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Nuria Fernández Gámez. Madrid A día de hoy entre un 25 y un 50 por ciento de los pacientes que pasan por una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tienen síndrome post UCI. Se trata del conjunto de secuelas que los enfermos desarrollan en este servicio (o que los tenían de antes y que empeoran tras su ingreso).  Lo más común es la debilidad muscular, malnutrición, ulceras por presión, alteraciones del sueño, ansiedad y depresión, entre muchas otras. Pero, ¿cómo se puede prevenir? Entre otras medidas, incorporando el nuevo movimiento que está surgiendo entre los profesionales sanitarios: la humanización.

La doctora Ana de Pablo Hermida, del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario del Sureste de Madrid, ha explicado a Redacción Médica que a día de hoy las UCI tienen más tecnología pero que se trata de un ambiente “muy hostil” para los pacientes y que hay que hacer una estancia más confortable para conseguir esa asistencia humanizada. 

Llevar a cabo una movilización precoz del paciente, respetar las horas de sueño, mitigar el ruido o la luz durante la noche, la flexibilización de los horarios de visita, evitar las ulceras e incluso poner un reloj son algunas medidas que llevarían a una mejora física y psicológica del paciente, además de que disminuirían la necesidad de sedación y el delirio. Acciones de mejora que para llevarse a cabo obligarían a los profesionales y gestores a tomar iniciativas en comunicación, formación en habilidades de ayuda y escucha, así como a una humanización de la arquitectura y del entorno del paciente.

Proyecto HU-CI con H de humano

Combatir el síndrome post UCI es una de las nueve acciones del ‘Proyecto HU-CI: Humanizando los Cuidados Intensivos’. Esta iniciativa de investigación busca mejorar estos servicios para convertirlos en unidades más amables. “El desarrollo tecnológico ha sido brutal, las capacitaciones de los profesionales son muy buenas pero hay un factor que se puede mejorar y es el trato humano a pacientes, familias y profesionales”, ha declarado Gabriel Heras La Calle, creador de la iniciativa.

El proyecto comenzó como un blog que incluía reflexiones personales pero que poco a poco se está haciendo más grande y se ha extendido por toda España e incluso por otros países como un movimiento social. Además, cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC).

De cara a 2016, “vamos a implementar sucursales de Proyecto HU-CI por todo el mundo”, ha aclarado Heras, que ha precisado que Portugal, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y República Dominicana ya han mostrado su interés por crear grupos de trabajo para la Humanización de los Cuidados Intensivos.

Apuesta también de las Consejerías

Por su parte, de Pablo ha señalado que todavía “es un movimiento minoritario con muchas barreras e ideas preconcebidas” de algunos profesionales  y que falta más empuje para que se siga trabajando en esta línea. “Hay que cambiar la mentalidad que tenemos”, ha añadido.

No obstante, Heras ha expresado que “es fundamental el apoyo de las instituciones”. En la Comunidad de Madrid se ha creado la Dirección General de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia y al poco tiempo Castilla-La Mancha se ha unido a esta idea. Además se está estudiando crearla en otras comunidades. Desde la comunidad madrileña sí que se está poniendo interés en trabajar en la humanización, tal y como defiende el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos. 

En definitiva, “el objetivo final del proyecto no es solo humanizar la UCI sino que se rehumanice la Sanidad”, ha concluido Heras. O lo que es lo mismo: más espacio para las emociones de los pacientes, profesionales sanitarios y familiares.

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