José A. Puglisi / Imagen: Cristina Cebrián. Madrid
Los cuatro pasos para combatir la tuberculosis. En la IV Jornada de Actualización en Tuberculosis se ha asumido el compromiso de presentar cuatro propuestas específicas para lograr la erradicación de la tuberculosis, en línea con la meta internacional establecida para el año 2035 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Específicamente, se ha puesto en manifiesto la necesidad de un plan nacional de prevención y control de la tuberculosis.
La medida, que será planteada a las principales fuerzas políticas, no es la única. Otro de los puntos clave es la modificación del Real Decreto 16/2012, a lo que han sumado el acceso gratuito a todos los medicamentos antituberculosos y de total disponibilidad, ya que se ha admitido que no siempre están presentes en las farmacias del país. “Estas iniciativas ayudarían a contar con una unificación de todo el territorio nacional, favoreciendo a un avance igualitario entre todas las autonomías”, ha explicado Julio Ancochea, presidente de la Red TBS y coordinador de Separ Solidaria.
Ante las críticas a la ausencia de los fármacos, Joaquín Rodrigo Poch, director general de Sandoz, ha anunciado su compromiso personal de ahondar en la situación actual para garantizar el suministro en todo el territorio nacional, haciendo especial énfasis en Islas Canarias, donde se han registrado más quejas. Asimismo, ha prometido que seguirá colaborando con la Red contra la tuberculosis e invertir en campañas de formación y de capacitación.
Julio Ancochea explica los cuatro puntos para erradicar la tuberculosis.
Javier García Pérez, secretario general de la Red TBS, ha destacado la necesidad paralela de hacer nuevos estudios de sensibilidad de fármacos, permitiendo conocer el nivel alcanzado en términos de la mutiresistencia de la tuberculosis. En este sentido, ha aprovechado para aplaudir la elaboración de una normativa, por parte de neumólogos, de las técnicas a implementar en caso de tuberculosis multiresistente.
En línea con la búsqueda de nuevas formas de apoyo, Inmaculada Alfageme, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), también ha considerado preocupante que se dé más visibilidad a enfermedades nuevas, como el zica o el ébola, cuando hay otras que han afectado a mayor número de ciudadanos a lo largo de los años y que, pudiendo estar erradicada, aún permanece en la sociedad. Al mismo tiempo, ha aprovechado para destacar el papel de liderazgo que deben tener los neumólogos en la lucha contra la tuberculosis.
En el evento también se ha indicado la rentabilidad del tratamiento de la enfermedad. José Caminero, coordinador de la Unidad Multi-Drogo-Resistencia en Tuberculosis de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias, ha asegurado la rentabilidad en esta patología es mucho más alta en comparación con otras como el VIH o la malaria. En este sentido, por cada euro invertido en tuberculosis el retorno es de 30 euros, mientras que en la malaria es de 20 y en el VHI de 12.
Ernesto Jaramillo Betancur, task manager-drug resistant TB, ha insistido en el peso social de esta patología, apuntando que “es una enfermedad que afecta a los ciudadanos con menos recursos y que, además, empeora su situación financiera, ya que, según los datos obtenidos, el 50 por ciento de sus ganancias anuales se quedan aún más mermadas tras contraer la enfermedad”.
El responsable de Salud Pública de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Fernando Pérez Escanilla, ha recalcado la necesidad de apostar por la lucha contra la tuberculosis, lo que ayudará a mantener la tendencia decreciente en el diagnóstico de una enfermedad que afecta, aproximadamente, a unas 6.000 personas cada año. Asimismo, ha planteado las diferencias que existen entre distintas clases autonomías, donde, por ejemplo, se pasa de los nueve casos por 100.000 habitantes en Andalucía a 21 en Galicia.
El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, ha advertido de los riesgos de un posible auge ante los problemas sociales registrados en el centro de Europa, por lo que no descarta la necesidad de crear un fondo que ayude a la dotación de recursos para el acceso a los medicamentos antituberculosos.
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