La “propia naturaleza” de Atención Primaria la sitúa como líder en la coordinación entre este nivel asistencial y la atención hospitalaria para lograr una prestación sanitaria eficiente, continuada y centrada en las personas. Así queda de manifiesto en el primer capítulo del Informe Sespas 2026, con el título ‘Coordinación entre atención primaria y hospitalaria: enfocando la asistencia sanitaria centrada en las personas’; y lo corrobora Valle Coronado-Vázquez, coautora del artículo y coordinadora del documento. “Hay muchas barreras organizativas y administrativas, además de la falta de tiempo en las consultas. Falta comunicación entre los profesionales de distintos niveles asistenciales y confianza, algo que hace años era impensable. Los pacientes crónicos complejos necesitan más que ningún otro paciente esa coordinación”, advierte en conversación con Redacción Médica. En su opinión, la Inteligencia Artificial puede servir de trampolín los próximos años para mejorar ese diálogo al liberar a los profesionales de cargas burocráticas: "Supondrá un cambio enorme como herramienta para facilitar la comunicación y la eficiencia".
“Primaria tiene una posición central como garante de longitudinalidad, accesibilidad y continuidad”, reza el estudio, que pone el foco en la necesidad de una mayor comunicación entre los profesionales sanitarios y una mayor interacción entre los distintos niveles para lograr acabar con los espacios de ineficiencia. “Primaria tiene una serie de características que la hacen ideal como nodo de conexión, pero a pesar de esas características fundamentales para hacer ese núcleo de coordinación, sigue estando relegada al ‘hospitalocentrismo’” lamenta la autora, médica en Atención Primaria, quien pone especial énfasis en la atención que necesitan los pacientes crónicos y pluripatológicos.
Comunicación entre distintos profesionales sanitarios
Para conseguir una mayor y mejor comunicación, argumenta la también profesora de Humanidades Médicas en la Universidad Francisco de Vitoria, es necesario mejorar la coordinación dentro de la propia Atención Primaria y establecer una distinción entre los propios profesionales del nivel asistencial. Y es que la sobrecarga a la que se enfrentan estos profesionales dificulta aún más el diálogo.
“Por ejemplo, un médico de Familia no debería perder tiempo haciendo un informe administrativo para justificar por qué un paciente no ha asistido al trabajo, o un expediente de dependencia”. Esta labor, considera, debería recaer sobre el equipo de Enfermería ya que “son los que mejor conocen las debilidades de los pacientes”. Esto daría más tiempo a los médicos para, en el mejor de los casos, visitar a los pacientes en sus propios domicilios. “Todo esto conlleva conocimiento y posicionamiento. No se ve a Primaria en ese papel y se difuminan sus competencias”, reivindica Coronado-Vázquez.
El paciente, en el centro del sistema sanitario
Una buena coordinación, además, redunda en el bienestar de los propios pacientes, que deben adquirir un mayor peso en su tratamiento. “Queremos una medicina centrada en las personas; muchas veces dirigimos el trabajo al cuidado, pero les damos poco protagonismo en la toma de decisiones”, advierte la autora.
En este sentido, el informe aboga por “la incorporación de los pacientes en las decisiones para lograr un modelo de atención verdaderamente integrado, equitativo y centrado en las necesidades de las personas”. No se trata tanto de alcanzar un consenso con ellos, sino de lograr una satisfacción por ambas partes que nazca de un diálogo pausado y de una continuidad en los cuidados.
“La confianza es un valor fundamental en la relación médico-paciente”, advierte la médica, resaltando que, para llegar a ella, es fundamental disponer de tiempo en el que poder “entrenar” esa seguridad. “Todo este proceso de inclusión del paciente en la toma de decisiones viene dado por un proceso de diálogo, de comunicación fluida y de información clara sobre lo que le ocurre al paciente, el pronóstico y la continuidad de los cuidados. No se trata de un simple consenso, sino de que el paciente sea capaz de consultar y confiar en su médico”, detalla.
Además, tal y como subraya el estudio de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, las actuaciones y las preferencias de los pacientes son diferentes, por lo que los modelos de optimización de datos y las técnicas de aprendizaje automático se pueden utilizar para identificar nuevas vías adaptadas a las necesidades de las personas en cada momento de su enfermedad.
Sistemas de información sanitaria
Y es que los sistemas de información interoperables son herramientas muy valiosas para los profesionales en su día a día. “Necesitamos que se sigan actualizando. La Inteligencia Artificial va a suponer un cambio importante y una gran oportunidad para hacer más eficiente el trabajo, dejando tiempo al médico de Familia para coordinar”.
Para ello, es importante utilizar los medios que tienen a su disposición. “En Madrid, por ejemplo, cada vez que se produce un alta hospitalaria, el sistema de alertas avisa al enfermero de Atención Primaria. El enfermero debe ponerse en contacto ese mismo día con el paciente para ver qué ha ocurrido, qué medicación y cuidados se le han asignado. Luego, el enfermero informa al médico de Familia, quien a su vez debe llamar o visitar al paciente para revisar que la medicación esté correctamente coordinada y no haya duplicidades o interacciones con tratamientos previos”, explica Coronado-Vázquez. “Es un tema muy sensible para la seguridad del paciente. Por eso insisto en la comunicación fluida; deben existir esos sistemas de alerta para que no haya fallos de seguridad”, añade.
La autora también señala otros avances tecnológicos como la historia clínica única, “que te facilita visualizar el ingreso y evolución diaria del paciente”; y la e-consulta con cualquier especialidad, “que evita derivaciones innecesarias del paciente al hospital”.
“Lo que queda por venir es la Inteligencia Artificial, que supondrá un cambio enorme como herramienta para facilitar la comunicación y la eficiencia. Por ejemplo, ya se están haciendo pruebas piloto donde la IA redacta la historia clínica basándose en el diálogo entre médico y paciente en la consulta. Eso resuelve la queja común de los pacientes de que ‘el médico no me mira a los ojos, solo a la pantalla’”, confía la médica.
En definitiva, y aunque pueda resultar paradójico, Coronado-Vázquez considera que “la IA va a hacer la relación médico-paciente mucho más humana y ética” al dotar a los facultativos de más tiempo y facilitarles el diálogo con quienes acuden a sus consultas confiando en ellos.
