivos. Según la UMT, el foco de la infección radica en el alojamiento proporcionado a los militares el pasado 15 de agosto en la antigua Batería de Costa K-8, unas instalaciones que describen como en desuso, sin mantenimiento higiénico, con un historial de plagas y donde el personal sufrió hacinamiento.
Al igual que sus homólogos policiales, la UMT critica el "abandono" institucional en materia de prevención. Denuncian que los soldados se ven obligados a costear y llevar sus propias mascarillas y guantes ante la falta de suministro oficial y gratuito de Equipos de Protección Individual, una carencia que consideran inaceptable.
