Ceuta, dos semanas después de la avalancha: "La cifra y los datos son una cosa, y la realidad es otra". Los médicos de la ciudad autónoma alertan de que las cifras oficiales no reflejan lo que ocurre en los centros de salud, mientras siguen atendiendo casos de sarna, tuberculosis y otras patologías que no existían antes de la llegada masiva de migrantes
El último día de julio llegaron a Ceuta 70.000 personas, casi tantas como la propia población de la ciudad, concentradas en apenas 18,5 kilómetros cuadrados. Han pasado 15 días y los médicos siguen atendiendo las consecuencias sanitarias de aquella avalancha y denuncian que los datos que maneja la Administración no cuentan toda la historia. "La cifra y los datos son una cosa, y la realidad es otra", resume José Enrique Roviralta, otorrinolaringólogo en el hospital universitario de Ceuta y presidente del Colegio de Médicos y del Sindicato Médico de Ceuta.
Los médicos aseguran que las cifras oficiales no se ajustan a la realidad: las atenciones de los voluntarios sanitarios, que asisten de media entre 400 y 500 personas, no entran en el recuento oficial. ¿Está todo controlado en Ceuta? La respuesta es "en absoluto". En Ceuta solo hay un hospital y se estima que unos 5.000 migrantes permanecen todavía en la ciudad, muchos de ellos hacinados en condiciones insalubres: en la playa del Tarajal, en el campo, en los barrios de la periferia y en campamentos improvisados para mujeres. Los médicos en Ceuta demandan la apertura de más hospitales, como el hospital militar.
El campamento para mujeres de Sidi Embarek
En el barrio de los Rosales, en Sidi Embarek, hay un campamento que acoge a cerca de 400 mujeres y niños. Se abrió tras el aumento de violaciones y agresiones sexuales sufridas por las mujeres a manos de otros migrantes durante la travesía. Lo organizan los propios vecinos, y la única ayuda que reciben llega de asociaciones y actos benéficos.
Hay un solo baño y una sola ducha para cientos de personas, entre ellas mujeres embarazadas, con bebés que ya enferman por las condiciones insalubres. Duermen en el suelo. Una madre soltera de 17 años sostiene a su hijo, que tose, tiene fiebre y muestra signos evidentes de agotamiento. Roviralta expresa preocupación por esos casos en los que una tos puede ser “simplemente tos, o tuberculosis”. Otra mujer marroquí, embarazada, amamanta a su bebé mientras espera dar a luz, con la esperanza de que el hijo que espera tenga protección de España y poder quedarse. Otra madre escapó de Marruecos debido a que su hija menor de 17 años tiene anemia de células falciformes. Esta madre nos cuenta que tiene miedo de salir del campamento y ser deportada, por lo que su hija no tiene atención médica.
Muchos niños parecen al borde de la malnutrición y sin una cama donde descansar.
Mujeres y niños, en el campamento de Sidi Embarek.
Sanitarios al límite
La queja es unánime entre los médicos de Ceuta: faltan recursos, la plantilla está al 50% y quienes quedan doblan turnos, exhaustos. Varios se plantean ya solicitar bajas por salud mental. Roviralta explica que se están habilitando más camas, pero eso no significa que la situación mejore: el personal sigue siendo el mismo y no llegan refuerzos desde la península.
El verdadero temor de los sanitarios no son los casos que ya existen, sino los que puedan surgir. "El problema está en que aparezca un brote epidémico, como uno de sarampión. Eso te obliga a habilitar camas de aislamiento respiratorio y de contacto, y eso exige mucho personal: cada cama necesita médicos y enfermeros", advierte. Así como los que están contagiados de sarna, que tienen que ser tratados junto a su entorno, y las camas en las que son atendidos tienen que ser desinfectadas. No hay garantía de que se recuperen totalmente o no se vuelva a contagiar ya que vuelven a estar en situación de calle una vez dada su alta hospitalaria.
A ello se suma que la sala de catástrofes, habilitada durante la pandemia de covid-19 se ha vuelto a abrir: nada más hacerlo, se llenaron 18 de sus 30 camas. "Está minando la moral de los médicos" Así lo describe el otorrino ceutí, que atribuye a la situación el aumento de bajas médicas por motivos psicológicos entre el personal sanitario. Y no son solo los migrantes quienes sufren las consecuencias: los casos de problemas de salud mental entre los propios ceutíes también van en aumento, con personas mayores hipertensas que ahora temen salir a la calle. Roviralta nos comenta cómo Tomás Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España y vicepresidente de la Unión Europea de Médicos Especialistas, fue con él a esos campamentos. Quedó impactado ante la situación sanitaria en estos asentamientos, incluso después de ser un profesional que ha viajado durante 20 años como cooperante por África.
Paradero y futuro desconocidos
Además de los asentamientos y campamentos, hay viviendas ocupadas en el Morro y numerosos casos de personas cuyo paradero se desconoce. Muchos migrantes se alojan en la periferia, en el monte o en casas ocupadas, y se asean en las playas ceutíes, que se han convertido en un foco de infecciones víricas. Los médicos ceutíes se sienten desbordados y llevan semanas en una situación de "stand by", sin respuestas ni ayuda por parte del Gobierno español. Roviralta llegó a enviar una carta a la ministra de Sanidad, Mónica García, reclamando su desplazamiento urgente a la ciudad para que conociera de primera mano lo que el Colegio de Médicos ha llegado a calificar de "auténtica catástrofe asistencial".
Este domingo la ministra visitará por fin Ceuta. Queda por ver si su presencia sobre el terreno se traduce en un cambio real, o al menos en una mejora, de las condiciones en las que llevan semanas viviendo Ceuta, sus sanitarios, los migrantes y la población local. Redacción Médica estará presente en la rueda de prensa.
