Ceuta está sumida en la mayor crisis migratoria registrada en los últimos años. Casi 50.000 personas procedentes de Marruecos han cruzado la frontera de la ciudad en las últimas 24 horas ante la incapacidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para detener el continuo flujo de llegadas. Ante esta situación, la sanidad ceutí ya se resiente. Los centros de salud están cerrados, los hospitales "totalmente colapsados" y decenas de médicos han cancelado sus vacaciones para unirse a unos compañeros que se ven sobrepasados por la falta de recursos, tanto materiales como humanos.
Abdelghani El Amrani, secretario general del Sindicato Médico de Ceuta, está viviendo esta crisis de primera mano. "Era una muerte anunciada", ha afirmado a Redacción Médica, y considera que la emergencia no se está gestionando adecuadamente. "Los equipos de solo un médico y una enfermera en las ambulancias no son suficientes", ha recalcado, y pide que se contrate a más profesionales de la bolsa de trabajo de Enfermería para que apoyen en las labores de asistencia. "En situaciones normales, eso bastaría, pero cuando hay una avalancha de pacientes como esta, y ante la falta de facultativos, necesitamos a más profesionales de la Enfermería en primera línea", ha enfatizado.
Atención sanitaria en Ceuta
Lo ocurrido esta noche no se borrará de la mente de El Amrani. Durante las últimas horas, este médico ha atendido todo tipo de patologías: heridas leves, enfermedades cardiacas, traumatismos, bebés con hipotermia e, incluso, ahogamientos que no han resultado mortales. "Tenemos constancia de que hay compañeros que han atendido a más de 40 pacientes", ha aseverado, y añade que la mayoría están "doblando turnos" y se encuentran "agotados y colapsados".
Tras una noche sin descanso, El Amrani se encuentra en su casa, en pleno centro de Ceuta. Desde la ventana observa el flujo constante de migrantes, corriendo de un lado para otro. "Parece una ciudad zombi", ha lamentado, y muestra su preocupación por cómo se van a desarrollar las próximas horas. "La gente tiene miedo. Necesitamos más recursos para hacer frente a esta afluencia de personas", ha concluido.
