En su informe, aprobado por 588 votos a favor, 16 en contra y 23 abstenciones, los eurodiputados defienden un uso prudente de los antibióticos en la Medicina veterinaria y en la humana, así como en la ganadería, la agricultura, la acuicultura y la horticultura, con el fin de reducir la exposición inadecuada a los antimicrobianos, además de proponer fomentar su dosificación controlada. Los eurodiputados "rechazan rotundamente el uso profiláctico sistemático de antimicrobianos en el sector ganadero" y piden que la Comisión Europea presente una propuesta legislativa para limitar el uso de antimicrobianos de tercera y cuarta generación en el sector veterinario.
Asimismo, subrayan la necesidad de mejorar la educación y la formación de los médicos, farmacéuticos, veterinarios y ganaderos, así como de ampliar la información para el público general sobre el daño causado por el uso incorrecto de antimicrobianos y más coordinación en la investigación e innovación de nuevos antibióticos y otras alternativas, como la vacunación o la bioseguridad, incluida la lucha contra la tuberculosis y la tuberculosis resistente a los medicamentos.