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Las imágenes de miles de migrantes cruzando la frontera entre Marruecos y Ceuta han copado la actualidad durante las últimas horas. Una situación que ha colapsado, no solo la respuesta de las fuerzas de seguridad y el orden, también un sistema sanitario que, según comenta Enrique Roviralta Arango, presidente del Colegio Oifical de Médicos de Ceuta (COMCE), cada vez está más abandonado. "Esto era crónica de una catástrofe anunciada, no debería de sorprender a nadie", afirma el sanitario a Redacción Médica.

Roviralta conoce bien este tipo de episodios. Nacido en Ceuta, médico militar durante años y actual jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario, ya vivió la crisis del islote de Perejil y la avalancha migratoria de 2021. Ahora, cinco años después, lamenta que "no se ha aprendido nada" y que la ciudad vuelva a enfrentarse a una situación de colapso sanitario.

La petición de los sindicatos médicos, y a la que se une Roviralta, de declarar la emergencia nacional no tendrá recorrido. El Gobierno ha respondido que la legislación vigente en materia de Protección Civil no permite activar este mecanismo en situaciones derivadas de flujos migratorios. Sin embargo, ha anunciado la movilización del Ejército.

Una presión asistencial que ya venía creciendo

Para el presidente del Colegio de Médicos, lo ocurrido era perfectamente previsible. El médico explica que desde hace dos semanas el hospital y los servicios de emergencias venían atendiendo diariamente a personas que cruzaban a nado con hipotermias, traumatismos y lesiones, además de registrarse la aparición de cadáveres en las costas ceutíes. "Lo advertimos esta misma mañana en un comunicado y, dos horas después, ocurrió la avalancha", relata.

"Estamos absolutamente en la cuerda floja", resume Roviralta, que advierte de que "se van a cancelar todos los permisos, vacaciones, congresos y asuntos propios del personal médico" para reforzar la asistencia ante tal situación. Su principal preocupación es que termine afectando también a la asistencia ordinaria de los ciudadanos de Ceuta, especialmente en un periodo estival marcado por la Operación Paso del Estrecho y por la reducción habitual de las plantillas a causa de las vacaciones.

Asimismo, el centro de salud del Tarajal ha dejado de funcionar como centro de Atención Primaria para convertirse en un dispositivo de emergencias ante posibles nuevas llegadas. "Mañana estaremos a la expectativa. No se ha tomado ninguna medida específica, simplemente que estemos todos localizados por lo que pueda ocurrir", señala el Roviralta, quien vive también con preocupación el hecho de cómo van a pasar la noche tantas personas, especialmente menores.

"Se van a cancelar todos los permisos, vacaciones, congresos y asuntos propios del personal médico"

Roviralta asegura que Ceuta sigue siendo un área de difícil cobertura

Más allá de la emergencia puntual, el presidente colegial insiste en que el problema es estructural. A su juicio, el sistema sanitario de la ciudad lleva años deteriorándose por la falta de profesionales y por la escasa capacidad de respuesta del Ministerio de Sanidad. "La sanidad en Ceuta va a peor. No se escucha ni a los sindicatos ni a los colegios profesionales", denuncia.

En este sentido, el presidente del recuerda la visita que hace apenas dos meses realizó a la ciudad el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, cuando aseguró que Ceuta ya no debía considerarse un área de difícil cobertura médica. Una afirmación que el Colegio de Médicos rechazó por aquel entonces y que, según Roviralta, los acontecimientos de estos días desmienten. "Nos reiteramos en que Ceuta no solo es un área de difícil cobertura médica, sino también un área de potencial catástrofe y conflicto. Hoy ese diagnóstico se ha cumplido", sostiene el médico, que subraya las carencias de las que sufre el sistema sanitario ceutí.

Entre las principales señala que en la sanidad pública trabajan alrededor de 200 médicos cuando, en su opinión, serían necesarios al menos el doble. Además, recuerda que existen servicios estratégicos que permanecen cerrados por falta de especialistas, como ocurre con la unidad de Hemodinámica, o que funcionan bajo mínimos, como Radiodiagnóstico.

Precisamente durante una crisis migratoria estos déficits se hacen más evidentes. La necesidad de realizar pruebas para determinar la edad de numerosos menores sin documentación incrementa todavía más la carga de trabajo sobre Radiología y los servicios de Urgencias, que ya arrastraban una elevada presión asistencial. "Cuando eran 20 o 30 personas ya era complicado; imagínese ahora si hablamos de miles. Es un colapso total", advierte el médico militar. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, cifra en 20.000 los migrantes llegados desde Marruecos en las últimas horas. De ellos, al menos siete habrían fallecido, según cifras de la Guardia Civil.

"Nos reiteramos en que Ceuta no solo es un área de difícil cobertura médica, sino también un área de potencial catástrofe y conflicto. Hoy ese diagnóstico se ha cumplido"

"Lo vivimos con frustración y desesperación"

Frente a este tipo de situaciones, una de las reivindicaciones históricas tanto del Colegio de Médicos como del Sindicato Médico de Ceuta ha sido mantener operativo el antiguo hospital militar como una reserva estratégica para responder a escenarios excepcionales. Una petición que, según explica Roviralta, lleva años sobre la mesa y que vuelve a cobrar fuerza tras la nueva llegada masiva de migrantes. "Hace años dijimos que ese hospital debía mantenerse para situaciones de potencial catástrofe y conflicto. El tiempo, desgraciadamente, nos ha dado la razón", defiende.

El presidente del Colegio de Médicos admite que volver a enfrentarse a una crisis similar a la de 2021 resulta especialmente duro. "Lo estoy viviendo con mucha frustración y desesperación. Tenemos la sensación de que el Estado cada vez está menos presente en Ceuta y hoy muchos ciudadanos lo han echado en falta", afirma. Después de toda una vida ejerciendo en Ceuta, reconoce que la sensación entre los profesionales sanitarios es de rabia e impotencia por comprobar que los problemas estructurales persisten.

Su mensaje, que le gustaría que llegara a la Administración, es una llamada a abandonar las soluciones improvisadas y apostar por una planificación a largo plazo. "Ceuta es un territorio muy singular, es frontera con Marruecos y estos problemas no pueden decir que les pillen por sorpresa; la necesidad de personal de refuerzo es algo obvio", subraya Roviralta. A su juicio, la condición de Ceuta como frontera sur de Europa exige una estrategia sanitaria específica, con más profesionales, infraestructuras preparadas para responder a situaciones extraordinarias y protocolos reales que permitan actuar con rapidez.

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