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La Sanidad debería tener un peso mucho mayor en el reparto de la financiación autonómica. Es una de las principales conclusiones que se desprenden del análisis realizado por Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), sobre la propuesta del Gobierno para reformar el Sistema de Financiación Autonómica (SFA). Su planteamiento supondría elevar en casi nueve puntos porcentuales la ponderación de las necesidades sanitarias dentro de la fórmula.

El economista parte del gasto realizado por las comunidades autónomas de régimen común para cuestionar el reparto actual de las ponderaciones. "Como cabría esperar, las dos competencias con mayor peso en los presupuestos regionales son la Sanidad (que representa el 48,3 por ciento del gasto neto de financiación específica) y la Educación (con el 28,1 por ciento)", señala en el informe.

Sanidad y educación ganarían peso

El sistema vigente atribuye un 38 por ciento a la población protegida equivalente a efectos de gasto sanitario, mientras que la educación concentra un 20,5 por ciento y los servicios generales ligados a la población empadronada alcanzan el 30 por ciento. La propuesta del Gobierno mantiene estas ponderaciones. De la Fuente plantea sustituirlas por una distribución más próxima al patrón de gasto observado. En el caso de la Sanidad, la ponderación resultante sería del 46,84 frente al 38 por ciento actual y al mismo porcentaje que mantiene el Gobierno. Esto supone una subida de 8,84 puntos porcentuales, la mayor variación de todas las grandes áreas analizadas.

La educación también saldría reforzada, aunque en menor medida ya que pasaría del 20,5 al 27,27 por ciento, con un incremento de 6,77 puntos. En cambio, los servicios generales sufrirían un fuerte recorte, desde el 30 por ciento actual hasta el 15,15 por ciento, una reducción de 14,85 puntos. Los servicios sociales apenas variarían, del 8,5 al 7,74 por ciento.

El propio informe resume el resultado alegando que "la partida de servicios generales vería reducido sustancialmente su peso a favor de la educación y, sobre todo, la Sanidad, que ganaría casi 9 puntos porcentuales". La propuesta de De la Fuente no implica asignar directamente una cantidad adicional de euros a la Sanidad, sino darle un mayor peso dentro del cálculo de las necesidades de gasto que determina el reparto de los recursos autonómicos. El objetivo sería que la fórmula de financiación se aproxime más a la estructura real de las competencias que soportan los presupuestos regionales.

Una fórmula más ligada al gasto real

Además, el economista defiende que, si el objetivo del SFA es acercar los recursos de las comunidades a los necesarios para financiar una cesta estándar de servicios públicos, las ponderaciones deberían reflejar el peso que esos servicios tienen realmente en el gasto autonómico. Para ello, su ejercicio descuenta del gasto aquellas partidas financiadas mediante transferencias específicas, como fondos europeos o recursos estatales condicionados.

De la Fuente considera que este cambio permitiría corregir una de las principales distorsiones del modelo actual. "El peso asignado a estas partidas dentro del sistema de financiación actual (un 38% y un 20,5% respectivamente) resulta seguramente demasiado bajo", apunta sobre Sanidad y Educación, mientras que el 30 por ciento atribuido a los servicios generales "sería aproximadamente el doble de lo necesario".

Por ello, entre sus recomendaciones finales incluye "una importante revisión al alza en la ponderación de las competencias sanitarias y educativas y a la baja en la de los servicios generales". El análisis llega mientras el Gobierno busca avanzar en la reforma del modelo de financiación autonómica, con la intención de llevar su propuesta al Consejo de Política Fiscal y Financiera.