La decisión ha sido tomada por unanimidad por la Junta Directiva de la SEN que, “en estos tiempos de cambios y de restricciones presupuestarias (…) desea que todos sus recursos se centren en apoyar a sus miembros, tanto los especialistas en Neurología como los no neurólogos, así como en el desarrollo de la especialidad y el estudio de las enfermedades neurológicas”, en lugar de destinarlos a Facme.
Bajo Arenas ha reconocido su sorpresa y su incomprensión ante la salida de los neurólogos y ha asegurado desconocer las motivaciones “reales” de esta decisión. En declaraciones a Redacción Médica, el presidente de Facme ha señalado que, si el problema es económico, el pago de las cuotas a la federación “se podía haber negociado dilatando el pago o atrasándolo”. “Si tan mal están y tan desastrosa ha sido su gestión, podríamos haber hablado y llegar a un acuerdo. Facme no tiene ánimo de lucro”, ha aseverado.
Sobre las diferencias en torno al proyecto de la troncalidad, otro de los posibles puntos de fricción entre Facme y SEN, Bajo Arenas ha admitido que “ha habido disensiones al respecto” pero ha comentado que “las posturas no están tan distanciadas”. “Facme ha recomendado al Ministerio de Sanidad que las especialidades que no quieran entrar en el tronco común, no entren”, señala, “así que no entendemos tampoco su acusación de que no tienen voz”.
La SEN critica a Facme por su “lentitud” y sus “acciones dispersas”
Este diario también se ha puesto en contacto con la SEN, donde Carlos Tejero, vocal de Comunicación, ha explicado que, en consonancia con la “política de recorte de gastos innecesarios” de la SEN, la sociedad “no ve ninguna rentabilidad a pertenecer a Facme. Lo consideramos un gasto superfluo que no tiene un retorno claro”. Según indica Tejero, “la representatividad en Facme se calcula respecto al número de asociados, y los neurólogos nunca vamos a ser tantos como en Medicina Interna, Medicina de Familia, o Cardiología. Si la representatividad fuera de otra manera, probablemente nos replantearíamos la salida, pero en estos momentos tenemos que utilizar nuestros recursos para lo que nuestros socios nos demandan”.
En este sentido, las divergencias en torno a la troncalidad no son, a juicio de la SEN, el principal problema con Facme; “no es especialmente aquí donde hemos visto la falta de respaldo”, asegura Tejero. Es en la “lentitud de acción” y en las “actuaciones dispersas” de Facme donde los neurólogos centran su descontento: “En algunas negociaciones priman mucho más los aspectos neurológicos que los generales (…) su rapidez de acción está más limitada que cuando somos nosotros mismos los que buscamos nuestras propias soluciones. En momentos de crisis las soluciones tienen que proporcionarse a corto plazo y de una manera lo más directa posible”, destaca el portavoz de la SEN.
Asimismo, apunta, “cuando la Administración se reúne con Facme, entiende que se ha reunido con todas las asociaciones médicas y que los problemas son comunes a todas. Pero no es así. Hemos estudiado dentro de la SEN cómo nos afecta la crisis y dónde tenemos que pelear, y cuando la Administración se reúne con todas las asociaciones estos problemas pueden diluirse. Creemos que son momentos de soluciones concretas, no de actuaciones dispersas. Dudamos de que la raíz de nuestros problemas vaya a ser percibida por la Administración si forman parte de un mensaje común con el resto de las asociaciones médicas”.