Cristina Mouriño / Imagen: Cristina Cebrián y Miguel Fernández de Vega. Lorca (Murcia)
La unidad de gestión clínica necesita un liderazgo que no esté determinado por la libre designación. La idea es que los responsables de estas unidades no sean elegidos por las gerencias, sino que se elijan por medio de un concurso público que valore méritos y experiencia, tendiendo, de esta manera a una profesionalización de la gestión. Esta es una de las conclusiones a las que han llegado los participantes en la tertulia ‘La gestión clínica como instrumento para mejorar la organización asistencial’, celebrada este fin de semana en el Encuentro de Directivos de la Salud de Lorca, y organizada por Sanitaria 2000 con la colaboración de Gasmedi y Siemens, y el auspicio de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa).
La tertulia ha estado moderada por la directora general de Asistencia Sanitaria del Servicio Murciano de Salud (SMS), Rosa María Ramos, quien ha destacado que “se trata de un instrumento que nos permite mejorar la calidad asistencial y ser más eficientes pero que no debe ceñirse únicamente a la reducción de costes”.
José María Fernández, director general de Servicios Sanitarios del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), ha reconocido que “llevamos años intentando consolidar este modelo y en 2014 hemos vuelto a retomarlo”. A su juicio, esta herramienta “permite una mejor práctica clínica y una gestión óptima de los recursos garantizando la atención pública “sin cuestionar para nada”, ha explicado, “los derechos de los profesionales”.
Por su parte, Francisco Miralles, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM); ha remarcado que “cualquier acto médico conlleva gestión y tenemos que hacerlo con eficiencia. La gestión clínica la hace el médico día a día”. Para el líder sindicalista es fundamental que se dé a esta herramienta un rango de ley que contemple, para estas unidades, la voluntariedad de adherirse a ellas, garantías jurídicas para los profesionales, y que el liderazgo de las mismas no esté determinado por la libre designación”. Miralles ha destacado que “debe el trabajo de estas unidades debe ser evaluado e incentivado, y este incentivo tiene que ser fundamentalmente económico”.
Según César Pascual, gerente del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Cantabria, “llevamos mucho tiempo hablando de unidades de gestión clínica, pero no de gestión clínica, que en su opinión debería llevarse a cabo todos los días”. Pascual ha manifestado su temor a regular este modelo y ha destacado que “no es bueno hiper-regular. Me preocupa añadir más regulación y que no derregulemos lo anterior”, ha añadido. Para Pascual, “los directivos tenemos la obligación ética de exigir a los profesionales que hagan gestión clínica, y nosotros debemos facilitar su incorporación; pero no podemos convertir la gestión clínica en otro modelo de incentivos tras el fracaso de la carrera profesional”.
Por último, Javier González de Dios, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante, ha subrayado la importancia de la “humanización en la gestión” y ha señalado que “cuando el profesional participa en la gestión, le da a lo cuantitativo calidad y calidez”. El jefe de Pediatría del General de Alicante ha comparado el modelo valenciano de atención integral con el de gestión clínica y ha apuntado que “en nuestro caso, como en la gestión clínica, desarrollamos objetivos comunes, pero no controlamos los recursos, y eso es lo que nos gustaría”. González de Dios ha concluido que definir la gestión clínica vinculada al coste de oportunidad “es una definición muy adecuada” y que “ésta tendría que ser una gestión con menos jefes y más líderes”, y “una gestión que no nombre a dedo a los líderes”.