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Redacción. Madrid

Se acaban de cumplir los primeros 365 días de Manuel Llombart como consejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana. Un tiempo en el que se ha visto a un gestor desnortado, errático y que no acepta las sugerencias de los profesionales. Cuando Alberto Fabra llegó a la presidencia de la Generalitat Valenciana en julio de 2011 tenía claro que debía borrar toda sombra de Francisco Camps en su Ejecutivo. Se tomó un tiempo lógico para dar una imagen de normalidad, y aprovechó la cercanía del relajo informativo de un puente, el de la Constitución de 2012, para eliminar la ‘herencia campista’ de su Consell. Así, buscó un sustituto para Luis Rosado, que con Camps había sido gerente de la Agencia Valenciana de Salud (AVS) y consejero de Sanidad.

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